La carga social y medioambiental de los proyectos que apoya BBK Arin tiene un reflejo nítido en Compostree, una compañía que fabrica protectores de árboles compostables, siendo alternativa al plástico utilizado tradicionalmente. Tiene aplicación en campañas de reforestación, nuevas viñas, árboles frutales y jardinería. Están fabricados con una mezcla de biopolímero compostable y residuo agrícola orgánico. Su color marrón evita además el impacto visual y, al final de su vida, entre cinco y ocho años, se integra en la naturaleza como humus.

Isabel Abascal es la fundadora de la empresa, que se considera “una start-up industrial” porque, pese a solo tener tres años de vida, el año pasado lograron la validación comercial y sus primeras ventas

Previsiones

Las estimaciones para este 2026 “son esperanzadoras”. Está cerrando operaciones en Bizkaia, Burgos, Madrid, Guadalajara, Segovia, Mataró, entre otras. La semana pasada realizaron un viaje a Galicia para presentar su producto. “La previsión es multiplicar las ventas por seis este ejercicio lo que supondría fabricar este año unas 15 toneladas de material compostable que evitarán el uso de plásticos de un solo uso en el monte”, detalla. 

Abascal y su equipo provienen del mundo de la consultoría y las finanzas. Se dieron cuenta de que, en un momento en el que se “habla de compensar la huella de carbono con la plantación de árboles, el plástico está presente en esos procesos”. Además del impulso recibido por parte de BBK Arin, ha contado con el respaldo de la Diputación de Bizkaia y confía en que se sumen también Gipuzkoa, Araba y Nafarroa, ya que la materia prima la fabrican en Mendavia y los protectores, en Irun.