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Un mismo verano en Bizkaia, pero 18 normas diferentes: dónde se puede aparcar sin OTA

Cada municipio decide cómo regular el aparcamiento del entorno de sus playas

Un mismo verano en Bizkaia, pero 18 normas diferentes: dónde se puede aparcar sin OTAGaizka Portillo

Con las temperaturas en ascenso y a poco más de un mes del arranque oficial de la temporada estival, los municipios de Bizkaia vuelven a presentarse como un mosaico de normas. Cada uno tiene competencias para implementar —o no— regulaciones específicas en los aparcamientos cercanos a las playas, que en verano reciben a cientos de miles de visitantes al día.

Así, si está pensando en darse un chapuzón en arenales como Atxabiribil, en Sopela, tenga en cuenta que a partir del 1 de junio tendrá que rascarse el bolsillo y pagar la OTA. En cambio, si opta por la playa de La Arena, que comparten Muskiz y Zierbena, se libra de pagar si se aparca en el municipio limítrofe con la vecina Cantabria.

Afluencia que "va en aumento"

Por su parte, el Consistorio sopeloztarra explica que la afluencia de visitantes en la temporada estival es notable y que, además, “va en aumento”. De hecho, el pasado año el arenal de Atxabiribil fue uno de los más frecuentados por los bañistas en un verano en el que las playas de Bizkaia batieron récords de visitas, con 2,6 millones de desplazamientos, lo que supuso un incremento del 41% respecto al mismo periodo del año anterior.

Esta es la principal razón de la regulación mediante OTA de las zonas de estacionamiento ubicadas en el entorno de los arenales de su término municipal: Atxabiribil, Arrietara, Kukullu, Ingestabaso y Solondota. En total, los cinco aparcamientos suman 1.036 plazas, en las que desde el 1 de junio hasta el 30 de septiembre es necesario pagar por estacionar en horario de 10.00 a 20.00 horas, de lunes a domingo. En concreto, en el aparcamiento de Atxabiribil se ofrecerán 66; en el de Arriatera 312, en el de Kukullu (Sopelmar) 58; en el de Arriatera Etorbidea 129; en el de Ingestabaso 332; en el de Solondota 80 y en el de Goizalde 59.

Zierbena es otro de los municipios que ha optado por blindar el aparcamiento de sus residentes. Lo hace desde 2019, cuando implantó una ordenanza que regula el estacionamiento en distintas zonas. En el entorno de La Arena hay más de 1.000 plazas: más de 900 son gratuitas para visitantes y unas 130 están reservadas a residentes. En El Puerto, por su parte, se destinan 75 plazas a residentes (del 1 de junio al 15 de septiembre) de un total de 275.

La norma es, por tanto, menos restrictiva que en otros municipios Y existe una tercera vía: la ausencia de regulación. Es el caso de Muskiz, donde el Consistorio no ha considerado necesario implantar OTA. Independientemente del modelo, una parcela de aparcamiento en el litoral es un bien codiciado en el litoral vizcaino. Tanto es así que, en ocasiones, se generan tensiones entre residentes y visitantes. Icíar Alonso lo resume en una escena habitual cada verano: coches ocupando el aparcamiento de su bloque en Gorliz.

"La gente desenganchaba las cadenas del parking, cuando no se las llevaban por delante"

Como muchos bilbainos, Icíar Alonso cuenta con una segunda residencia en la localidad costera, a la que se traslada sin excepción con la llegada del verano. Pero la temporada estival no siempre es sinónimo de tranquilidad. “Son cuatro bloques particulares y antes había unos muretes con cadenas. La gente las desenganchaba o directamente se las llevaba por delante con el coche”, relata. Según explica, muchos intentaban colarse en el aparcamiento privado para evitar la OTA, vigente en Gorliz, este año entre el 15 de mayo y el 30 de septiembre. Recuerda, además, que le resultaba especialmente molesto encontrarse el aparcamiento ocupado al regresar de trabajar desde Bilbao. “El problema se ha solucionado instalando barreras que se suben y bajan con mando a distancia. Eso sí, a veces también están rotas”, añade.

La situación, apunta, no se limita a su entorno. En otras zonas del municipio, como el pinar, el problema era similar. Desde marzo de 2025, esta actividad está prohibida y las parrillas han sido retiradas. Aun así, vecinos del entorno le han trasladado que solía haber coches ocupando las cunetas, lo que dificultaba el estacionamiento de los residentes. “Además, los hábitos han cambiado. Antes había un coche por familia; ahora hay más. Y eso también se nota”, apostilla.

En cualquier caso, los vecinos y propietarios de segundas residencias ya han tomado diferentes medidas para poder controlar la situación y evitar verse sin aparcamiento, un problema al que Alonso se ha enfrentado en más de una ocasión: “Cuando ocurría, había veces en las que me resultaba imposible encontrar una plaza de OTA”, admite.