"El cierre de la hostelería en Euskadi es la ruina y endeuda a muchas familias"

El cierre de bares y restaurantes va a suponer el final de muchos puestos de trabajos y negocios que no volverán a levantar la persiana

06.11.2020 | 12:05
Los hosteleros vascos se muestran muy preocupados. El cierre de bares y restaurantes va a suponer el final de muchos puestos de trabajos

Hasta diciembre las terrazas de los bares no se volverán a colocar por las mañanas y el olor a café recién molido de la mañana tampoco se extenderá por calles de pueblos y ciudades de Euskadi. Los bares y restaurantes apuran sus últimas horas antes del cierre total de la hostelería establecido por el Gobierno vasco para frenar la expansión del coronavirus.  El cierre total de los bares y restaurante supone un nuevo varapalo  a un sector muy castigado en esta pandemia y que deja a miles de familias al borde de la ruina. Los propios afectados lo cuenta con desazón, con precupación y con miedo ante la falta de ayudas –dicen– que les sirvan para paliar esta dramática situación que les deja "más pobres y endeudados". El enfado en la hostelería vasca es monumental. DEIA sale a la calle para conocer de primera mano la opinión de un sector que no vislumbras soluciones y que se muestra preocupado no con el futuro, sino con el presente más cercano: "Muchas familias se van a quedar sin trabajo y van a acabar endeudadas. Gran parte del sector ha pedido hipotecas para seguir adelante con sus negocios y ahora un nuevo cierre lo hacen aún más insostenible", afirma el miembro de la asociación de hostelería de Bizkaia y hostelero del Casco Viejo, Boni García. "Toda la vida de empresario en la hostelería para acabar en quiebra", lanza preocupado. 

Boni García, dueño del café Lago de Bilbao


Boni es uno de los miles de trabajadores del sector a los que les ha tocado adaptarse a esta era del covid y al que les ha puesto en la cuerda floja. Sin embargo, el sector muy enfadado con este nuevo cierre cree que con esta decisión el problema no se va a solucionar: "Esto es una responsabilidad individual. En Madrid, los locales continuán abiertos. La solución es el confinamiento perimetral, más controles para que todos y todas respetemos las normas", afirma Igor Catareche, del Portu Berria, en la calle Iturribide de Bilbao. "¿Qué pasa, que la gente no se va a reunir en sus casas?", plantea la pregunta Igor.

Amaia Guillamón, del bar Bertoko Berria de la plaza Nueva de Bilbao dice que el sector no se niega a los cierres, pero siempre y cuando existen ayudas complementarias que sirvan para sostener los miles de negocios que se encuentran en la cuerda floja. "Detrás de la hostelería hay muchas familias que se van a ver abocados a recortes e incluso a cierres. Si la hostelería no es la responsable, ¿por qué tenemos que cerrar un mes? No es justo", afirma.

Amaia Guillamón, responsable del Bertoko Berria de Bilbao


EL ÚLTIMO CAFÉ

Desde muy temprano los hosteleros de Bilbao han abierto las persianas de sus locales sabiendo que al menos hasta diciembre no lo podrán volver a hacer. Julen González se tomaba el último café en el bar Urdiña de la Plaza Nueva. "Todo es un sin sentido. En otros espacios no hay virus?", dice. Yolanda Etxebarria, responsable del Urdiña, intentaba mantener la calma y la mente ocupada sirviendo los últimos cafés por este mes. "No van a poder conmigo pero estoy muy tocada", apunta. En su caso comparte negocio con su marido y durante un mes no tendrán ingresos. "Un bar cerrado también tiene gastos", explica. En su caso Yolanda quiere agradecer a Amparo, la dueña del local ,que durante los meses cerrados no les cobró el alquiler y ahora les cobra el 50%. "'Esas son las ayudas reales. ¿Las demás dónde están?".

Yolanda Etxebarria del bar Urdiña de Bilbao


Desde hace días el sector de la hostelería, –muy tocada por la crisis del covid– temía que la expansión del virus volviese a cerrar de golpe las persianas de sus negocios. Las medidas para cercar al coronavirus no les ha dado tregua, ni oportunidad para poder recuperarse de un año "terrible" para su economía. Después de meses de restriciones y recortes, la nueva normativa de horarios y movilidad impuesta desde Lakua cae como una jarra de agua fría entre los hosteleros que la tachan de "injusta y desproporcionada". "No somos los responsables de la expansión, entonces, ¿por qué lo pagamos nosotros? ¿Cuántos contagios se registra en la hostelería? Desde el 11 de mayo, cero positivos", suelta con contundencia Yolanda Etxebarria, del bar Urdiña en el Casco Viejo. El sector de la hostelería muestra su hartazgo ante la situación y auguran inevitablemente una cascada de cierres. "Con el negocio cerrado los gastos siguen y hay que pagar, nadie nos lo perdonan", apuntan desde el sector. Fernando Ezpeleta, de la Bodeguilla de Indatxu tiene a su cargo a seis empleados a los que ya sacó del ERTE. "Ahora, un mes sin ingresos hay que tirar de los ahorros de  nuevo. Esto es desesperante y no sabemos hasta cuándo vamos a tener que seguir así. La hostelería no es la responsable del aumento de los casos de coronavirus en Euskadi", sentencia. Sin embargo, lo que sí son responsables es de continuar pagando los sueldos y los alquileres de los locales que regentan. "Eso viene todos los meses tengas el local abierto o cerrado", asegura Fernando con resignación.

