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La juventud de Balmaseda entrena para dar el salto a la Pasión Viviente

Alrededor de 150 chavales representan el Vía Crucis adolescente, cantidad de ellos haciendo doblete con el infantil

La juventud de Balmaseda entrena para dar el salto a la Pasión VivienteElixane Castresana

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La experiencia es un grado. Con “52 años” colaborando en la organización de la procesión de Santo Domingo, en la que ayer domingo 150 niños y adolescentes de Balmaseda recrearon la Pasión y muerte de Jesucristo, Faustino Somocueto iba bien preparado para dar los toques finales a la caracterización: varias bolsas con tonos distintos para que las barbas postizas casaran con el color de pelo de sacerdotes y apóstoles. En el protagonista, Aimar Ibargüen, de 19 años, apenas se notó la diferencia. El año transcurrido desde que le notificaron que asumiría el papel principal “se me ha hecho largo por la transformación de dejarme crecer el pelo”. Cumplió una ilusión “de niño” que su familia le ha inculcado “toda la vida” de involucrarse en “una tradición del pueblo” deseando en el futuro repetir en el Vía Crucis del Viernes Santo, con el que ya ha tenido una toma de contacto este mismo año metiéndose en la piel del “hermano de uno de los dos ladrones”.

“Avenida de las Encartaciones, El Arroyo, El Cristo, Tenerías, la plaza de San Severino, La Magdalena, Santo Domingo… Antes cada barrio de Balmaseda contaba con su propia procesión infantil, como las fiestas”, relató Juan Antonio Benito, también implicado en la organización. De ellas han pervivido las dos últimas.

Más de 350 niños y niñas menores de 14 años se sobrepusieron el sábado a la lluvia que cayó en la de La Magdalena desde el juicio ante Pilato hasta la mitad del trayecto en un recorrido por el casco histórico más corto de lo habitual, puesto que atajaron por un cantón, pese a que los menores “querían continuar”, señaló Joseba Benedi, integrante de la organización. Eso sí, “llegaron a hacerse las tres caídas”. Hasta “un niño con un chupete que empujaba un andador se sumó”, explicaron desde el servicio de Protección Civil de la villa como testimonio del arraigo de la Semana Santa prácticamente desde la cuna.

Desde la cuna y en familia, como en el caso del propio Joseba. Es primo de Izaro Santos, la María Magdalena adolescente. Ambos se fotografiaron orgullosos con su amama, que acudió a ver la representación, y otros parientes, que apuntaron que en su casa “todos hemos salido en la Pasión Viviente”.

Kemen Pérez encarnó a Jesucristo en la procesión infantil y, no contento con eso, repitió el domingo en la adolescente cambiando de personaje. “Disfruté muchísimo, lo que más me gustó fue subir arriba, a lo alto de la cruz”. Al día siguiente “me duelen un poco los hombros”, confesó. En medio de una inusitada expectación de sus amigos, que no perdieron detalle del laborioso proceso, le aplicaron maquillaje en la pierna para simular una fea herida producto de apoyarse sobre el palo que hizo las veces de bastón en su nueva identidad para el Vía Crucis: la de un hombre cojo que a duras penas puede caminar.

Borrar tatuajes

Todo un trabajo de artesanía que se repitió para borrar los tatuajes que lucían algunos adolescentes. A Zulema Abaijón le taparon “un eguzkilore en el brazo” que no podía interferir con la estética de mujer romana. “Desde pequeña” ha deseado unirse a las sucesivas Pasiones Vivientes con la meta final en la senior.

Al mismísimo Jesucristo le ocurrió lo mismo, aunque en su caso “se disimulaba más” desde la flagelación del juicio en cuanto empezó a brotar la sangre simulada. Antes de ponerse en marcha le enseñó a ajustarse la corona de espinas el mejor maestro posible: Aitor Martínez, quien la llevó el Viernes Santo. Irreconocible si no fuera por la barba, ya que se ha cortado el pelo, aseguró estar “bien, tranquilo”, todavía asimilando el cúmulo de emociones vividas y “recopilando fotografías”. La próxima semana se despedirá simbólicamente del Jesús en una comida del Vía Crucis.

La Pasión Viviente de Balmaseda reúne a miles de personas

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Además, Aitor pertenece a la organización de la procesión de Santo Domingo. Desde esa perspectiva, se mostró muy satisfecho con el poder de convocatoria tanto de la Pasión infantil como de la adolescente. “Abríamos las listas de inscripción por la tarde y por la mañana ya había gente esperando”, desveló. No pocos sueñan con repetir su trayectoria, desde la cantera hasta la primera división del Vía Crucis. Tras intervenir como el niño ciego en 2006, ha interpretado a Jesucristo en 2023, dos años después de lo previsto por la pandemia. Premonición o no, Kemen Pérez, el Jesucristo infantil, repetía hace dos semanas ese mismo personaje. Si llega a Jesucristo mayor, la barba será suya y no le incomodará tanto como el sábado. Para Aimar Ibargüen, el Jesús adolescente, poder cargar la cruz un Viernes Santo representaría “una oportunidad que no podría dejar pasar”. No necesitaría ni aprenderse los diálogos porque ya los dominaba desde niño.

El punto de madurez que precisan los personajes se lo proporcionarán los años o los recursos infinitos de Faustino Somocueto para, por ejemplo, encanecer el cabello de Poncio Pilato antes del juicio que tuvo lugar en los soportales del edificio consistorial. El repique de campanas de la iglesia de San Severino obligó a interrumpir la escenificación unos minutos.

Desde allí, la comitiva enfiló la calle Correría entre dos filas de espectadores. Desfiló entusiasmada Alaitz Pascual, de 6 años, caracterizada como una de las humildes mujeres del pueblo. “Se ha levantado pronto de la emoción”, reveló su ama. O Iker Hernández, un sayón de 10 años que abrió el cortejo portando el cartel que señala a Jesucristo como rey de los judíos, siempre pendiente de guardar la distancia, flanqueado por la guardia romana.

Personal de la organización y del público peinaron el suelo que iban a atravesar, porque muchos de los participantes anduvieron los pies descalzos. Aunque el tiempo, “una de las cosas que más me preocupaba”, como admitió Aimar Ibargüen pensando en las tres caídas.

El Vía Crucis adolescente sorprendió a numerosos turistas de visita en Balmaseda aprovechando los coletazos finales de su Semana Santa. Un grupo de Barakaldo acudió a la exposición fotográfica de la Pasión Viviente que acogió ayer domingo el palacio Horcasitas. Ya se pueden enviar las imágenes candidatas al concurso memorial Javier Santa Coloma de este año 2023.