Paulino Martínez (Albacete, 14 de agosto de 1973) fue uno de los nombres propios de la anterior eliminatoria de Copa que enfrentó a la Cultural Leonesa y al Athletic, que volverán a reencontrarse mañana 21 años después. Entonces, el conjunto rojiblanco, dirigido también por Ernesto Valverde, sufrió para pasar de ronda, ya que tuvo que esperar a la prórroga para sentenciar gracias al gol ejecutado por Santi Ezquerro. Antes, Pablo Orbaiz adelantó a los leones, pero Paulino empató con un gol de bella factura. “Llegó en un saque de banda de Ivo, hice un control orientado con el pecho y la pegué con la zurda para superar a Aranzubia –quien a los 18 minutos había sustituido a Iñaki Lafuente por lesión–”, recuerda el exdelantero, que a día de hoy ejerce como segundo entrenador de la Oyonesa de Tercera RFEF, curiosamente club convenido del Athletic y en el recaló por petición de Edu García, su amigo y responsable de Tecnificación del club alavés que compite en el grupo riojano.
Aquel gol no fue el único que marcó al Athletic, ya que se estrenó en la campaña 1999-2000, cuando militaba en el Melilla, en una eliminatoria en la que al Athletic de Luis Fernández le tocó también sudar la gota gorda. En la ida, los rojiblancos no pasaron del empate, 2-2, y en la vuelta ganaron por 3-2 tras ir perdiendo 0-2, con gol de Paulino. “San Mamés le silbaba al Athletic, pero salió Joseba Etxeberria, que tuvo un acierto brutal. Aparte de revolucionar el partido, marcó dos goles. Tres días antes habíamos jugado en Ceuta, me fisuré una costilla y jugué ese partido vendado como una momia”, expresa el exdelantero, que ya había comparecido en San Mamés cuatro años antes con el Atlético de Madrid en Primera División, aunque no llegó a jugar: “La primera vez que voy a San Mamés me quedé alucinado y me di cuenta de su dimensión”.
Paulino cree que la eliminatoria de mañana puede ser parecida a la del 10 de noviembre de 2004. “Fue un partido igualadísimo y la verdad es que tuvimos al Athletic contra las cuerdas durante gran tiempo del duelo. La anécdota más llamativa fue cuando ellos nos marcan el 0-1 por medio de Orbaiz y en esa misma jugada un compañero mío, Pepín, recibe una entrada, se queda en el suelo, y en vez de echar el balón fuera, el Athletic terminó la jugada en gol. Yo, por el conocimiento que tenía con Ismael (Urzaiz) y con algún otro jugador del Athletic, fui a recriminarles que no habían echado el balón fuera, y hay una foto muy significativa de ese momento, en el que estoy yo y todos los jugadores del Athletic alrededor de mí, mientras yo les recrimino esa acción”, describe el hoy segundo técnico de la Oyonesa, en el que se enroló al residir en Logroño por trabajo desde hace ocho años y medio. “Más allá de eso, fue un partido muy bonito, que conseguimos empatar y un minuto después de mi gol pude haber hecho el 2-1, pero Aranzubia hizo una gran parada”, añade el albaceteño, que explica su escaso recorrido en Primera División –solo jugó tres partidos con el Atlético de Madrid en el curso 1994-95– “en que di el salto muy joven y en la aplicación de la Ley Bosman, que nos cerró la puerta a muchos para quedarnos en el camino; y creo que si me hubiera pillado tres años después, podría haber tenido una carrera más amplia en Primera”.
Paulino –que en su época de jugador se define como “un nueve a la usanza, muy trabajador, meritorio en el juego de espaldas y con poderío físico aunque no sea muy alto (1,81 centímetros de altura)”– rememora que la eliminatoria de 2004 en el Reino de León “se decidió por detalles”, algo que intuye que se repetirá mañana, al mismo tiempo que se declara “admirador” de Valverde, porque “su trayectoria es intachable y no puede estar en mejor sitio que donde está”. El exdelantero, que a lo largo de su carrera militó en catorce clubes, dice que el Athletic llega “algo tocado” a este partido, en el que “sabe que se va a encontrar con una Cultural con motivación extra y a la que se añade la que tendrá Kuko Ziganda, un tío made in Athletic”, y reconoce los problemas que tienen los leones a la hora de ver puerta, ya que “el fútbol que hace no se ve reflejado en resultados por esa falta de acierto”.
El exjugador de la Cultural recalca su querencia por el Athletic, ya que “siempre que me he enfrentado a él y al Bilbao Athletic he disfrutado del ambiente y del fútbol”, además de desvelar que su hijo Hugo –es padre de otros dos– estuvo una temporada, 2022-23, en el segundo juvenil del Athletic, desde el que fue cedido al Danok Bat. Hoy en día es jugador del Náxara, en Segunda RFEF. “Estaba jugando en la Oyonesa y en su segundo año de juvenil y el Athletic decidió apostar por él. Luego se toman decisiones y tienes que salir. Estuvo viviendo en la residencia de Lezama un año y el trato fue impecable, tanto en la formación deportiva como en el crecimiento como persona”, concluye.