Con los termómetros disparados en Bizkaia, la ola de calor supone un riesgo para perros y gatos. La protectora APA SOS Bilbao recuerda que los perros toleran peor las altas temperaturas que las personas y recomienda evitar las horas de más calor, reducir el ejercicio y extremar la vigilancia, especialmente en los animales más vulnerables.
Las temperaturas extremas obligan a modificar por completo el funcionamiento de las protectoras de animales. En APA SOS Bilbao, los responsables llevan semanas adaptando sus rutinas para proteger a los perros del calor extremo. "La temperatura a la cual el perro empieza a tener calor y a necesitar disipar ese calor es más baja que la de las personas. Lo que quiere decir que los perros aguantan peor las temperaturas altas." explica su presidenta, Sonia Brena.
La situación es aún más difícil en un refugio, ya que aunque las instalaciones cuentan con zonas de sombra y espacios adaptados, "controlar la temperatura aquí es mucho más difícil que en una casa", señala. Por ello, durante las horas de más calor, los perros permanecen en reposo, descansan bajo la sombra de los árboles y disponen de pequeñas piscinas para refrescarse.
Aun así, la presidenta de APA SOS advierte de que el riesgo sigue siendo elevado. "No se puede salir con 40 grados porque los perros incluso estando en reposo pueden sufrir un golpe de calor", afirma.
Esa vulnerabilidad obliga a extremar las precauciones también fuera de la protectora, donde los dueños deben adaptar los paseos y la actividad de sus animales durante los episodios de calor extremo.
Recomendaciones frente a la ola de calor
Para Sonia, la mejor forma de proteger a los animales frente a las altas temperaturas es evitar que lleguen a sufrir un golpe de calor. "Lo más importante con el tema de los golpes de calor es prevenirlos", subraya. Para ello, recomienda adaptar los paseos a las horas más frescas del día. "Hay que adaptar sí o sí los horarios de salida de los perros a las horas en las que hace menos calor. Si no puede dar el paseo que das habitualmente, pues no lo das", explica. Además, recuerda que en Euskadi las temperaturas más altas no siempre coinciden con el mediodía, sino que estos días se han registrado entre las cuatro y las seis de la tarde.
Otro aspecto fundamental es controlar la actividad y el ejercicio físico, sobre todo de los cachorros o perros muy activos, ya que pueden seguir corriendo y jugando aún con altas temperaturas, y esto eleva aún más su temperatura corporal. Por otro lado, la presidenta pide extremar la precaución con los animales más vulnerables: "Los perros ancianos o con patologías de base también sufren mucho más que los perros más jóvenes o sanos", advierte.
Entre los síntomas que pueden alertar de un golpe de calor se encuentran el jadeo excesivo, el decaimiento o un comportamiento fuera de lo habitual. "Los perros normalmente cuando tienen un golpe de calor están quietos, empiezan a jadear mucho, las pupilas se pueden dilatar... Sobre todo hay que estar muy atento a que el perro se tumba y empiece a comportarse de manera anormal". Ante cualquier sospecha, recomienda acudir cuanto antes a un veterinario y no intentar enfriar al animal de forma brusca, ya que un descenso demasiado rápido de la temperatura también puede provocar complicaciones. "No puedes bajarle la temperatura muy rápido porque también podría sufrir un shock", advierte.
La responsable de la protectora añade otro consejo menos conocido. Aunque el agua debe estar siempre disponible y a una temperatura fresca y adecuada, explica que en perros de razas gigantes una ingesta abundante y rápida de agua tras un episodio de mucho calor, puede generar una dilatación y posterior torsión de estómago, una patología que puede ser potencialmente mortal.
Por ello, insiste en que los dueños conozcan las necesidades específicas de sus mascotas y, ante cualquier duda, consulten siempre con un veterinario.