La prudencia y la seguridad técnica imperan sobre los plazos en las obras de la variante sur de Markina-Xemein, la infraestructura clave destinada a conectar las carreteras BI-633 y BI-2636 para aliviar el tráfico del casco urbano local. El diputado foral de Infraestructuras y Desarrollo Territorial, Carlos Alzaga, compareció ayer en las Juntas Generales de Bizkaia, a petición de EH Bildu, para detallar las medidas "de emergencia" adoptadas tras toparse con una realidad subterránea imprevista: un terreno extremadamente heterogéneo y complejo que ha obligado a decretar una "suspensión temporal parcial" en las labores de excavación del túnel de 335 metros.
A pesar de que el proyecto original contaba con una extensa caracterización geotécnica, la realidad del subsuelo ha revelado la presencia de rocas de muy baja calidad y fallas tectónicas no detectadas previamente. Por consiguiente, los trabajos en el frente de Markina-Xemein se encuentran completamente detenidos desde el pasado 13 de marzo. Esta parada, estimada en un máximo de seis meses, busca recabar nuevos datos para elaborar un modelo geológico detallado que evite riesgos mayores. Con todo, el diputado foral precisó que el resto de los tajos de la obra continúan abiertos y operativos.
La afección más delicada se ha registrado en la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) de Iparragirre. Los movimientos de tierra derivados de las excavaciones provocaron desplazamientos "centimétricos" en una esquina del edificio de la planta. No obstante, Alzaga remarcó que estos daños son "puramente estéticos y no afectan a la estructura ni al funcionamiento del servicio de aguas". Para blindar la instalación y salvaguardar el suministro, la Diputación ha estabilizado el suelo mediante pantallas de micropilotes inyectables. Asimismo, en el frente de Etxebarria, las obras registraron un desprendimiento que generó una cavidad vertical hasta la superficie, conocida como "chimenea", la cual está siendo consolidada con inyecciones de cemento.
Ante las preguntas de los grupos de la oposición, el responsable foral rehusó concretar los plazos de finalización o el sobrecoste económico que supondrán estos contratiempos. "No queremos más sorpresas", sentenció con firmeza, priorizando la seguridad de los operarios y de las infraestructuras colindantes por encima de las prisas del calendario. Asimismo, avanzó que será en septiembre cuando comparecerá de nuevo para desvelar los nuevos plazos y presupuestos reajustados.
Por su parte, desde EH Bildu —grupo que solicitó la comparecencia a través de su apoderado Raul Méndez— se calificó de "prudente" la postura del Ejecutivo foral. Aunque Méndez aplaudió la transparencia institucional y la confirmación de que la potabilizadora está protegida, no ocultó su "preocupación" ante la ausencia de un horizonte temporal claro y el impacto presupuestario que este parón técnico acarreará para las arcas de Bizkaia.