En el cordal rocoso de Atxispe, al sureste de Gamiz-Fika, a 200 metros de altitud, se encuentra uno de los enclaves patrimoniales más singulares de Bizkaia. La ermita de San Pedro de Atxispe se ubica en un punto estratégico por el que discurrían antiguos caminos medievales y fue crucial durante la Guerra Civil por su dominio del valle, pero, sobre todo, posee un gran valor patrimonial, puesto que alberga tumbas antropomórficas de la época altomedieval, de los siglos IX y XI. Muy cerca de allí, además, se encuentra la cueva de Erlapiku, un yacimiento prehistórico con arte rupestre que podría datar de la Prehistoria reciente (5000-1000 a.C.). Por este motivo, el Ayuntamiento de Gamiz-Fika, consciente del valor excepcional del enclave, ha impulsado en los últimos años un proyecto para su conservación y mejora ambiental en colaboración con el Gobierno Vasco, Diputación Foral de Bizkaia, Edestiaurre Arkeologia Elkartea, Orbela, Basalan y Topisa. En este sentido, los restos que se conservan de la ermita, que fue destruida durante la contienda bélica, corresponden a una construcción de transición entre el gótico y el renacimiento (siglos XIV-XV), aunque las investigaciones arqueológicas han confirmado su origen altomedieval, lo que la convierten en un legado único dentro de la arquitectura religiosa de la época en Bizkaia. “En Atxispe se encuentra la mayor concentración de tumbas antropomórficas de Bizkaia”, destaca Iñaki Libano, presidente de Edestiaurre, cuyo equipo ha realizado un estudio de fotogrametría y documentación técnica avanzada del conjunto, además de catalogar una sepultura antropomorfa que estaba sin localizar y un antiguo puente que data, probablemente, del siglo XVIII.

En cuanto a la ermita, la edificación se levantó adaptándose a la propia roca, con algunos muros apoyados directamente sobre la peña y con piedra arenisca extraída del entorno. Pero, sin duda, uno de los elementos más relevantes del conjunto es su necrópolis con tumbas antropomorfas excavadas directamente en la roca. Con el objetivo de proteger este enclave ante las intervenciones forestales previstas en la zona, el Ayuntamiento impulsó un programa de prospección arqueológica preventiva dirigido por los especialistas J. C. López Quintana, E. Arévalo Muñoz y C. Camarero Arribas.

Los trabajos permitieron identificar y catalogar un total de veinte puntos de interés arqueológico y arquitectónico en el área de Atxispe. Además, sobre el terreno han trabajado especialistas como el arqueólogo de la Diputación Joseba del Río o el historiador Alberto Santana, entre otros, que han permitido corroborar que estas sepulturas, adaptadas a la silueta humana, evidencian la existencia de una comunidad estable vinculada al templo en los primeros siglos medievales y confirman la función religiosa y funeraria del lugar. Además, a medio plazo se prevé llevar a cabo nuevos sondeos arqueológicos para profundizar en el conocimiento de la evolución histórica de la ermita y su necrópolis. A este respecto, la alcaldesa de Gamiz-Fika, Ana Rubio, apunta que “las tumbas antropomorfas no solo poseen valor arqueológico, sino que constituyen un símbolo identitario profundamente vinculado a la memoria colectiva de los vecinos y vecinas de Gamiz-Fika”.

Arte rupestre

Sobre esta línea, en el marco del programa de intervenciones para recuperar el entorno de la ermita, Juan Carlos López Quintana y Juan Carlos Izagirre descubrieron el año pasado en la zona un nuevo yacimiento prehistórico con arte rupestre. El yacimiento de Erlapiku es una cueva artificial denominada hipogeo, desconocida hasta el momento en la zona cantábrica, que cuenta en su interior con pinturas rupestres que podrían datar de la Prehistoria reciente (5000-1000 a.C.). En total, son cinco paneles con pinturas y un mínimo de 25 representaciones realizadas con dos tonos de pigmento rojo y negro que representan figuras humanas esquemáticas.

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Asimismo, todo el entorno de Atxispe combina plantaciones forestales con espacios de biodiversidad, por lo que se van a llevar a cabo actuaciones de restauración ambiental. En esta línea, la regidora local subraya que, durante estos años, han realizado “un esfuerzo económico, técnico y humano muy importante para adquirir los terrenos del entorno, proteger el patrimonio arqueológico y realizar intervenciones de mejora del espacio natural que lo rodea”.

En concreto, el Consistorio ha realizado una inversión de 58.667 euros destinada a la compra y mejora de los terrenos, con una superficie de cerca de 20.000 metros cuadrados, que ha sido subvencionada con 43.112 euros por parte del Gobierno Vasco. Por último, de cara al futuro, “se seguirá mejorando la biodiversidad, con nuevas intervenciones de control de especies invasoras, plantaciones y talas de eucaliptos”, concluyen desde Orbela.