La residencia IMQ Igurco Unbe, ubicada en Erandio, ha atendido en una década a 1.997 personas dentro de su Unidad de Recuperación Funcional. De ellas, más del 80% ha regresado a su domicilio tras el alta, después de recobrar su autonomía funcional. Del número total de pacientes, casi dos de cada tres (63,6%) han sido mujeres. La media de edad, mientras tanto, ha sido de 81 años.

Tal y como explica el doctor Iñaki Artaza, director asistencial adjunto de IMQ Igurco y responsable de la puesta en marcha de esta unidad en el año 2014, “en términos generales, las unidades de recuperación funcional son un recurso asistencial destinado a atender a personas que presentan un deterioro funcional reciente, potencialmente reversible y que, una vez sobrepasada la fase aguda de su enfermedad, todavía requieren cuidados médicos, de enfermería y sobre todo de rehabilitadores”.

Este tipo de dispositivo atiende a tres grandes tipos de pacientes: los que han sufrido alguna fractura ósea (ortogeriatría), los que acaban de superar un ingreso hospitalario prolongado (decondicionamiento funcional) y los que han tenido un ictus o accidente cerebro-vascular (neurorrehabilitación).