El repunte de casos de coronavirus planta a 41 municipios de Bizkaia en la zona roja

Solo desde este lunes un total de 11 localidades han traspasado el umbral de los 150 casos de incidencia acumulada y se suman a ese censo de poblaciones en riesgo

19.11.2021 | 00:31
Dos vecinas de Loiu, Arantxa y María Eugenia, salieron ayer a tomar algo al Hogar del Jubilado.

En Bizkaia ya hay 41 municipios con una incidencia acumulada por encima de los 150 casos, 11 más que hace solo tres días. Por edades, nada nuevo a estas alturas del proceso de vacunación: la tasa más alta corresponde a los más pequeños, quienes no han podido recibir aún su dosis. Entre los niños de seis a doce años la tasa de incidencia es de 582,54 casos a 14 días. Y la preocupante evolución de la pandemia en el Territorio incluye a Abadiño, Alonsotegi, Amorebieta, Arantzazu, Arrieta, Artea, Atxondo, Barrika, Basauri, Bedia, Berango, Bermeo, Berriatua, Berriz, Durango, Elorrio, Ermua, Etxebarria, Forua, Gamiz, Gatika, Arteaga, Gernika, Iurreta, Izurtza, Larrabetzu, Lekeitio, Lemoa, Loiu, Mallabia, Markina, Mendata, Mendexa, Mungia, Ondarroa, Portugalete, Sondika, Sukarrieta, Trapagaran, Zalla y Zeberio. Todos esos son los municipios en zona roja como refleja el boletín sobre la situación epidemiológica del SARS-CoV-2 que el Gobierno vasco publicará los lunes y los jueves. Para conocer cuál es sentir de los vecinos de algunos de estos municipios, DEIA se desplazó ayer jueves hasta Loiu, Atxondo y Sondika, que tienen una incidencia cumulada por encima de los 600 casos.

Arantxa Artiagoitia y María Eugenia Maura son dos vecinas de Loiu que ayer jueves aprovecharon el sol otoñal para tomar algo al aire libre en una de las terrazas del municipio que cuenta con una incidencia acumulada de 865 positivos. "Soy muy rigurosa y cumplo a raja tabla las medidas sanitarias. No entro a los bares nada más que para pedir, siempre estoy en el exterior", contaba Arantxa.

Ambas vecinas consideran que su modo "riguroso" de actuar frente al covid no es algo aislado sino que es una actitud generalizada en Loiu. "La gente sí utiliza la mascarilla, este pueblo es muy rural y hay mucho espacio abierto, hay mucho verde y pocos bares. Yo creo que en los interiores se cumple a rajatabla. Los niños creo que lo tienen aprendido del colegio y están muchas veces jugando a fútbol incluso con mascarilla", señalaban. En lo que a los casos de covid en el municipio respecta, indican que entienden que "gran parte de la incidencia que hay en Loiu está estrechamente relacionada con las residencias. Tenemos información de que hay familias enteras que se han visto afectadas, pero los picos suelen estar asociados a los casos de las residencias".

"No creo que el resultado de la incidencia en el pueblo sea, insisto, por dejadez, por descuido o por falta de cuidado. Este es un pueblo de bastante gente mayor, la gran mayoría de las vecinos tenemos la pauta completa dada a excepción de los niños; yo creo que igual son ellos la fuente de contagio con los mayores", indicaba Arantxa.

En lo que a las posibles restricciones se refiere, la cancelación de actos multitudinarios o la paralización de eventos con gran afluencia "no afectan especialmente" a Loiu, según afirman estas vecinas. "Aquí no ha habido actos desde hace muchísimo tiempo; por ejemplo este Hogar de los Jubilados se ha abierto este octubre, otros municipios han abierto antes. Este pueblo ha sido especialmente no sé si ejemplar o no, pero con restricciones bastante más duras que en otros pueblos. Actos multitudinarios, populares, eventos que nos reúnen al pueblo, que nos dan un poco de vidilla, todo eso se ha suprimido por completo y de momento este año no habido nada".

