José Antonio Goirigolzarri, aunque nacido en Gatika, lleva toda su vida en Laukiz, un pueblo donde el ritmo de la vida discurre entre los verdes montes y la fuerza de la tradición. Desde muy joven supo que quería un trabajo en el que pudiera ayudar a los demás y así fue como terminó siendo bombero, una profesión de la que está orgulloso y que marcaría su carácter y que le enseñaría a mantener la calma incluso en los peores momentos.

Ese espíritu de resistencia acabaría encontrando también su reflejo en una pasión atesorada durante años: la sokatira.

No es solo fuerza

Para muchos, la sokatira es simplemente una cuerda, dos equipos y un pulso de fuerza. Pero José Antonio nos explica que es mucho más que eso. La sokatira es una tradición centenaria, un deporte de raíces hondas donde todos van a una hacia el mismo lado. “Es equilibrio, estrategia, técnica, respiración coordinada, resistencia mental”, nos cuenta con voz pausada y firme cuando le preguntamos por ella en este proyecto de BBK Fundazioa. 

Y es que cuando José Antonio habla de sokatira, sosteniendo los numerosos trofeos que ha conquistado con el club Gaztedi, lo hace con la emoción de quien ha dedicado a este deporte no solo horas (muchas horas) de entrenamiento, sino también una parte esencial de su vida. Una vida donde el deporte, también ahora que está jubilado, ha ocupado una parte importante.

"Estoy jubilado, pero sigo sudando la camiseta. No entrenamos para ser jóvenes; entrenamos para sentirnos vivos", sentencia. Toda una lección de vida y un consejo para aquellos que quieren disfrutar, como en su caso, de una nueva longevidad; como la que queda patente en el proyecto Erreferenteak.

En el caso de la sokatira, desde el primer día supo que la cuerda tenía algo que engancha, que te obliga a sacar lo mejor de ti mismo y, sobre todo, a confiar en tus compañeros. Porque en la sokatira, como él siempre dice, uno no vale nada sin el equipo. Uno no puede tirar solo; y en la vida tampoco.

Más allá de Laukiz

Con el paso de los años, José Antonio se convirtió en una pieza clave del club Gaztedi de Laukiz, una referencia en este deporte a nivel internacional más allá de las fronteras de Euskadi.

En este camino, Gaztedi no solo ha competido; ha logrado hitos que han llevado el nombre del pueblo y del equipo a lo más alto. Títulos en campeonatos del mundo y europeos; podios celebrados con orgullo y sudor. Cada triunfo ha sido fruto de entrenamientos duros, de jornadas interminables, de viajes..., pero con la pasión que sienten en lo más alto.

Durante todo este tiempo, José Antonio (que poco a poco quiere ir optando por un papel más discreto en el club) fue testigo de cómo el equipo crecía, se fortalecía y se convertía en un referente. Ejemplo de ello son los jóvenes que se acercan a conocer la sokatira.

Con el paso de los años, José Antonio se convirtió en una pieza clave del club Gaztedi de Laukiz, una referencia a nivel internacional

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“Sin embargo, todavía queda mucho por hacer ya que siempre se decantan por los deportes más populares como son el fútbol o el baloncesto, pero es un orgullo cuando uno se suma al club y mantiene viva esta tradición”, nos recuerda ‘Litri’, como le conocen en el pueblo de herencia familiar de su aita. 

Esfuerzo colectivo, disciplina, humildad y fortaleza mental. Valores que la sokatira refrenda y que José Antonio explica a los jóvenes. Pero, no lo hace con discursos grandilocuentes, sino desde la experiencia de un hombre sencillo, afable y que muestra cómo este deporte tradicional enseña que la fuerza no está solo en los músculos, sino en la constancia, en la voluntad de mejorar y en la paciencia de aprender la técnica correcta. Y, sobre todo, enseña que ganar no es lo más importante: lo importante es no rendirse y seguir tirando de la cuerda... como de la vida. Por eso forma parte de Erreferenteak, el proyecto de nueva longevidad de BBK Fundazioa que se dará a conocer mañana día 29 en una gala en Mungia.