Este artículo iba a haberlo publicado en el tránsito de dos a tres números en mi colección particular en Historias montañeras. Es decir, en el número 100, impreso en DEIA el 15 de enero de 2023 (éste que nos ocupa es el 272). Pero no fue así pues ese domingo de hace tres años y cuatro meses el título fue; Comisión centenario Federación vasco navarra de alpinismo, siendo el primero de los 22 artículos que he publicado aquí sobre el Centenario de la FVNA.

Mi interés que retomo residía en dos motivos. Dispongo del legado de mi padre con bastante información original de la génesis de este refugio de altura vasco en Aragón, que nos lo quitaron. Y también la aparición de una curiosa fotografía de cuando el entramado metálico del refugio se terminó de construir y empezó a cubrirse con placas de hormigón, allí subimos en un cursillo rápido de escalada, por decir algo.

Ya ha llovido desde 1980 cuando aita tiró esta diapositiva al refugio que la Federación Vasca de Montaña estaba construyendo en Huesca. A él fuimos a ver el avance de su obra y como recuerdo me queda esta imagen.

¿Quiénes somos? De arriba a abajo estamos encaramados en el tejado; Carlos Roberto Catalina, fundador de la Cruz Roja de Montaña en Bizkaia y modisto deportista, Sheve Peña Albizu, el montañero andarín tolosarra, yo mismo con 15 años, y Jesús de la Fuente, documentalista del montañismo vasco.

El refugio estaba en esqueleto y pasaría penurias y muchos retrasos en su construcción, debido a temas políticos y financieros.

Ojo, posiblemente el topónimo del lugar es Respomuso y no Respumoso, como siempre lo hemos dicho y está escrito en mapas. Es una deformación bucal de la O que deriva a la U, así lo cita un acreditado lingüista oscense con el que me puse en contacto hace años al leer varios documentos en los que vi que el nombre del lugar estaba mutado.

Hay escasa bibliografía de esta historia y estando con la idea de escribir un largo artículo sobre este refugio que nos quitaron, publicándolo el año que viene en una revista especializada, quiero hacer un adelanto y he tenido que esperar 40 meses, pues vamos buenos.

En Pyrenaica constato tres artículos. En la revista número 14, bajo título El refugio de Piedrafita, en la 98 titulado Construcción del refugio de Piedrafita y en la 131 un reportaje bajo título Memoria proyecto refugio de alta montaña (Respumoso).

Y mi buen amigo Antxon Iturriza, periodista donostiarra historiador del montañismo vasco cuya trilogía Historia testimonial del montañismo vasco es el referente y wikipedia para todos los que buscamos datos en alguno de sus tres tomos, en el tomo II página 245, y por dos más, nos ofrece un texto que titula Un escorial llamado Piedrafita. La idea de la construcción del refugio surge de otro colega fallecido hace mucho, Paco Iriondo. El proyecto lo presenta quien era entonces presidente de la Federación Vasca de Montaña, otro gran amigo, Antton García, del Tabira.

Pero el 23 de noviembre de 1979, a éste, el presi de la FEM (federación española), Jose Antonio Odriozola, santanderino cuya familia era de Espinama, le dijo a Antton en una reunión en Madrid, “ya no es vasco el refugio.

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Empezó el proyecto con 4 millones de pesetas de presupuesto en origen y la idea de 40 camas. Luego fue aumentando considerablemente. En un principio no llegaban las ayudas prometidas y fue la Federación Vasca la que se buscaba la vida para pagar las compras de material y alquileres de animales para subirlo, pues toda la obra en sí fue de voluntarios montañeros vascos que se agrupaban y ordenaban para ir al lugar y trabajar en grupos de una semana. El proyecto duplicó la idea de camas, ya eran 80 las previstas, 10 millones de presupuesto. Luego 100 camas y 20 millones.

Finalmente, la FEM les dio una subvención a los vascos de 32 millones, pero la alegría duró justo un mes, que fue cuando nos quitaron el refugio que habíamos construido con nuestro esfuerzo, mucha ilusión y nuestras manos. Los montañeros aragoneses decían que así pararían la colonización vasca del Pirineo. El 3 de octubre del año 1993 se inauguró y nadie nos invitó.