“Un millón de matronas más”. Con un lema tan expresivo, este colectivo celebró ayer su Día Internacional con una reivindicación sobre la mesa: el reconocimiento a su labor y la necesidad de aumentar su número en la sanidad vasca, así como los recursos necesarios para que puedan desarrollar sus competencias en todos los ámbitos de atención a la mujer. El Colegio de Enfermería de Bizkaia ejerció de altavoz para difundir el mensaje de varias de estas profesionales que trabajan en centros hospitalarios del territorio.

El trabajo de estas profesionales requiere tiempo, presencia y disponibilidad real, expresaron. “Cuidar a las matronas es también cuidar a las madres y a sus recién nacidos”, subrayó Afaf Malainin Talebuya, matrona de lactancia en la Unidad de Lactancia Materna del Hospital de Basurto. Esa mirada integral fue compartida por Begoña Mitxelena, matrona en el mismo complejo hospitalario, quien destacó que el posparto “es un momento de adaptación” que “exige una formación especializada y una atención muy sensible y empática”. 

"Ayudarle a confiar"

También Mireia Rodríguez, matrona especialista en lactancia del Hospital de Cruces, incidió en que “la diferencia está en la mirada”. “No se trata solo de técnica, sino de darle seguridad a la mujer y ayudarle a confiar en su capacidad”, afirmó. En su experiencia, detrás de muchas dificultades con la lactancia hay cansancio, miedo, expectativas no cumplidas o una gran exigencia interna. Por eso, consideró fundamental que las madres se sientan escuchadas “sin juicio” y recordó que “cada mujer tiene su propio ritmo y su propia forma de ser madre, y nuestro papel es acompañar, no dirigir”.