Lejos de remitir, el fenómeno de la migración sigue dibujando una línea ascendente. En Cáritas Bizkaia lo concretan y apuntan a la fecha de 2019 como punto de inflexión. Después llegó la pandemia y la cronificación de la exclusión social ‘tributó’ al alza. El año pasado más de 4.700 personas en situación administrativa irregular recibieron atención por profesionales de esta entidad. Y eso es mucho. Cuatro de cada diez expedientes abiertos se corresponden con ese epígrafe, según los datos aportados.
Recuerdan, además, que la irregularidad administrativa empuja a estas personas a una situación de extrema vulnerabilidad ya que el acceso a derechos básicos queda limitado. Y este hecho desencadena otros: discriminación, miedo, explotación… Por esto mismo el proceso de regularización extraordinario abierto es contemplado además de como una medida de justicia social, como una verdadera oportunidad para que miles de personas puedan construir un proyecto de vida digno.
"No podía seguir ignorándose"
Y es que esta regularización administrativa en marcha aspira a transformar profundamente la vida de las personas migrantes. Será una forma de dejar atrás la incertidumbre. O, según afirma la directora de Cáritas Bizkaia, Elena Unzueta: “Esta medida responde a una realidad que no podía seguir ignorándose y supone una oportunidad para avanzar en cohesión social, garantizando derechos y fortaleciendo una sociedad más justa”.
En este sentido, subraya la importancia vital de disponer de una autorización de residencia y trabajo ya que, “no solo abre la puerta a un empleo formal y a una mayor seguridad económica, sino que facilita algo tan esencial como acceder con normalidad a la sanidad, la vivienda, la educación o los servicios básicos, y poder realizar gestiones cotidianas sin miedo”.
Convivencia
“Además, la regularización protege frente a la explotación y la discriminación, y favorece una convivencia más justa e inclusiva. En definitiva, es una oportunidad para que miles de personas pasen de la invisibilidad a la plena participación social, contribuyendo también con su trabajo y sus impuestos al sostenimiento de los servicios públicos y al fortalecimiento de nuestra sociedad”, destacaba Elena Unzueta.