Belgicast: La revolución del ‘Triple Cero’ y el futuro sostenible del agua en Euskadi
La sostenibilidad ya no se mide únicamente por los compromisos adquiridos, sino por la capacidad de convertirlos en acciones concretas y medibles
El agua es, sin lugar a duda, el recurso más crítico y vulnerable de nuestro tiempo. Como empresa cuya actividad histórica y fundacional está directa y profundamente ligada a la gestión del ciclo integral del agua, en Belgicast son plenamente conscientes de su posición. Saben que su compromiso con el medio ambiente no puede ser una simple declaración de intenciones ni un epígrafe en un informe corporativo; tiene que ser el motor real de su actividad diaria y el criterio bajo el cual toman cada decisión operativa y estratégica.
Con un equipo humano que supera las 150 personas, reconocen que su capacidad de influencia y su impacto en el entorno son considerables. En la industria actual, la única forma legítima de liderar y de generar tracción en la sociedad es predicando con el ejemplo. Las palabras deben respaldarse con inversiones tangibles y hechos medibles. Por ello, han puesto en marcha una rigurosa estrategia de descarbonización industrial, sustentada en lo que internamente denominan su política del “Triple Cero”.
El primer cero: Cero fugas
En España, un 30% del agua que circula por las redes de abastecimiento público y privado se pierde irremediablemente debido a fugas, válvulas defectuosas o juntas deterioradas. En un contexto de estrés hídrico creciente, es un lujo inasumible. En Belgicast valoran cada gota. Por ello, su prioridad absoluta, desde la fase de diseño hasta la fabricación y el testeo final, es garantizar la estanqueidad total. Evitar cualquier tipo de pérdida en las redes hidráulicas es el primer y más importante servicio que prestan al ecosistema.
El segundo cero: Cero papeles
La verdadera modernización de la industria pasa inevitablemente por la optimización de sus recursos cotidianos. Durante los últimos años, han llevado a cabo una digitalización total y transversal de toda la compañía. Han reestructurado sus flujos de trabajo, modernizado la gestión documental y la trazabilidad en planta para eliminar por completo el consumo de papel, reduciendo su huella forestal e impulsando la eficiencia administrativa.
El tercer cero: Cero emisiones netas y la revolución del almacenamiento inteligente
Este es su reto más complejo y ambicioso. Para alcanzar la neutralidad climática en 2028, han decidido ir mucho más allá de las soluciones convencionales, apostando por la soberanía energética y la tecnología disruptiva. La descarbonización industrial real requiere un compromiso financiero a la altura del desafío.
Bajo esta premisa, han puesto en marcha en su planta de Lezama un proyecto energético pionero en todo Euskadi, al cual han destinado una inversión cercana al medio millón de euros. Por ello, han diseñado e implementado un sistema de hibridación que marca un antes y un después en el sector: la integración de una planta fotovoltaica de 617 kWp con un sistema de almacenamiento masivo mediante baterías inteligentes de 1 MW de capacidad.
¿Por qué invertir medio millón de euros en este sistema? Porque no se trata solo de generar energía limpia, sino de gestionarla con absoluta precisión. Las baterías están gobernadas por un software de vanguardia que incorpora algoritmos de Inteligencia Artificial. Este “cerebro” digital analiza continuamente los patrones de consumo de la fábrica y toma decisiones en tiempo real. Esto permite optimizar la eficiencia energética al límite, realizando ‘peak shaving’ para evitar picos de potencia innecesarios que estresan la red eléctrica general.
Además, este sistema soluciona el gran cuello de botella de la energía solar industrial: permite capturar y almacenar toda la energía que sus paneles generan durante los fines de semana para inyectarla en los procesos productivos el lunes a primera hora. Por si fuera poco, la inteligencia del sistema realiza operaciones de arbitraje de energía en el mercado eléctrico, cargando y descargando en función de los precios horarios, lo que optimiza el retorno de esta gran inversión.
Aun con esta inmensa capacidad de autogeneración y almacenamiento, el porcentaje de energía que todavía deben consumir de la red conlleva un extra coste voluntario que en Belgicast asumen por principios: pagan una prima para garantizar y certificar que el 100% de la energía externa que entra en sus instalaciones proviene de fuentes renovables.
Hoy en día, su única emisión directa de carbono significativa proviene de los quemadores de gas de sus hornos de pintura. Sin embargo, la hoja de ruta no admite excepciones. Ya tienen en marcha un proyecto de electrificación térmica: así, comenzarán sustituyendo estos equipos por quemadores eléctricos de última generación en su planta de Toledo, una inversión tecnológica que posteriormente trasladarán a la planta de Lezama, cerrando el círculo de sus emisiones térmicas directas.
Una visión de las cero emisiones que trasciende los muros de la fábrica. Saben que la logística y la movilidad son vectores críticos en el impacto ambiental de cualquier empresa. Por ello, han dado un paso definitivo en su política de transporte aprobando que, para el año 2027, toda su flota de vehículos pase a ser estrictamente Full Electric. Esta medida eliminará de raíz la dependencia de los combustibles fósiles en los desplazamientos comerciales y operativos diarios.
La sostenibilidad de la durabilidad: El modelo ‘Gorbeia’
“Todo este inmenso esfuerzo interno perdería su sentido si el producto que entregamos a la sociedad no reflejara estos mismos valores. Actualmente, el mercado español del agua permite la entrada de válvulas sin certificación, muchas provenientes de mercados asiáticos. Son productos de bajo coste inicial, pero con una vida útil corta. Fabricar, transportar desde el otro lado del mundo y desechar una válvula industrial pesada cada pocos años supone un coste medioambiental devastador, por mucha energía verde que se haya utilizado”, nos explica Julen Bernardo.
Las válvulas de Belgicast están diseñadas para durar más de 10 años y creen firmemente que la verdadera sostenibilidad industrial reside en la durabilidad. “Contra la obsolescencia programada y los productos desechables, no hay mejor antídoto que la ingeniería de excelencia”, remarcan.
Para combatir la entrada masiva de estos productos de baja calidad, su equipo de desarrollo ha creado la válvula Gorbeia. “Se trata de una válvula orgullosamente ‘Made in Euskadi’, fabricada cumpliendo las normativas europeas más estrictas. Su diseño innovador nos permite competir en precio con las importaciones asiáticas, pero ofreciendo una calidad y una vida útil infinitamente superiores”, matizan desde Belgicast.
La válvula Gorbeia es una declaración de principios. Demuestra empíricamente que es posible fabricar localmente, generar empleo, ofrecer la máxima fiabilidad a las redes de agua y proteger el medio ambiente al mismo tiempo. En Belgicast tienen muy claro el camino: proteger el agua, descarbonizar la industria y fabricar soluciones que duren. “Ese es nuestro innegociable compromiso con Euskadi y con el futuro”.