Con el cierre de la hostelería el problema de la pandemia no desaparecerá y está haciendo mucho daño al sector que lo deja, según Igor Catareche, "muy tocado". "Saldremos de esta, pero nos va a costar", asegura esperanzado y pese a tener que hacerse a la idea que durante otro mes deberá cerrar su local en la calle Iturribide de Bilbao. "No queda otra que aceptarlo", lanza.


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A Yolanda Etxebarria del bar Urdiña de la Plaza Nueva le saltan las lágrimas cuando hace un resumen del año que está atravesando e intentando sacar adelante el negocio a base de esfuerzo y con mucha precupación y cautela. "Es una ruina", insiste con rotundidad. "Urkullu ha dicho que no somos responsables, pero lo primero que cierran son los bares y restaurantes. Ha sido un año duro a nivel personal, sin poder abrazar a mi hermana y controlando aforos, respetando normas en el bar... Y ahora nos vuelven a cerrar. ¿Qué más vamos a tener que hacer?", asevera.  
 

60.000 PUESTOS DE TRABAJO EN E

El sector asegura que este nuevo cierre total de la hostelería en Euskadi es una nueva sacudida que terminará por poner fin a todos aquellos locales que ahora están al borde del cierre. La hostelería suma en Euskadi 60.000 puestos de trabajo, de los que un 25%, 16.000, desaparecerán si no se activan medidas de rescate de forma inminente.

Por eso, recientemente las tres asociaciones de Hostelería de Euskadi presentaron un plan de ayudas que hace tres semanas trasladaron al Gobierno vasco con un único objetivo: salvar al sector. "Las ayudas han sido pocas, irrisorias e insuficientes. Nos cierran, pero mientras tanto miles de personas se quedan sin trabajo y cada vez más pobres. Esto es muy duro de llevar", apunta el veterano hostelero. Y añade: "Somos conscientes de que la pandemia que nos ha tocado vivir nos ha afectado a todos, pero la hostelería es, sin duda, el sector al que más ha sacudido la covid- 19", destacan, amparando esta afirmación en que a la propia incidencia de la enfermedad entre los empleados se suman las decisiones restrictivas adoptadas por las instituciones.

Varias personas en una terraza de la Plaza Nueva de Bilbao, el último día que permanecerán abiertos los bares y restaurantes en Euskadi

En esta línea argumental, desde las asociaciones de hosteleros revelan que el 65% de los trabajadores están o han estado en ERTE, cifra que pone de manifiesto una dramática espiral que podría desembocar en marzo de 2021 al cierre de 1.000 establecimientos en Euskadi. Ante este desolador panorama, el plan de rescate presentado por los hosteleros al Gobierno vasco fija ayudas para compensar un 50% las pérdidas producidas en el sector por las medidas de contención adoptadas. "El que espera desespera", coinciden al asegurar el sector quienes temen que tendrán que buscarse la vida para salir de esta situación lo menos prejudicados posibles. "Eso en el mejor de los casos, porque muchos ya no van a levantar más la persiana", reconoce Igor Catareche. 


CLIENTES, SORPRENDIDOS

Mientras que los hosteleros intentan sobrellevar este nuevo golpe a sus  negocios, los clientes se muestran sorprendidos por la medida que no la consideran " lógica". "Resulta que en el metro vamos como sardinas en lata y luego cierran los bares donde guardamos las distancias. No lo entendemos", aseguró María Luis Martín, vecina de Bilbao quien ayer tomaba su último café del mes en una terraza de un bar de Indautxu. José Luis, también de Bilbao está convencido de que esta medida que entra en vigor este sábado no va a ser la solución a la expansión del virus. " El problema no son los bares, es la gente que no toma en serio el verdadero problema que estamos sufriendo", concluye. 

La cascada de reacciones ante el cierre total de la hostelería corren como la pólvora por redes sociales y por diferentes foros en los que se anima a la gente a participar este sábado a las 17.30 horas de la manifestación que partirá de la plaza Moyúa en favor del sector hostelero. "La gente ya no puede más y vamos a salir a la calle para mostrar nuestra preocupación y para defender nuestros puestos de trabajo. Parar la pandemia es cosa de todos, no solo de unos cuantos. Esto es una cadena y van a caer muchos", concluyen.