El 2 de mayo del año pasado, la explanada de la Intermodal de Bilbao amaneció llena de botellas y bolsas de basura tras reunir la víspera a cientos de persona para seguir el partido que enfrentó al Athletic y al Manchester United; los servicios de limpieza del Ayuntamiento se tuvieron que emplear a fondo desde primera hora de la mañana para que la plaza recuperara la normalidad. Ocurrió lo mismo un año antes, cuando el primer equipo de fútbol vizcaino celebró la Copa a bordo de la Gabarra: los servicios de limpieza retiraron más de 34 toneladas de basura. Bizkaia quiere reducir los residuos que se generan en los eventos al aire libre que se celebran en el territorio, como fiestas populares, conciertos, pruebas deportivas, jornadas gastronómicas o actividades privadas. Para ello, la Diputación ha editado una guía de buenas prácticas con diferentes medidas y recomendaciones para sus organizadores.
La diputada de Medio Natural y Agricultura, Arantza Atutxa, ha presentado este jueves esta guía como una "herramienta sencilla, práctica, útil y fácilmente aplicable" que nace con el objetivo de que los eventos que se celebran en Bizkaia sean cada vez más sostenibles y generen menos residuos antes, durante y después de su celebración. Esas actividades "son parte de nuestra identidad, impulsan la economía, atraen visitantes y dinamizan los municipios" pero también tienen una cara B: los abundantes residuos que generan y el hecho de que, cuando se celebran, gestos que tenemos interiorizados en nuestra día a día pasan a un segundo plano. "De hecho, cuando empezamos a preparar esta guía nos dimos cuenta de que no tenemos datos homogéneos para saber cuánta basura se genera en estas actividades", ha reconocido Atutxa.
El manual supone un "apoyo" a quienes tienes que gestionar esa realidad sobre el terreno, desde ayuntamientos a promotores privados, clubs deportivos o asociaciones. "No se trata únicamente de recoger mejor los residuos, sino sobre todo de generar menos desde un principio", ha incidido Atutxa. Uno de los aspectos que lo distingue es que cubre todas las fases de un evento, desde que se empieza a diseñar hasta que se desmonta el último elemento. En la primera, se deben identificar qué residuos se pueden generar, qué infraestructuras existen, qué necesidades tendrá la actividad y cómo minimizar su impacto; en la segunda fase toca abordar el diseño del espacio o las compras; durante la celebración en sí se comprueba si las medidas se cumplen o hay que realizar hacer ajustes, mientras que una vez finalizado hay que separar los residuos y evaluar los resultados.
Medidas "sencillas y conocidas"
Entre las medidas, la guía propone priorizar materiales reutilizables frente a productos de un solo uso; favorecer la reutilización de elementos de señalización, decoración o infraestructura; planificar correctamente la recogida selectiva de residuos; garantizar el acceso a agua potable no envasada; instalar sistemas de recogida de colillas en aquellos espacios en los que sea necesario; reducir el desperdicio alimentario; impulsar el transporte público y los desplazamientos a pie y en bicicleta, y sensibilizar a los asistentes para que participen activamente en la separación de los residuos. "Son medidas sencillas, muchas de ellas ya conocidas, pero que cuando se planifican desde el principio permiten reducir significativamente el impacto ambiental de un evento", ha advertido la diputada foral.
La guía está diseñada para adaptarse a diferentes tipos de eventos porque "no es lo mismo organizar una pequeña fiesta local que un gran concierto o una prueba deportiva multitudinaria". De ahí que sea lo suficientemente flexible, con distintos niveles de actuaciones, algunas obligatorias -como ofrecer agua no envasada-, otras recomendables, y más exigentes e innovadoras para quienes quieran ser "un referente" en este ámbito, como organizar compras verdes de suministros. "No se trata de pedir lo mismo a todos, sino de ofrecer un camino progresivo de mejora", ha animado.
La presentada este jueves es una primera versión de trabajo que se contrastará con ayuntamientos, entidades organizadoras y otros agentes implicados. La institución foral quiere recoger aportaciones y experiencias que permitan adaptar la guía a las necesidades reales que surgen en cada tipo de evento y mejorar su utilidad antes de su publicación definitiva. El objetivo final es disponer de un "marco común" que ayude a reducir la generación de residuos, mejorar su gestión y seguir avanzando hacia eventos cada vez más sostenibles en Bizkaia.