Andrea Mondo es vecina de Sondika y regenta un bar en el municipio. Foto: José Mari Martínez

Al igual que Loiu, Sondika cuenta con una incidencia acumulada de más de 800 casos: 860. Sus vecinos aseguran que las medidas sanitarias se cumplen y que la mascarilla se ha convertido ya en "un compañero de viaje". Así lo contaba Andrea Mondo vecina de esta localidad que regenta un bar en el municipio: "aquí la gente utiliza la mascarilla, entre trago y trago se la ponen y para salir a la calle también. Al final es como si se hubiera convertido en un compañero de viaje para todos". "En el pueblo se respeta la distancia y no hay muchas aglomeraciones, la gente usa la mascarilla incluso por la calle, yo misma también. Me acostumbré así y mejor prevenir", detallaba.

Andrea no conoce muchos vecinos que se hayan infectado, aunque recuerda que hace unos días un cliente habitual le contó que había contraído el coronavirus, algo que le extraño ya que "era uno de los más prudentes". "Casualidad un chico se infectó el otro día que estaba vacunado, él era el que siempre usaba la mascarilla después de cada trago y justo vino y dijo que había dado positivo, él y su mujer; estaban vacunados y han dado positivo", exponía.

Pasaporte covid


A esta vecina sondikoztarra le preocupa que el pasaporte covid acabe instaurándose para entrar a los bares. "Me preocupa el tema del pasaporte covid, es como que no te obligan a vacunarte pero en parte sí. A mí no me gusta porque tendríamos que estar como unos policías; es incómodo para nosotros los hosteleros y para los clientes".

"No tiene mucho sentido"

Jon Iñaki Yurebaso, frente a su restaurante MendiGoikoa Bekoa, en Atxondo. Foto: José Mari Martínez


El Ejecutivo ha pedido la autorización judicial para reclamar el certificado covid digital de la UE en determinados lugares o establecimientos como medida adicional a las establecidas por el Departamento de Salud para frenar la expansión de la pandemia, algo que para Jon Iñaki Yurrebaso, gerente del restaurante MendiGoikoa Bekoa de Atxondo es, al igual que para Andrea, "algo sin mucho sentido". "El vacunarse o no es responsabilidad de cada uno. No puede obligar a alguien a vacunarse para que venga a comer. Estamos hablando de los comensales, pero los trabajadores tampoco están obligados a vacunarse; no pueden venir comensales sin vacunar pero, ¿yo puedo tener trabajadores sin vacunar? No tiene mucho sentido", apuntaba.

"Nosotros desde el primer momento que abrimos, somos un restaurante postpandémico, abrimos el 3 de marzo, siempre hemos intentado aplicar las medidas que en cada momento se han exigido al cien por cien. Sí que es verdad que errores se cometen, si no, no seriamos humanos, pero intentamos siempre que todos los trabajadores y los comensales respeten las medidas al máximo posible. Nosotros, con la mayor de las paciencias seguimos recordando a la gente que por favor no entren al establecimiento sin la mascarilla puesta", contaba.

Jon Iñaki tiene su restaurante en Atxondo, una de las localidades que al igual que Loiu y Sondika, tiene una incidencia acumulada superior a los 150 casos (649). Impacta que en un municipio en el que la población está muy dispersa haya tanta incidencia y es que, según apunta este joven "el pueblo de Atxondo necesita nutrirse de los pueblos de al lado. No solo para ir a hacer la compra, porque tenemos pequeños comercios aquí que pueden abastecer al pueblo, pero al fin y al cabo no todos los habitantes del pueblo hacen la vida a todas las horas del día en Axondo, se mueven a pueblos cercanos como Elorrio, Durango, Abadiño... Entonces ahí sí puede haber algo más de riesgo de contraer el virus".

"No creo que el resultado de la incidencia en el pueblo sea por falta de cuidado"

Arantxa Artiagoitia

Vecina de Loiu

"En el pueblo se respeta la distancia, la gente usa la mascarilla incluso por la calle"

Andrea Mondo

Vecina y hostelera en Sondika

"Siempre hemos aplicado las medidas que en cada momento se han exigido"

Jon Iñaki Yurrebaso

Gerente de MendiGoikoa Bekoa, Atxondo


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