Un profesorado motivado, el fomento de la participación en el aula, la valoración de la diversidad y el apoyo emocional. Estos son los cuatro pilares para empezar a construir el éxito escolar o, al menos, frenar el fracaso escolar en edades tempranas. Con tiempo y constancia, claro. No es una receta milagrosa, pero allí donde ha sido puesta en funcionamiento ya han visto los primeros brotes. Es el caso de un centro educativo de Santurtzi que no dudó en poner en práctica estas evidencias científicas identificadas por la Universidad de Deusto.
Hace menos de un año, coincidiendo con el inicio del curso, dos profesoras y una alumna de 11 años del Calasanz de la villa marinera compartían en el Parlamento Europeo, sí, los frutos que ya habían podido ver en su día a día, cada cual desde su función. Allí, en Bruselas, pudieron trasladar a una representación de eurodiputados el modo en que el Proyecto SCIREARLY ha transformado su experiencia de aprendizaje.
Y ha sido ahora cuando la Comisión Europea ha otorgado un reconocimiento público a esta iniciativa europea liderada por la Universidad de Deusto para mejorar los resultados académicos en materias como Matemáticas, Ciencias y Lectura desde Educación Infantil. Según la investigación -coordinada desde Deusto con universidades, entidades no gubernamentales y gobiernos de 10 países de Europa- los entornos de aprendizaje inclusivos y participativos se caracterizan por fomentar, por un lado, relaciones positivas entre profesorado y alumnado; por otro, “prácticas dialógicas de enseñanza y aprendizaje”; y, por último, el liderazgo compartido entre profesorado y la implicación de las familias y la comunidad.
"Factores protectores"
Otro hallazgo relevante es la identificación de “factores protectores” que previenen el fracaso escolar temprano y favorecen el éxito educativo, incluso en contextos de alta vulnerabilidad (con personas migrantes, refugiadas, comunidad gitana, diversidad funcional…). Entre otros, la presencia de referentes positivos, las altas expectativas entre el profesorado, la familia y el grupo de iguales, la visibilidad y la inclusión de la diversidad cultural, el apoyo psicosocial y en la salud mental.
Más allá de este abordaje teórico, el proyecto de investigación ha sido eminentemente práctico gracias a los 2.600 cuestionarios respondidos por docentes de 18 países. Con estos datos sobre la mesa, “se analizaron minuciosamente” una veintena de entornos educativos de éxito en 11 países europeos. Estas escuelas compartían una característica común: atendían a alumnado en contextos de alta vulnerabilidad (bajos recursos económicos, minorías, migrantes y refugiados) pero, a pesar de las barreras estructurales, lograban excelentes resultados académicos.
Al estudiar estos centros, el equipo investigador comprobó que el éxito respondía siempre a los mismos factores: la existencia de altas expectativas por parte del profesorado, el fomento del diálogo participativo en clase, la inclusión de la diversidad cultural y el apoyo emocional. Uno de los logros más importantes del proyecto fue demostrar que estas prácticas se pueden replicar. SCIREARLY trasladó estas evidencias a otras 16 escuelas de distintos países para comprobar si los métodos funcionaban al ser implantados en diferentes culturas y sistemas educativos.
Ejemplos de éxito
“La prueba en las aulas fue un éxito, demostrando el potencial para escalar intervenciones basadas en la ciencia, cuyo alcance vaya más allá de la excepción local”, han descrito desde la Universidad de Deusto. Las conclusiones definitivas de la investigación se presentaron en una conferencia final en el Parlamento Europeo que contó con más de 550 personas expertas, docentes y profesionales de la clase política de 22 nacionalidades, de manera presencial y on line. Allí, además del caso de hiperlocalismo de Santurtzi, se expusieron también ejemplos de éxito a gran escala como el caso de Portugal, que logró reducir de forma drástica su tasa de abandono escolar del 28% al 6% en apenas doce años mediante políticas alineadas con estas evidencias.
Como legado práctico, el proyecto ha dejado una ‘Plataforma de Impacto’ y un banco de recursos gratuitos on line para que cualquier colegio de Europa pueda autoevaluarse y aplicar estas herramientas. Entre ellas destaca el enfoque del 'translenguaje', una metodología que convierte la diversidad de idiomas en las aulas plurilingües en una ventaja para el aprendizaje en lugar de en una barrera.
De forma paralela, el comité editorial de la European School Education Platform (ESEP) ha seleccionado el proyecto para su inclusión en el 'Toolkit for school success' (Herramientas para el éxito escolar), “una plataforma paneuropea orientada a docentes y responsables de la clase política que cuenta con el soporte de los canales de comunicación de Erasmus+ y eTwinning”. Este respaldo institucional europeo servirá para visibilizar y convertir en norma las metodologías que SCIREARLY ha demostrado que funcionan, según han subrayado desde la Universidad de Deusto.