Síguenos en redes sociales:

Ongi etorri, cofrades

Ana Mari Llaguno, Juanito Oiarzabal, José Luis Korta, Benjamín Lana y Alberto Ríos ingresan en la Cofradía de la Putxera de Balmaseda, que defiende en su Capítulo anual la tradición y el ingrediente unificador de la cocina

En imágenes: Ongi etorri, cofradesElixane Castresana

7

El graderío para el público ya aguarda frente a la iglesia del antiguo convento de Santa, actualmente sede del museo y la asociación del Vía Crucis Viviente. Allí, en el Campo de las Monjas, se escenificarán algunos pasajes de la Pasión. La Semana Santa se va acercando. Lo delató también en el coro de voces infantiles que imitaron el sonido de las trompetas de la guardia romana que atronarán el Viernes Santo en este mismo lugar para anunciar el juicio de Jesucristo ante Poncio Pilato. Aunque ayer un característico olor más propio del 23 de octubre fusionó la atención con el otro gran día de Balmaseda, el de San Severino.

23 ollas ferroviarias humearon en la calle preparadas para la comida con la que culminó el séptimo Capítulo de la Cofradía de la Putxera que acogió el hotel San Roque. Desde las 8.30 horas un nutrido grupo de cofrades vigiló con paciencia que los “40 kilos de alubias, 59 morcillas y 99 chorizos” prosiguieran su proceso de elaboración.

Fue la guinda para dar la bienvenida a los nuevos integrantes de la agrupación gastronómica: el cofrade Corporativo Alberto Ríos (Embutidos Ríos de Villarcayo), la cofrade de Mérito Ana Mari Llaguno y los cofrades de Honor Benjamín Lana, Juanito Oiarzabal y José Luis Korta. Presencia encartada y variedad de perfiles que coincidieron en apuntar el arraigo de la cocina tradicional y su potencial para adaptarse a las nuevas tendencias sin perder su esencia, así como forjar vínculos entre las personas.

Los preparativos de las putxeras para la comida comenzaron a las 8.30.

Y uno de los ejemplos lo encarna precisamente la Cofradía de la Putxera, que aglutina a “alrededor de 310 socios y socias” y desarrolló más de 60 actividades el año pasado, precisó su presidenta, Begoña Ortiz de Vallejuelo, quien no quiso dejar pasar la ocasión de resaltar el “papel imprescindible de la mujer en la gastronomía” en el marco del 8 de marzo que se conmemora hoy, puesto que “durante generaciones nosotras hemos sostenido la cocina y transmitido nuestras tradiciones” con un trabajo muchas veces desempeñado “en silencio, pero que constituye la base de todo lo que celebramos, por lo que lo reconocemos de corazón”.

De la misma manera quela “trayectoria, compromiso y manera de hacer” distinguen a las personas que vistieron por primera vez la txapela y túnica de la Cofradía de la Putxera. Ana Mari Llaguno recordó que “a lo largo de 39 o 40 años acudí al mercado de los sábados de Balmaseda”. Hasta su reciente jubilación, la agricultora zallarra cultivó y difundió las bondades de la cebolla morada autóctona de su municipio. Y es que a través de las semillas se recupera parte del legado de nuestros antepasados y cuando se destruye se arrancan nuestras raíces, señaló la cofrade que realizó una semblanza de la trayectoria de Ana Mari y su modo de hacer “respetuoso con el medio ambiente y los tiempos que marca la naturaleza” que han convertido a la cebolla morada en “baluarte de Slow Food”.

El abuelo materno de Alberto Ríos fundó en 1930 en Villarcayo Embutidos Ríos, empresa que cuenta con cerca de 90 empleados y empleadas y que ha acompañado a la Cofradía de la Putxera en sus casi diez años de andadura. Su producto más emblemático es la morcilla de Burgos en sus diferentes variedades. El reconocimiento “llena de orgullo a nuestra familia y equipo”, agradeció. “Luchamos por la cocina elaborada con cariño con productos de la máxima calidad”, repasó.

Pulpo sobre Parmentier de pimentón y alioli.

Un cargo honorífico que el periodista gastronómico Benjamín Lana, natural de Zalla, ejerce con orgullo. Director general de Vocento Gastronomía, director de Madrid Fusión y San Sebastián Gastronomika, impulsor y consejero de la Universidad Gastronómica Madrid Culinary Campus, también fue premiado en Enkarterri Fest en 2025.

Con una pizca de envidia sana, admitió que en las localidades de alrededor siempre se ha admirado “el tejido social que ha habido aquí en Balmaseda que conforma una sociedad viva; eso se ha ido diluyendo en los pequeños entornos rurales mientras que aquí toma cada vez más fuerza”. “Mantened este tesoro intangible”, pidió. Cedió el micrófono con un último ruego: “cocinad en casa, que no nos quiten eso porque representa la mejor argamasa de una sociedad fuerte”.

“Solíamos traer alguna liebre con un poco de arroz. Qué bien nos hubiera venido una putxera... ¡Lo que hemos robado nosotros allá”, reconoció sin tapujos Juanito Oiarzabal sobre las condiciones extremas del programa de supervivencia de ETB El conquis. “Lo cogía yo y tú me robabas”, respondió el arraunlari, entrenador y patrón y todavía se produjo otra réplica, entre las carcajadas de los presentes: “No, perdona, yo robaba y tú me robabas a mí”. Exhibiendo camaradería, ambos se mostraron emocionados y lanzaron un llamamiento “por la paz y el amor” en medio de las tensiones políticas internacionales.

Además, una “fuerte vocación solidaria” guía los proyectos que han llevado a la cofradía a recaudar “más de 100.000 euros” en proyectos benéficos en los últimos cuatro años. La cifra “demuestra que la gastronomía, cuando se vive desde el compromiso y la unión, también puede transformar realidades”, destacó la presidenta de la Cofradía de la Putxera en presencia de representantes de ayuntamientos de Enkarterri, Enkartur, Enkarterrialde, Bizkaiko Sukaldarien Bilkura (BISUBI) Jakitea Elkartea, MANTALA, Euskadi Gastronomika, Basque Wine, Basque culinary Center y la Guía Macarfy., entre otras entidades.