La tasa de recogida selectiva de residuo orgánico sigue al alza en Bizkaia y llega al 2,37% en 2020

Con la modificación del sistema para incluir en el contenedor marrón restos de carne y pescado y con la implantación de este servicio en nuevos municipios, la recogida media ha crecido también un 22,60% en los últimos dos meses de 2021

17.05.2021 | 11:33
Desde el 1 de marzo pueden depositarse restos de carne y pescado en el contenedor marrón.

El contenedor marrón ha ganado presencia en los municipios de Bizkaia. Como consecuencia de ello, el volumen de residuo orgánico recogido para su reciclaje y conversión en compost también ha ido creciendo. No hay más que echar un vistazo al Observatorio de Residuos de Bizkaia, la herramienta con la que la Diputación Foral de Bizkaia hace un seguimiento anual de los resultados de la gestión de residuos: en los últimos años, la progresión ha sido ascendente y en 2020, el último ejercicio completo del que hay datos, alcanzó una tasa del 2,37%, llegando a las 13.737 toneladas.

Esa tendencia positiva es consecuencia de los esfuerzos que se vienen realizando para promover el reciclaje de la materia orgánica por parte de la Diputación Foral de Bizkaia y, también, de la existencia de una mayor concienciación entre la ciudadanía, que tiene hoy en día una mayor sensibilidad en relación con el reciclaje. En lo que concierne a la institución foral, los esfuerzos se dirigieron inicialmente al establecimiento de ayudas que facilitaran la implantación del contenedor marrón y su uso por parte de la ciudadanía. Ayudas que, desde su puesta en marcha en 2012, se han traducido en una inversión de 7,3 millones de euros y que han permitido que esta recogida funcione ya en 97 municipios.

Con el tiempo, esas ayudas se han ido complementando con otras actuaciones, como el desarrollo de una prueba piloto en Lea Artibai para incluir en el contenedor marrón no sólo restos de origen vegetal, que eran los únicos que se aceptaban inicialmente en esta recogida, sino también restos de carne y pescado. Esta prueba piloto se desarrolló con éxito, ya que se comprobó que la introducción de ese tipo de residuos con origen animal no alteraba la calidad del compost resultante, y, además, supuso el paso previo a una modificación de la recogida en todo el territorio.

Esta modificación llegó el pasado 1 de marzo. Desde esa fecha, la ciudadanía de Bizkaia puede depositar en el contenedor marrón restos crudos y cocinados de carne, embutidos, pescado y marisco, huesos, queso, restos de huevo y sus cáscaras, además de los residuos de origen vegetal. La introducción de estos residuos y la incorporación a la recogida selectiva de orgánico de municipios grandes desde el punto de vista poblacional se ha traducido en nuevos incrementos. Así, en los últimos dos meses se ha depositado en los contenedores marrones un 22,60% más de este tipo de residuo frente a la recogida media de las semanas anteriores de este año.

Adaptación para responder al incremento


La tendencia al alza y las previsiones de crecimiento de la recogida selectiva de residuos orgánicos se traducen en nuevas necesidades. A mayor cantidad de residuo, mayor debe ser la capacidad de tratamiento. Y con nuevos residuos, hay que modificar algunos procesos. Por eso, en Bizkaia se han desarrollado dos iniciativas en paralelo que pretenden dar respuesta a esas nuevas necesidades.

Por un lado, la Diputación Foral ha adaptado la principal infraestructura de tratamiento de estos desechos, Bizkaiko Konpostegia. Aprovechando las instalaciones existentes y con una inversión de 5,7 millones de euros, se ha realizado una serie de trabajos gracias a los cuales la planta tiene ahora capacidad para tratar 10.400 toneladas al año de biorresiduo y una cantidad similar de restos de poda a través de un proceso que dura ocho semanas y que permite generar anualmente alrededor de 12.200 toneladas de compost.

Por otro lado, el ente foral ha iniciado los trámites y trabajos necesarios para la puesta en marcha de tres plantas comarcales de compostaje que comenzarán a utilizarse en los próximos meses en Berriatua, Getxo e Igorre.
Estas nuevas instalaciones funcionarán utilizando un sistema de compostaje vertical que reduce al máximo las necesidades de espacio, se puede ubicar en el exterior y no requiere de grandes obras para su instalación.
La implantación de estas plantas comarcales no tendrá como única ventaja el incremento de la capacidad de tratamiento, sino que dotará al sistema de mayor sostenibilidad, ya que la descentralización de la gestión que suponen reducirá los trayectos de transporte tanto de los propios residuos como del compost resultante del tratamiento, y ello redundará en una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y una mayor eficiencia del servicio.

 

¿Qué residuos pueden depositarse en el contenedor marrón?
 

 — Restos de origen animal cocinados o crudos (restos de carne, embutidos, pescado y marisco, restos de huevo y sus cáscaras, huesos y queso).
 — Restos de origen vegetal cocinados o crudos (restos de frutas, verduras, legumbres, hortalizas, pastas y arroces, semillas).
 — Restos de flores y plantas, restos de la huerta, hierba y restos de poda.
 — Posos y filtros de café, bolsitas de infusiones, restos de pan, galletas y bollería, frutos secos y sus cáscaras, huesos de fruta y tapones de corcho natural.
 — Papel de cocina, servilletas y manteles de papel, hueveras de cartón y cartón ondulado sucio (todos ellos impregnados de materia orgánica).
 — Palillos para brochetas u otros alimentos, palos de helado y similares.
 — Achicoria, algas, alpiste, caramelos y golosinas, cereales, harina, mermelada.
 — Bolsas, envases y utensilios que sean compostables. 
 

¿Qué residuos NO pueden depositarse en el contenedor marrón?


— Polvo de barrer.
— Colillas y restos de cenicero.
— Cenizas.
— Excrementos de animales.
— Arena de gatos.
— Tierra y turba de macetas.
— Aceite o cualquier otro líquido, independientemente de cuál sea su origen.
— Pañales, compresas y tampones.
— Toallitas húmedas.
— Tiritas, esparadrapos, vendas, algodón, bastoncillos para los oídos.
— Papel de cocina, servilletas y manteles de papel, hueveras y cartón ondulado limpios, sin restos de cualquier tipo de sustancia.
— Pegatinas y otros elementos adhesivos (las que vienen en las cáscaras y piel de las frutas hay que retirarlas antes de introducir los restos en el contenedor marrón).
— Bolsas y envases no compostables.
 

¿Cómo se trata el biorresiduo en Bizkaia?

El proceso detallado se puede ver en el siguiente enlace:  https://garbiker.bizkaia.eus/es/contenedor-organico
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