Lara Izagirre convierte la Facultad de Bellas Artes de UPV/EHU en el "hábitat" de su nueva 'Yerma'
La actriz bilbaina Ane Pikaza, regresa a las aulas donde se formó, esta vez para encarnar a una docente de escultura en una secuencia que utiliza el ambiente universitario de Leioa
El rodaje de Yerma, el tercer largometraje de la cineasta zornotzarra Lara Izagirre, ha trasladado este martes su actividad a la Facultad de Bellas Artes de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) en Leioa. En una de las jornadas más especiales de la producción, el equipo ha grabado una secuencia clave en una de las aulas, donde la ficción se ha fusionado con la realidad académica del centro.
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La secuencia grabada ha contado con la participación de alumnos y alumnas de la propia universidad, quienes han ejecutado sus trabajos de clase reales frente a la cámara. Según explica la directora Lara Izagirre, esta decisión busca una autenticidad difícil de replicar con figuración convencional: “Ha sido muy bonito porque es una clase de verdad, con alumnos de verdad y sus obras reales; se ha creado una colaboración entre nuestro equipo y los estudiantes”.
La integración en el centro ha sido posible gracias a la mediación de Zuhar Iruretagoiena, artista y profesora de la facultad, quien ha ayudado en las referencias de arte y ha facilitado que el rodaje se desarrolle en su propia clase. Para Izagirre, el ambiente de concentración de los estudiantes ha generado una "magia" especial: “Se nota cuando están muy atentos y concentrados, y creo que la secuencia tiene eso para mostrar el hábitat del personaje y dónde se siente ella bien”.
De los escenarios a la facultad
En esta reinterpretación contemporánea de la obra de Lorca, la protagonista, Mara (interpretada por Ane Pikaza), es una mujer de 36 años que acaba de lograr una plaza como profesora de escultura en esta misma universidad. Pikaza, que ya interpretó a Yerma en el teatro bajo la dirección de la coguionista María Goiricelaya, destaca la importancia de rodar en localizaciones reales como la biblioteca o las aulas: “Es un lugar muy especial que me da la sensación de vivir aquí”.
Por su parte, Goiricelaya explica que el cambio de perfil del personaje es parte de la evolución necesaria para el código cinematográfico. La película busca universalizar temas como la presión social por la maternidad, la infertilidad y el reloj biológico en un entorno urbano y actual.
Un rodaje de siete semanas
El rodaje de Yerma, que comenzó el pasado 27 de abril, se extenderá durante siete semanas en diversas localizaciones de Bilbao, como el Museo Guggenheim Bilbao o la Alhóndiga, además de trasladarse a la isla griega de Evia. La producción, liderada por Gariza Films, apuesta por una estética que combina el formato digital con el analógico e imágenes de microscopía científica para capturar lo más íntimo y simbólico de la historia.
Con este proyecto, Izagirre y Pikaza vuelven a trabajar juntas tras el éxito de Nora, en una propuesta que la directora define como "una de las conversaciones más importantes de mi generación". Por otra parte, Aitor Borobia, quien realiza su labor como actor protagonista de la película, siente que trasladar esta obra al ámbito cinematográfico era "el siguiente paso obligatorio". El actor, formado en la Escuela de Teatro de Getxo, cuenta con una amplia experiencia en teatro, pero nota una gran diferencia al realizar su papel delante de las cámaras. "En teatro actúas hacia fuera, y en cambio en cine tienes que trabajar mucho más el personaje por dentro. Al fin y al cabo, la escenografía que se utiliza para las pantallas facilita al público la explicación de lo que está sucediendo".