Resulta un poco manido recurrir a expresiones como goles por la inclusión, triunfo de la multiculturalidad o el racismo se queda fuera de juego. Pero son frases que adquieren sus dosis de realidad con frecuencia. En el caso del equipo de fútbol-7 que conformó hace menos de un año la asociación San Nikolas Zabalik, compuesto por chavales en proceso de integración social, todo ello se cumple. El deporte, ese motor con tanto poderío. “El público y los jugadores de los demás equipos se han quedado un poco sorprendidos, porque son chicos amables, que no han sido conflictivos; no ha habido follones en toda la temporada. Y la gente también ha sido muy respetuosa con ellos. Yo les prevenía y les decía: Mirad, podéis escuchar cosas, pero vosotros vais a lo vuestro, a jugar al fútbol, vais a demostrarles que os queréis integrar y que sois personas normales y corrientes”, explica la capitana de este proyecto: Aintzane Monteverde, que es la presidenta de San Nikolas Zabalik, la organización impulsada por las parroquias de San Nicolás de Bari, de Algorta y Santo Domingo de Guzmán, de Berango.
Así que el balance de este periplo no puede ser más positivo. O sí... ¡El equipo ha quedado campeón de su liga! “Ha pasado de una categoría a otra y en Segunda ha quedado primero. Lo hemos celebrado, dándoles las gracias también, porque ha sido mucho esfuerzo y mucha constancia la que han tenido; ellos están muy contentos”, valora Aintzane. El pitido inicial fue el pasado octubre, es decir, esta ha sido la primera campaña del conjunto getxoztarra. “Nos parecía ilusionante participar en esta experiencia con otros equipos por la oportunidad inclusiva que supone la participación de nuestros chavales afincados en Getxo y Berango en un campeonato de estas características”, rememora la presidenta de la asociación. Eso sí, los jóvenes tenían que cumplir: esto era un compromiso y había que implicarse. Los viernes, a entrenar; los fines de semana, a jugar. “Y mira que ellos son bastante impuntuales, y yo soy de esas personas que me peleo mucho con el tema de la puntualidad... Pero todos los viernes han entrenado y luego han jugado todos los partidos. Han ido a todos los de la temporada. Se lo han tomado en serio, lo han pasado bien, han disfrutado y la gente les ha visto en un contexto de participación”, expone Aintzane.
La preinscripción y el equipamiento corrieron a cargo de un donante anónimo y los desplazamientos semanales a los diferentes campos de fútbol los ha asumido el voluntariado de San Nikolas Zabalik. Además, un hombre que fue entrenador de joven ha llevado las riendas técnicas. Equipo. Piña. Unión. Convicción. Generosidad. La próxima semana, habrá una reunión para decidir si los chavales vuelven a participar en el torneo 2026-27.
Mientras tanto, San Nikolas Zabalik continúa con las demás iniciativas que tienen como “objetivos prioritarios ayudar a las personas migrantes desde un enfoque de inclusión y cohesión social, favoreciendo la acogida, apoyo y promoción de estas personas en situación de vulnerabilidad o riesgo de exclusión social”, señala la presidenta. La entidad nació el año 2021 para canalizar la acción social en el municipio. Pero su actividad comenzó hace más de diez años, cuando los primeros jóvenes inmigrantes fueron acogidos en la casa parroquial de Algorta. “La finalidad es doble: un trabajo en torno a una casa de acogida que responde a las necesidades primarias de nuestro colectivo migrante. Y fortalecer los vínculos sociales de estos jóvenes con la comunidad de Getxo. Sin olvidar el trabajo de sensibilización a la sociedad mediante la creación de comunidades locales acogedoras, abiertas, interculturales y solidarias”, comenta la presidenta.
Tres ejes de acción
De hecho, son tres los pilares que motivan la actividad de San Nikolas Zabalik: viviendas de acogida, clases de castellano y reparto de alimentos y mermas. “Los tres programas cuentan con una gran participación del voluntariado y de la ciudadanía, especialmente de la gente de Algorta”, agradece Aintzane. En cuanto a los alojamientos, “en la parroquia tenemos un albergue de 10 plazas y, después, a 14 chicos viviendo en dos pisos, que son como el inicio del proceso de integración, porque luego están ya los pisos de autonomía, que son seis, es decir, ahí van chavales que ya están casi finalizando su proceso de estudios, que van teniendo arraigo...”, desgrana la presidenta. En total, en esta iniciativa de distintos tipos de acogida residencial, hay 61 chicos. Una vez completados estos recursos, el panorama de acceso a una vivienda normal es complejísimo, como lo es para todos los jóvenes en general, pero en estos casos es aún mayor. “Hay muchas personas en situación de calle”, admite Aintzane.
Por su parte, las clases de castellano son muy concurridas. Se ha llegado a superar el centenar de alumnos. También el proyecto de gestión solidaria de alimentos y mermas presenta muchos usuarios. La base es la recogida de los productos perecederos y descartados para la venta pero aún aptos para el consumo. Y a estos ejes, se suman otras acciones que encauzadas a la integración, como el asesoramiento y acompañamiento en los trámites administrativos, académicos, de extranjería y sanitarios que deben resolver los migrantes para poder iniciar su adaptación. “Seguiremos trabajando hasta donde podamos llegar”, sonríe la presidenta de San Nikolas Zabalik.