La EHU celebra una graduación histórica en San Mamés ante cerca de 7.000 asistentes
Un total de 3.600 estudiantes de distintas facultades participan en un acto conjunto que combina música en directo, bertsos y otras actividades culturales
Este viernes en la Catedral no se ven bufandas rojiblancas, sino trajes y vestidos de gala. La EHU ha elegido el Estadio de San Mamés para celebrar una graduación histórica: por primera vez, cerca de 4.000 estudiantes de distintas facultades se reúnen en un acto conjunto para cerrar su etapa universitaria en una ceremonia que combina música en directo —con bandas como Nögen—, bertsos y otras actividades culturales.
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La celebración oficial ha comenzado pasadas las 18.30 horas, con la participación habitual del coro universitario y unas palabras del rector, Joxe Ramón Bengoetxea, pero la fiesta ya se había adelantado de manera oficiosa pasadas las cuatro de la tarde en las inmediaciones del estadio, donde ya se respiraba ambiente de graduación.
Ilusión y expectación
Allí se encontraban Jan Schneider y su pareja, Karen Arretureta, acompañados por los padres de él. Una banda azul medianoche lo identifica como graduado en Física.
“Cierro una etapa aquí, en Bilbao. Seguramente me iré a otro sitio para buscar nuevas oportunidades”, ha dicho Schneider. “La universidad me ha dado muchas cosas, como la opción de realizar el Trabajo de Fin de Grado en una empresa. Es una opción que escasea; espero que aumente la oferta”, ha añadido.
Los egresados en Magisterio también lucen bandas azules, aunque de un tono más claro que la de Schneider. Oihan Urbano y Maialen Ubaretxena ya cuentan con la titulación necesaria para desempeñarse como maestros. Cierran una etapa, pero abren otra. "Que la EHU haya organizado algo así para despedirnos hace ilusión. Hay muchas ganas de ver qué se cuece dentro", ha señalado Urbano.
Por su parte, Maialen ha destacado la ilusión de cerrar esta etapa acompañada de quienes ya son una segunda familia para ella y la expectación por ver a uno de sus bandas favoritas,Nögen, sobre el escenario.
Eso sí, antes de acceder al recinto no podía faltar una foto de rigor en uno de los photocallsdesplegados junto a las entradas al estadio. Quien escribe estas líneas ha podido contar un total de cinco, en los que familias y amigos también han querido inmortalizar este día tan especial para sus protagonistas.
En esas estaba Itziar Zuluagacon su hijo, Iurgi, que termina su doble grado en ADE y Derecho. "Han sido años duros, de muchos nervios y horas de estudio. Pero se ha organizado muy bien, tiene aguante. Solo puedo decir que estamos muy orgullosos", ha declarado.
"Casi medio millón de personas de la sociedad vasca han estudiado en la EHU"
Mientras los cientos de miles de alumnos han ido acercándose hasta la Catedral, la vicerrectora de Comunicación de Euskal Herriko Unibertsitatea, Estitxu Garai, ha ultimado los detalles de la celebración. "Hay nervios, porque queremos que todo salga perfecto, pero también mucha ilusión", ha señalado a DEIA.
Garai también ha destacado que, además de una graduación histórica, la gran fiesta en la que se ha convertido la casa del Athletic es también una demostración de la fuerza de la universidad pública. "El estudiantado nos comunicaba que quería celebrar el final de su promoción de manera conjunta, y querían celebrar un acto como éste", ha apuntado. "Además, no disponíamos de ningún sitio para juntar todos los ámbitos de conocimiento y mostrar el tamaño de nuestra universidad", ha agregado.
De ahí la elección de San Mamés como escenario de esta celebración."Somos una universidad grande, con muchísimos estudiantes. Casi medio millón de personas de la sociedad vasca han estudiado en la EHU, y eso también es algo a reseñar", ha destacado.
La fiesta continúa
En las largas colas que se habían formado para acceder al recinto, los estudiantes conversaban en pequeños grupos sobre asuntos mucho más terrenales: quién tenía entrada para qué fiesta una vez terminara la ceremonia. La graduación era el acto central de la jornada, pero pocos ocultaban que la celebración continuaría hasta bien entrada la madrugada.
Otros, en cambio, compartían la ilusión y los nervios de quienes se disponían a dar el salto a una nueva etapa. Entre ellos estaba Pablo Rey Alonso, recién graduado en Periodismo. En octubre se incorporará como becario a la redacción de DEIA. Antes, eso sí, disfrutará de un último verano con la tranquilidad que precede a la vida laboral.
"Ninguno de los casi 4.000 que estamos aquí pensó que acabaría graduándose en un estadio como este cuando empezó la carrera hace cuatro años", afirmaba.
Poco después, las puertas se cerraron y la ceremonia dio comienzo. Para los miles de estudiantes que llenaban San Mamés no era un partido de fútbol, pero sí el final de una etapa marcada por el esfuerzo, la constancia y muchas horas de estudio. La de hoy será una noche para celebrar el camino recorrido antes de emprender el siguiente.