El héroe que se jugó la vida y logró rescatar a Enrique del incendio ocurrido en su vivienda el 17 de marzo del año pasado, Edwin Geovanny Castillo, ha sido condecorado con la medalla al mérito en emergencias y protección civil con el distintivo rojo, la máxima de este reconocimiento que otorga el Gobierno vasco, según se ha hecho público este viernes en el Boletín Oficial del País Vasco.
Un distintivo que se concede por la realización de actos o actuaciones extraordinarias que pongan de manifiesto cualidades excepcionales de entrega, valor, espíritu humanitario o solidaridad social ante una situación de emergencia en la que peligren personas o bienes, como fue este caso. Gracias a su rápida reacción cuando pasó por el lugar y vio las llamas, pudo rescatar a Enrique. Desafortunadamente, no pudo hacer lo mismo con su mujer, que falleció al no poder sobrevivir al fuego. "Lo siento por la señora, ese es el dolor que me da", señaló en una conversación previa con este periódico.
De camino al trabajo
Había quedado con sus compañeros para ir a trabajar al bar La Parada, en la estación de Abando. De camino, vio “mucho humo a la altura de Autonomía”. En ese instante, tanto Edwin como sus compañeros se acercaron para ver qué estaba sucediendo. “Cuando llegamos, lo primero que vimos era a un hombre pidiendo auxilio”, narró.
Sin pensárselo, le pidió al conductor que parase la furgoneta para sacar una escalera y subirse para rescatar al hombre. “Lo llevo dentro, según vi a Enrique pidiendo auxilio sabía que tenía que rescatarle”, apuntó Edwin, quien expuso que subió “a rescatar a Enrique sin pensar en que me podía pasar algo”.
La publicación en el Boletín Oficial del País Vasco llega después de que la Delegación del Gobierno en Euskadi entregase las Medallas de Protección Civil a cinco personas que protagonizaron actuaciones heroicas en Euskadi durante el último año, entre ellas Edwin Castillo.
Mientras escuchaba que lo único que le decían a Enrique era que “sacase la cabeza para respirar”, colocaron la escalera de tal manera que lograron ajustarla a la altura de la ventana del primer piso. “Lo primero que se me vino a la cabeza fue la escalera”, señaló este héroe ya no tan anónimo.
El héroe del incendio ocurrido en la calle Labayru no sabía que el hecho iba a tener tanta repercusión. La gente le dice que es un héroe pero él no se considera como tal. Lo hizo porque es algo que lleva innato, una acción que, tal y como reconoció, “si me enfrento a una situación similar lo volvería a hacer”.