Enkarterri, al galope entre el verde
Aficionados a la doma, salto, raid o paseos constatan en la segunda feria equina de Artzentales cómo la hípica gana peso en una comarca con un entorno natural privilegiado
Caballos y yeguas saludaron y se dejaron mimar por cientos de personas en la explanada de Traslaviña que acogió la segunda feria equina de Artzentales, que también dispuso espacio y reconocimiento a las Euskal Abereak y, en particular, a pottokas y burros de las Encartaciones que luchan por salir del peligro de extinción. Mucha gente buscó la sombra de las txosnas después de dar una vuelta por el rancho a gran escala en el que la comarca exhibió cómo el auge de la hípica actualiza –ayudado por un entorno natural incomparable– propulsa hacia el futuro su tradición ganadera.
Relacionadas
Se constató en los paseos a lomos de pottokas de un nutrido público infantil y en las jóvenes promesas que apuntan a una trayectoria a largo plazo. Noa Mújica, de 15 años, lució trenzas a conjunto con el caballo de Xabier Bermejo Spirit, a quien ella misma acicaló para la cita durante más de hora y media. “Hay que duchar, cepillar, desenredar la cola, crines...”, detalló protegiéndose del sol con un paraguas. Acudió a la feria “de voluntaria para ir cogiendo experiencia y aprender”. En Balmaseda entrena con otro caballo, Padaroc, y, de momento, muestra predilección por el salto.
El caso de Noa resulta sintomático del auge que experimenta la hípica. En el curso 2025-2026 que acaba de finalizar “ha habido alrededor de 700 niños y niñas federados en deporte escolar y aglutinamos a 26 clubes federados”, según explicó el presidente de la Federación Vizcaina de Hípica, Javier Alonso, que no faltó a la cita. El territorio se encuentra “en un nivel altísimo” en este deporte, con el jinete número siete a nivel estatal en salto, Peio Elordui, y “por equipos nos solemos clasificar entre los tres primeros, en el podium”.
Al contrario de la imagen que se proyecta o se percibe, la hípica “ya no es elitista”, defendió José López Loperena, de Artzentales, que llevó sus caballos al recinto, porque “se puede ir a centros y acogerse a sus bonos”. En Enkarterri la escuela hípica Orive en el núcleo zallarra de Aranguren cosecha un notable palmarés de éxitos. El club ecuestre Mendian Zaldiz se mantiene “muy activo con implicación de juventud” en Sopuerta descubriendo la belleza de sus paisajes en paseos. El Club de Amigos del Caballo de Karrantza reunió a jinetes nacionales e internacionales a principios de mayo en la última edición de su raid, que añade un elemento competitivo a los itinerarios... Desde Artzentales también se animan con frecuencia a montar a caballo, algunas veces cruzan hasta el Valle de Mena aprovechando al máximo “uno de los valores de Enkarterri, que son nuestros recursos naturales”.
Alberto Portilla respira la tranquilidad de Artzentales desde el caserío familiar al que regresó en 2023 para instalarse definitivamente criando también vacas pirenaicas, gallinas o cerdos. En honor de su hogar bautizó a una de sus yeguas con el nombre La Helechosa. “Morfología y genética” se tienen en cuenta para “conseguir una buena mezcla” y que caballos y yeguas destaquen por sus aptitudes. “Desde los 2 años” ya pueden empezar a entrenar con vistas a campeonatos. En una feria como la de ayer no se cierran ventas, ya que es “de exhibición”, pero sí sirve “para entablar contactos, ahora mismo las razas árable y anglo árabe están muy cotizadas”, valoró junto a su mujer, Goizargi Gorostiaga.
El evento reunió a “madres y hermanos de yeguas campeonas del mundo”, destacó Ariane Isasi, secretaria de la asociación Basque Country Sport Horse, quien cifró en “más de mil” el número de equinos compitiendo actualmente en Euskadi. El programa de ayer incluyó un concurso morfo funcional de caballo de deporte y doma western.
Antes de todo eso, los caballos deben estar en perfecto estado de revista, para ello la guarnicionería GC de Molledo (Cantabria) surtió de todos los elementos necesarios. Una silla “puede costar desde 300 a mil euros, hay un amplio abanico de posibilidades”, señaló César González. Desde Laredo, Pablo Díez vendió una extensa gama de suplementos: “para quitarles las moscas, para la hidratación, por si comen arena, para los cascos de las patas...”.
La ITV de cascos
Hablando de los cascos, el herrador vitoriano Jago Txintxurreta recomendó que pasen la ITV “cada dos meses”. Formado con el zallarra Guillermo Negueruela, comparó la utilidad de las herraduras para caballos y yeguas a la de “los zapatos” y trabaja a partir de varios modelos de tallas que después va adaptando y añadió que “en Madrid existe una escuela que enseña todas las técnicas.
En Traslaviña no faltó un espacio propio para las razas autóctonas vascas: “16, de las cuales únicamente la vaca pirenaica se salva del riesgo de extinción”, señaló Pedro Lana, presidente de Euskal Abereak. “Queda un largo camino para que salgan del peligro, pero con los pottokas existe una salida, que es la hípica y los seleccionamos con esa intención” debido a su “docilidad”.
Mucho han cambiado las circunstancias desde que las razas encartadas desempeñaban tareas en el día a día rural. “Los burros hacían hasta de ambulancia, recuerdo cuando a mi hermano y a mí nos metían en la cesta y nos llevaban al médico”, rememoró José Ángel Gauna, que recibió el homenaje a la trayectoria de un ganadero local en la feria de Gangas Eguna en 2025. Niños y no tan niños conocían al célebre Macario, que “vivió casi 30 años” y Zalla casi en pleno se inmortalizó con él y su carromato tirado por asnos encartados que recorrió las calles el día de la final de Copa que ganó el Athletic. En Artzentales se estrenó Dulcinea, la burra así bautizada porque “su nacimiento hace un mes me cogió en las tierras del Quijote”.