“Si cantas bien, ya no importa”
Aurora Beltrán volverá a subirse al escenario del Kafe Antzokia de Bilbao el próximo 5 de junio. En esta entrevista repasa su trayectoria
Es de fuego. Es de fuego el contacto de sus cuerdas y sus dedos. A esas manos les ha llegado el premio Príncipe de Viana que la navarra recogerá el 14 de junio en Los Arcos. Días antes, el 5 de junio, Aurora Beltrán (Tahúres Zurdos, Belladona) volverá a subirse al Kafe Antzokia de Bilbao en esta ocasión en cartel con Nat Simons. Sepa la persona lectora que para saber quién tocará antes echarán una moneda al aire.
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¿Cómo ha recibido la noticia del premio?
En pijama. Estaba desayunando ya un poco tarde. Y me causó mucha emoción. Abrumada. Fue una sorpresa, no porque no lo creyera, sino porque la competencia era muy grande. Por el prestigio. Miré y, entre otras personas, se lo habían dado a un inventor que había hecho un aparato para que quien tiene ELA pueda comunicarse con los ojos.
¿Le ha servido para reivindicar su trayectoria de cuatro décadas?
Más que por trayectoria, porque las mujeres seguimos estando fuera. La industria musical, sea por h o por b, sigue apoyando más al hombre.
Y, ¿para pegar un golpe en la mesa diciendo yo sigo aquí?
Absolutamente no. No doy golpe en la mesa. Aunque sea un lastre la situación, yo sigo sabiendo cuál es mi sitio, sin rencor.
¿La juventud conoce su hit Tocaré, pero quizás no a Aurora Beltrán? ¿“Fue difícil, pasó el tiempo”?, que canta…
Sé cuál es mi sitio. No soy abanderada de nada. Vienen a verme madres con hijas que les gusta mi música. Hay parejas que hasta han puesto Aurora a su hija por mí. Eso hace mucha ilusión.
Ahora, triunfan los grupos que todos parecen el mismo y que sus letras, además de no decir nada, para gustar a todo el mundo, no se han comprometido nunca ni consigo mismos… ¿Qué opina?
Ahora hay tendencia a que la gente piense poquito. Te dan el producto como dan de comer los pájaros. Que no tengas ni que masticar. Los veteranos, por suerte, hemos vivido también otros tiempos.
Aún hay quien le dice, como si fuera un elogio, “Aurora, joder, tocas como un tío”. ¿Cómo lo lleva?
Parece que los hombres son los que mejor hacen todo. Te lo dicen como un piropo. Yo conozco mujeres mejor guitarristas que hombres. Las hay. Y ahora están más visibilizadas.
Está girando con una, con Nat Simons, con estética Joan Jett, y quien ya colaboró con una de las The Runaways.
¡Es una animada! Lleva como diez años tocando con influencias de mujeres.
Vienen a Bilbao en unos días. ¿Cómo será el concierto?
Mira, antes del concierto echamos una moneda al aire para saber quién actúa primero. Para que no haya una antes u otra. Y nos pegamos dos horas de concierto, tocando una, tocando otra y en ocasiones juntas.
Responda la pregunta que cantan The Dictators: ¿Quién salvará el rock and roll?
El que interprete rock. Pero no depende solo del autor. Puedes hacer la mejor canción del mundo que si no tiene apoyo. Eso sí, hay quien puede acabar vendiendo hielo a los esquimales. En mis tiempos en EMI nunca hubiera pensado yo que los cantos gregorianos iban a vender lo que vendieron. Por cierto, me encantan, quizás por los estudios clásicos que tengo de música.
El reguetón ha democratizado hasta lo impensable la música: puede cantar incluso quien no sabe. Me decía días atrás: “Lo peor es que si cantas bien, ya no importa”.
Es pecaminoso. Que les graben afinándoles con autotune, pero es que ahora lo llevan al directo. Son muy clónicos. La misma voz. Pero, quién soy yo para decirles que no lo hagan. Para gustos los colores. Hay élites. Pero te diré que hay una tía, Lola Índigo, que canta y baila muy bien. Me parece muy buena. Aunque no iría a su concierto.
Le han dado el Príncipe Viana casi al tiempo que el Asturias a Patty Smith, a quien usted admira y canta el ‘Because the night’, de Bruce Springteen.
¡Sí! Muy merecido. Me veo muy reflejada en ella. Además, he leído su biografía y lo ha pasado muy mal. Hay gente apartada y poco apoyada.
Hace poco hizo un anuncio en ETB cantando en euskera, ha apoyado también una campaña sobre la salud de los riñones, ya que usted padece una enfermedad que tiene el 10% de personas adultas.
Sí, he hecho un anuncio hasta para Eroski… En cuanto a lo de los riñones, cuando me diagnosticaron la enfermedad pensé ‘qué putada’ y mira que yo no he sido una despendolada, que me he cuidado. Estando en Madrid entré en una oficina de ALCER, asociación de ayuda, y luego ya estuve con los de Pamplona y estoy superagradecida, porque es una enfermedad que va a peor.
En 2027 se cumplirán 40 años del nacimiento de Tahúres Zurdos. ¿Habrá reunión y gira?
No lo he pensado... Como sabes nos reunimos en 2019 y nos llevamos muy bien. Nos pilló de sorpresa porque tocamos para la boda de nuestro mánager. Y empresas se interesaron. Pero te haré spoiler: llegó la pandemia. Era angustioso tocar viendo al público con mascarillas y separados.
Curioso que no le preguntan por reunir a Belladona…
Sí. Pero de alguna forma estamos juntas en un grupo de WattsApp. Bueno, sin María desde que nos dejó. Pero con Josebe y Puri parece que no ha pasado el tiempo. Hablamos igual.
Las recuerdo tocando en Elorrio junto a Segundo Gobierno, grupo local en el que tocaban los hermanos Urko y Anne Igartiburu. ¿Recuerda a la hoy presentadora con cresta punk?
No lo recuerdo. Pero ya se lo voy a comentar la próxima vez que la vea…
¿Sigue desmintiendo rumores de novios que le cuelgan?
(Risas) Me hace gracia porque te viene una y te dice, mi primo fue tu novio. Recontando por mi cuenta, son menos, muchos menos. No pasa nada, lo sé yo y vale.
Bizkaia o Bilbao a qué le suena, a qué le huele, a qué le recuerda…
A lo querida que me siento y a lo que se nos ha querido como Tahúres. El público en cada lado es diferente y en Bizkaia o Euskadi, todos los de fuera dicen, que al principio es frío, pero si les gustas estalla y es un público incondicional. Como las personas.
Había una niña en Potasas que tocaba la guitarra y que escribió ‘Muerte ven’. ¿La recuerda?
Sí. Me gustaba desenterrar tesoros de la tierra. Y en eso sigo. Crecí siempre con mi guitarra. A día de hoy le diría que anduviera con cuidado. Que la industria de la música es muy falsa. Quienes manejan los hilos son negociantes ante personas vulnerables. A aquella niña le daría cuatro consejos: precaución, templanza, paciencia y discreción.
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