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La primera iglesia del Estado reconvertida en un club deportivo está en Bizkaia

Más que un gimnasio, Club Arrabi nace en Sestao inspirado en el arrabio de Altos Hornos y con la vocación de recuperar el sentimiento de cuadrilla y las raíces industriales de Ezkerraldea

En imágenes: de iglesia a club deportivoMarkel Fernández

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La antigua iglesia de Nuestra Señora de Begoña, ubicada en Sestao, se transformará el próximo 1 de septiembre en el Club Arrabi, el primer clubdeportivo nacido en un templo de todo el Estado. Bautizado en honor al arrabio, la materia prima empleada por Altos Hornos, el proyecto huye del concepto de gimnasio convencional y busca recuperar el sentimiento de 'kuadrilla' y comunidad de Ezkerraldea.

Sin embargo, la transformación no supondrá una ruptura con el pasado del edificio. El espacio mantendrá la esencia arquitectónica del antiguo templo, conservando buena parte de sus elementos originales, como el confesionario o la tribuna, y convirtiéndose en un recinto singular en el que convivirán las zonas de entrenamiento y los espacios destinados a actividades colectivas y comunitarias.

El germen de esta idea viene del extranjero. "Fuimos conscientes de que había un espacio, un templo que estaba en desuso, y conocíamos experiencias que había en Países Bajos, en Reino Unido y en Estados Unidos", explica Eneko Macías, socio cofundador de Club Arrabi. "En el Estado no había ningún espacio, un templo que se hubiera reconvertido en un centro deportivo, pero sí en otros países y entendíamos que era un proyecto chulo y una posibilidad real", añade.

En imágenes: de iglesia a club deportivoMarkel Fernández

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La iniciativa comenzó a tomar forma hace varios años y requirió numerosas gestiones antes de convertirse en realidad. El primer paso fue presentar la propuesta al Obispado, propietario del lugar, con el objetivo de darle una nueva utilidad, relacionada con la salud y el bienestar, sin perder la esencia del edificio. "Conseguimos hacerles parte del proyecto y ver que lo que buscamos es, de forma respetuosa, darle un uso nuevo al espacio y que revierta también en la comunidad, los vecinos y las vecinas, para mejorar su salud", destaca Eneko.

A partir de ahí llegó otro de los grandes retos: adaptar el antiguo templo a sus nuevos usos manteniendo al mismo tiempo su singularidad. "El reto era acondicionarel espacio conservando aquello que lo hace diferente y conseguir que la experiencia de las personas que vengan a Club Arrabi sea especial", apunta.

Donde entrenar es solo el principio

Aunque el espacio contará con más de mil metros cuadrados y equipamiento de última generación, los impulsores de Club Arrabi insisten en que el proyecto no nace con la intención de convertirse en un gimnasio al uso. "No queríamos tener un gimnasio convencional, donde habitualmente todos tienden a ser clones", subraya Eneko.

El objetivo, asegura, era crear un espacio con identidad propia: "Lo que buscamos es generar un centro con personalidad y no un espacio de uso libre e impersonal".

Por esto, desde la propia organización prefieren hablar de club deportivo. La intención es convertir el club en un punto de encuentro para sus socios, fomentando las relaciones personales y la creación de hábitos saludables.

"Vamos a proponer muchos planes y alternativas para que la gente haga 'kuadrilla', haga comunidad y sienta que Club Arrabi es su segunda casa", resume el socio cofundador.

En imágenes: de iglesia a club deportivo

Arrabio, memoria e identidad

El nombre del proyecto tampoco es casual. Arrabi hace referencia al arrabio, la materia prima que alimentaba el proceso siderúrgico de Altos Hornos y que durante décadas estuvo ligada al desarrollo económico e industrial de Bizkaia. De hecho, la antigua iglesia de Nuestra Señora de Begoña fue levantada por la empresa para dar servicio a las familias de sus trabajadores, por lo que sus impulsores han querido que la nueva etapa del edificio mantenga ese vínculo con la historia de Ezkerraldea.

"El arrabio era la materia prima que entraba en el proceso de transformación industrial en Altos Hornos. Este templo lo hizo Altos Hornos para las familias de las personas trabajadoras", explica Eneko.

Más allá del nombre, Club Arrabi pretende reivindicar el sentimiento de pertenencia y el arraigo característicos de Ezkerraldea. "Apelamos al sentimiento de pertenencia y al arraigo, a reivindicar la importancia de la Margen Izquierda como motor de todo el proceso de transformación industrial de Bizkaia y como motor económico del territorio", defiende el socio cofundador.

De esta manera, el proyecto busca que la nueva vida del antiguo templo mantenga una conexión con el pasado del edificio y con la historia de las generaciones que crecieron alrededor de Altos Hornos.

Aunque las obras todavía continúan, Club Arrabi ya ha comenzado a recibir a quienes apostaron por el proyecto incluso antes de ver el resultado final. Los denominados socios fundadores, cuya campaña finalizó el pasado 18 de junio, ya están realizando visitas guiadas exclusivas por las instalaciones. A partir del próximo 29 de junio, cualquier persona interesada podrá conocer el espacio antes de su puesta en marcha definitiva.

La inauguración oficial está prevista para el 1 de septiembre. Los socios fundadores, que se inscribieron sin haber visto el club, disfrutarán de una cuota promocional de 39 euros al mes durante el primer año. Quienes se apunten antes de la apertura podrán acogerse a una tarifa de lanzamiento de 49 euros mensuales durante los doce primeros meses. Una vez el club abra sus puertas, la cuota ordinaria ascenderá a 59 euros. La permanencia de todas las tarifas será de 3 meses.

"Todavía estamos en obras, pero ya hay suficiente para hacerse una idea de lo que os espera a todos a la vuelta del verano", señala Eneko.

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En imágenes: de iglesia a club deportivo

Más allá de las máquinas y el entrenamiento, los impulsores de Club Arrabi tienen claro cuál es la meta final. "Lo que buscamos es transformar personas, generar hábitos de vida activa y saludable y que sientan que Club Arrabi es su segunda casa", concluye el socio cofundador.