Mirador en el centro de Bilbao

Iberdrola abre en su torre el primer mirador de Bilbao a 115 metros de altura

  • Estará disponible los fines de semana y festivos por un coste para adultos de 9 euros
  • En la planta 25 ofrecerá dos muestras del cambio de la villa y una gigapanorámica

09.02.2020 | 04:32
Un invitado del sector turístico contemplan ayer las vistas de Bilbao desde el mirador que será inaugurado mañana. Fotos: Oskar González

Estará disponible los fines de semana y festivos por un coste para adultos de 9 euros y con tarifa reducida de 6

Bilbao - Desde mañana la Torre Iberdrola se convertirá en un nuevo atractivo turístico de Bilbao. El edificio más alto de Euskadi abrirá a los visitantes que lo deseen su vigesimoquinta planta, a 115 metros de altura, para que puedan contemplar la villa en una visión de 360 grados.

Eso sí, el mirador, el primero en su estilo abierto en la capital vizcaina, solo estará disponible los fines de semana y los días festivos, cuando no hay actividad laboral en el edificio de oficinas. Además, acceder a la mencionada planta, ubicada a cincuenta metros por debajo de la azotea del inmueble costará 9 euros para adultos y 6 en precio reducido para niños, familias numerosas, jubilados y estudiantes en una estancia que no tendrá límite de tiempo.

Desde que el prestigioso arquitecto argentino César Pelli diseñó la torre que se enseñorea en Abandoibarra, en ningún momento sus propietarios pensaron en dotar al inmueble de un mirador panorámico al estilo del que tienen otros rascacielos en importantes ciudades del mundo. Una vez inaugurada, hace más de cinco años, los responsables de la torre también lo desestimaron porque su función era ser un edificio de oficinas donde decenas de empresas tienen su sede y cuenta con un trasiego de cerca de 2.000 personas diarias por sus dependencias.

Sin embargo, algo cambió el pasado año. Elena Lorenzo, directora de Torre Iberdrola, explicó ayer que "en diciembre tuvimos durante tres fines de semana otras tantas jornadas de puertas abiertas y en tan solo tres días se agotaron las 7.500 entradas disponibles". Fue un toque de atención por el tirón que parecía tener el rascacielos como atalaya y solo en una convocatoria abierta de forma local, sin invitación a los miles de turistas que cada día visitan Bilbao.

A ello se unió el hecho de que "aunque los días laborables hay mucha actividad, durante los fines de semana la torre está prácticamente vacía", reconocía la responsable. Evidentemente también será una fuente de ingresos extra para el edificio que utiliza esta planta el resto de la semana como espacio de alquiler para organizar eventos sociales.

El proyecto, de eminente perfil turístico, fue testado con las autoridades locales y ayer fue presentado a las fuerzas vivas del sector en Bizkaia. El producto parece haber calado, a la mayoría le parecía muy atractivo y la oficina de turismo de la villa y los principales hoteles ya ofrecen a sus visitantes el folleto donde se vende el mirador.

Precio comparado Sobre si el precio de 9 euros puede ser un inconveniente a la hora de visitarlo, la responsable de la Torre Iberdrola defiende la tarifa estipulada, asegurando que "es mucho más barata que miradores similares en otras ciudades de Europa" y comparaba el coste con "los 8 euros que supone subir a la pasarela del Puente Colgante", el otro punto en altura con el que se puede comparar el mirador de la torre bilbaina.

Las entradas se puede adquirir tanto por Internet, en www.torreiberdrola360.com, como en el mismo hall del edificio, solo con tarjeta de crédito. En ambas opciones será necesario aportar los datos del DNI o el pasaporte, como a cualquier persona que accede al edificio que no trabaje en el mismo.

Una vez arriba el tiempo de estancia es libre y solo será acotado por el aforo máximo estipulado de 300 personas de forma simultánea. No habrá guía, ya que "en diciembre comprobamos que la gente quiere solo observar la ciudad", indicó Lorenzo, pero sí hay una exposición de fotografías antiguas de la zona de Abandoibarra y de cómo están los mismos lugares en la actualidad. Junto a esta muestra, titulada Ayer y hoy: la transformación de Bilbao, otra exposición explica con profusos detalles la arquitectura de la estilizada torre de la eléctrica, verdadero icono de la ciudad.

Gigapanorámica de veinte metros El otro gran atractivo de la visita es la gigapanorámica foto de Bilbao y todo su entorno, una imagen tomada desde el monte Arraiz con una nitidez apabullante, que mide veinte metros de ancho por 2,5 de alto. Patricia Durero, una de las responsables de Estudios Durero, la empresa que trabajó la imagen, explicó ayer su "carácter especial" y no solo por el tamaño, que cubre íntegramente una de las tres paredes que compone el perímetro interior de la planta 25. "Se ha utilizado una rótula robótica motorizada GigaPan Epic, una tecnología que ha creado expresamente la NASA para tomar fotos panorámicas en las misiones con robots que ha enviado a Marte", detalló. Otro dato único es que "es la primera vez que se reproduce una imagen de este tipo y tamaño".

El autor del trabajo es el fotógrafo Juan Ignacio Llana, un bilbaino especializado en este tipo de tomas panorámicas. La efectuó al atardecer del 2 de octubre del pasado año en tan solo 45 minutos, de 19.45 a 20.30 horas, para que se diferenciara a lo largo del cuadro lo menos posible la luz tan especial previa al anochecer. Una vez tomadas las 278 imágenes. Llana utilizó un procesamiento de solape fotográfico de alta definición que arroja unos resultados impactantes de forma que la nitidez de todo el panel es de las que nunca se ven a esas dimensiones. Los datos de la imagen compuesta apabullan. Pesa 15.000 megas, en 200.000x23.700 pixeles, cuando una imagen que se obtiene con un teléfono móvil cuenta con entre tres y cuatro megas de media, en 4.160x3120 pixeles.

Una imagen de estas dimensiones también genera problemas logísticos, ya que fue impresa sobre un único paño continuo que una vez enrollado, y dada su excesiva altura, dificultó su transporte en el montacargas de la torre "porque casi no entraba", concluyen entre sonrisas Patricia Durero y Elena Lázaro.

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