Atiende a DEIA poco antes de Semana Santa y la conversación da para varias piezas y titulares. Es difícil quedarse con uno. Los notarios manejan datos que anticipan la evolución de la sociedad. Son el sismógrafo que anticipa la crisis.
Las notarías son un termómetro de la actividad económica.
—Sí, los operadores jurídicos que estamos a pie de obra, porque estamos en contacto directamente con el ciudadano –estoy aproximadamente con entre ochenta y cien personas al día– vemos inmediatamente por donde van las cosas.
¿Qué perciben ahora?
—Ahí sería enormemente cauto. Estas cosas son también un estado de ánimo. Es verdad que puede haber síntomas de una cierta desaceleración por puro ciclo económico y eso se puede agudizar como consecuencia de una guerra como la de Oriente Medio. Esperemos que sea coyuntural y que acabe cuanto antes, sobre todo por razones humanitarias, pero ya en general por razones económicas. Se disparan los combustibles, como consecuencia la gente tiene menos dinero en el bolsillo y todo se resiente. Esto podría dar lugar, si se prolonga y se agudiza, a una desaceleración de la actividad más severa, pero estamos lejos de la recesión, actividad económica negativa. No conviene forzar la máquina en esto.
No es pesimista.
—Hay componentes que son objetivos y otros de cierto estado de ánimo. Parece que esto no pinta bien, iba a comprar un garaje pero tampoco me urge tanto, vamos a dejar el dinero como está. La gente se tienta la ropa y está a la expectativa. Por eso, las declaraciones, aunque yo tengo muy poco peso porque no soy el consejero de Economía, en la línea de generar incertidumbre y temor a la gente no son buenas. No se pueden ocultar los datos cuando evolucionan mal porque los notarios tenemos que decir la verdad, está en nuestra profesión, pero no podemos generar una alarma innecesaria.
¿Tiene en todo caso la sensación de que vienen curvas?
—Vienen curvas, efectivamente. Pero insisto, hay que ser cautos. Si los operadores jurídicos que tenemos la primera información damos la voz de alarma, se genera una especie de efecto mariposa. Cuando la gente tiene miedo se retrae, se queda en casa y deja el dinero quieto. Cuando hay confianza es cuando las cosas se mueven.
“Era imposible seguir al ritmo de los últimos años. Llega un momento en el que todos los que tenían que comprar piso lo han hecho”
“Se está ralentizando la compraventa de vivienda, lo que no podemos saber es si será más o menos fuerte, dependerá del ciclo y la coyuntura”
¿El ritmo actual en las notarías no apunta entonces a un parón?
—Nosotros en la notaría decimos que el mundo se acaba tres veces al año. Semana Santa, antes de San Ignacio y en Navidad. Justo antes de esas fechas es una locura. Tal vez porque las entidades tienen prisa, quieren dejar las cosas resueltas antes de vacaciones. Y con el volumen de actividad actual, ralentización cero. Pero porque son esos diez días previos a la Semana Santa en los que hay un acelerón. En cambio lo normal es que la Semana de Pascua y las siguientes sean más representativas de la tendencia general. Veremos si la tendencia se suaviza o sigue el ritmo. También le digo que era imposible seguir al ritmo de los últimos años. No es natural. Llega un momento en el que todos los que tenían que comprar piso han comprado y se incorporan nuevos compradores pero a un ritmo menor. Las cosas no van siempre hacia arriba a una velocidad estándar, porque serían crecimientos exponenciales y ni los ciclos económicos ni la actividad del mercado inmobiliario funcionan así.
¿Cuáles son las sensaciones en el ámbito inmobiliario?
—Se está notando en todo el Estado, quizás un poquito más en Euskadi, que hay una cierta ralentización, estaba dentro de lo esperable. Lo que no podemos saber es si la ralentización va a ser más o menos fuerte porque dependerá de los ciclos económicos y de circunstancias coyunturales como la guerra que hay ahora. La notaría funciona como un sismógrafo. En la crisis tremenda de los años 2008, 2009 y 2010, los notarios lo notamos en 2007. Empezó a haber un bajón considerable. Se produjo un tsunami, se retiró el mar y dejó de haber compraventas. Y en 2008 vino el crash. Tras muchos años de gran crecimiento ahora hay una ralentización, siempre ocurre. Pero hay que recordar que hay un problema de escasez de vivienda, es un bien de primera necesidad escaso y hay demanda e inevitablemente el precio se encarece. Lo que afecta también a los alquileres.
Los notarios tienen una herramienta que informa del valor medio de los pisos, precisamente para evitar engaños.
—Sí, es penotariado.org. Un portal inmobiliario gratuito y muy útil porque informa del precio medio del metro cuadrado en tu pueblo y en una zona de tu pueblo. Permite saber si lo que te están pidiendo por la venta es una barbaridad o está dentro de precios de mercado. Es una información muy completa que permite tomar decisiones correctas tanto a las administraciones como a los particulares.