La nueva planta de BZB en Amorebieta-Etxano introduce significativas mejoras en el proceso de reciclaje de envases ligeros. A continuación te detallamos las más significativas:
Capacidad duplicada
Con una inversión de 17 millones de euros, la nueva configuración duplica su capacidad, elevando esta hasta las 40.000 toneladas anuales, creando un margen operativo suficiente para absorber el crecimiento previsto del contenedor amarillo en las próximas décadas.
Mayor superficie
El redimensionamiento ha implicado también una ampliación física de 3.000 m² adicionales, hasta alcanzar los 6.000 m² de superficie ocupada, integrando las nuevas líneas sin interrumpir el servicio público.
Tres pilares
El proyecto se apoya en una colaboración público-privada con cerca de 30 años de experiencia. Garbiker, sociedad pública de la Diputación Foral de Bizkaia, se encarga de la planificación y garantiza que la instalación responda a los objetivos ambientales del territorio, en línea con el Plan Integral de Prevención y Gestión de Residuos de Competencia Local de Bizkaia (PIPGRB 2030). Por su parte, Trienekens País Vasco, empresa con más de un siglo de experiencia en el ámbito medioambiental, actúa como socio tecnológico y operativo. Y el tercer pilar es Ecoembes, que aporta conocimiento técnico y una visión global del sistema.
El salto cualitativo
El salto cualitativo más visible es la especialización de las corrientes de salida. La planta pasa de siete a diez fracciones diferenciadas:
- PET botella
- PET bandeja
- PEAD
- PP
- PS
- Film de polietileno
- Otros films plásticos
- Brik (cartón para bebidas)
- Materiales férricos
- Aluminio
Con ello disminuyen los costes de reprocesamiento en destino y se obtienen materias primas secundarias de mayor pureza, alineadas con las exigencias del Reglamento europeo.
Alineada con la Industria 4.0
BZB funciona como una planta alineada con la Industria 4.0, usando sensores, inteligencia artificial y análisis de datos en tiempo real para anticipar fallos, optimizar el mantenimiento y mejorar la gestión operativa. Además, su sistema de datos permite generar informes trazables y avanzar en transparencia, logrando un reciclaje más eficiente y de mayor calidad.
Más eficiente, menor huella de carbono
La mejora del proceso reduce la huella de carbono al optimizar la clasificación, el transporte y el uso de materiales reciclados frente a recursos vírgenes. Además, la eficiencia energética y los sistemas automatizados permiten ajustar el consumo en tiempo real, aumentando la sostenibilidad global.
La ciudadanía, en el centro
Teniendo en cuenta que la calidad del residuo de entrada sigue siendo un factor determinante, la correcta separación de residuos por parte de la ciudadanía es clave para la eficiencia del sistema. Además, la planta también cumple una función educativa, promoviendo la transparencia y la concienciación mediante visitas y divulgación sobre el reciclaje.
EL PROCESO PASO A PASO
La planta de BZB incorpora tecnología avanzada diseñada por las ingenierías STADLER y T&L, capaz de tratar hasta ocho toneladas de residuos por hora.
- El proceso comienza abriendo las bolsas y distribuyendo los residuos sobre la cinta para facilitar su correcta identificación y clasificación por las máquinas.
- Los residuos se separan por tamaño con un gran tambor giratorio (trómel), incorporando un sistema que recupera envases pequeños antes perdidos, aumentando el aprovechamiento y reduciendo el desperdicio.
- Los residuos se separan según su forma, distinguiendo entre materiales planos –como plásticos tipo film– y envases rígidos –véanse botellas o bandejas–, lo que facilita su tratamiento posterior.
- El sistema identifica los materiales con equipos ópticos muy avanzados, que reconocen de qué tipo de plástico está hecho cada envase, e inteligencia artificial para clasificar cada envase con mayor precisión.
Todo el proceso está controlado en tiempo real desde un sistema central que optimiza el funcionamiento, evita incidencias y mejora la calidad del material recuperado.