El diésel rompe la barrera del miedo en Bizkaia: los dos euros por litro ya son una realidad
La subida en el coste del combustible pone en jaque al sector logístico vizcaino y obliga a los conductores a adaptar sus hábitos de consumo ante la volatilidad de los precios
El eco de las explosiones en el Estrecho de Ormuz retumba con fuerza en los surtidores de Bizkaia. Lo que comenzó como un conflicto geoestratégico entre Irán y Estados Unidos se ha traducido en una pesadilla logística para el territorio histórico, donde el precio del diésel ha escalado hasta alcanzar los 2,019 euros por litro en algunas estaciones, como la de Repsol en Santurtzi. Esta subida, que se percibe como una amenaza constante, ha consolidado un incremento del 21% en el coste del combustible en apenas semana y media.
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La indignación es palpable en las estaciones de servicio, donde los clientes se debaten entre la necesidad de repostar y la imposibilidad de asumir los nuevos costes. Emilio Borja, usuario habitual que viaja por motivos laborales, relata que hace apenas unas semanas invertía 50 euros para realizar un trayecto a Asturias, mientras que ahora se ve obligado a repostar a medio camino debido al encarecimiento.
Sin precipitarse
"Muchos de los que han venido estos días a repostar están repostando de poco en poco", destaca Gala Sáez, trabajadora de la gasolinera Plenergy en Santurtzi. Ante esta asfixia económica, muchos conductores han optado por estrategias de ahorro, como el repostaje en gasolineras low cost o el llenado de cantidades pequeñas, una práctica que, según Gala, se ha vuelto común estos días a pesar de no ser "rentable" a largo plazo.
La situación es especialmente crítica para el transporte, motor de la economía local. Zorione Martínez, empleada de la gasolinera Cepsa en Santurtzi, explica que aunque el flujo de vehículos se intensificó inicialmente tras el conflicto, lo que realmente domina el ambiente es el malestar de los transportistas, quienes ven cómo sus márgenes de beneficio se evaporan. "Los primeros días tras el conflicto sí que se vieron muchos más coches repostando, pero la gran mayoría de nuestros clientes vienen con camiones", explica Zorione sobre las "largas colas"que se formaron en las gasolineras hace dos días.
Incertidumbre total
Mientras tanto, el abanico de precios en Bizkaia es amplio, fluctuando desde los 1,69 euros en estaciones de bajo coste como Ballenoil o Plenergy, hasta superar la barrera de los 2 euros en otras localizaciones, una volatilidad que, según Aitor Kareaga, cliente habitual de Repsol, genera una incertidumbre total sobre hasta dónde llegará el precio los próximos días. "Es una burrada. Se nota mucho la subida del precio, sobre todo para los que repostamos diésel", comenta Aitor.
El sector del transporte comienza a ver más rentable apagar el motor que seguir en ruta ante un encarecimiento que no parece tener techo. Entre mangueras y tickets de infarto, los trabajadores de las gasolineras vizcainas se han convertido en los confesores de una realidad compartida: la de un territorio histórico que asiste con pavor a una crisis energética que amenaza con paralizar el transporte de mercancías.
Para muchos usuarios, como Ivan Aguayo, la elección del lugar de repostaje ya no responde a la preferencia personal, sino a una estricta necesidad de "mirar por el bolsillo" en una situación excepcional. "Me gustaría echar en otras gasolineras que no sean low cost, pero veo el precio y me echa para atrás", comenta Ivan.