"Cambié las ventanas en cuanto me mudé y duermo con tapones"

18.01.2020 | 06:19
El dormitorio de José Luis Cruz mira a la carretera N-637 de acceso a Rontegi.

José Luis Cruz convive desde hace cuatro años con el ruido que genera el tráfico de la N-637 de entrada a Rontegi en Barakaldo

Bilbao - Lo notó desde la primera noche que pasó en casa. "Yo con este ruido no puedo dormir", le dijo José Luis Cruz a su mujer cuando se mudaron hace ahora cuatro años. Y eso que el dormitorio, que se asoma a la N-637 de entrada a Rontegi en Barakaldo, tenía doble ventana. "Soy muy sensible al ruido y, pese a que cambiamos las ventanas nada más llegar, sigo teniendo que dormir con tapones", admite.

No se percataron del intenso tráfico cuando adquirieron la vivienda, un octavo piso del portal número 39 de la calle Etxatxu, en Barakaldo, que es uno de los seleccionados para participar en el proyecto piloto para subvencionar el cambio de ventanas por otras más aislantes. "Nos gustó el piso y no nos fijamos en el ruido de la carretera. Además, mis suegros también viven en el mismo portal y nunca nos habían comentado nada", rememora. El ruido del paso de los vehículos es perceptible desde el exterior del portal, donde apenas se escucha al interlocutor cuando se pulsa uno de los timbres del portero automático. Todas las viviendas del edificio, al menos las que miran a la carretera, tienen doble ventana.

En el interior de la vivienda, el ruido se reduce a un murmullo de fondo. No en vano, José Luis cambió las ventanas de las estancias que miran a la carretera nada más mudarse: dos dormitorios, la cocina y la sala. "Ya tenían una ventana doble pero no aísla mucho del ruido", recuerda. Para el dormitorio de la pareja, optaron por una ventana "prácticamente blindada. Era lo mejor para el aislamiento acústico. Nos dijeron que había bancos que tenían menos seguridad que esa ventana", y también modificaron las del otro dormitorio, la cocina y la sala, que comparten un balcón que cerraron. "Necesito mucho silencio, sobre todo para conciliar el sueño, así que era la única opción", explica este vecino de Barakaldo que también tuvo que hacerse con unos tapones a medida, que usa para dormir desde entonces.

Durante el día admite que prácticamente ya ni escucha el motor de los vehículos, pero por la noche la cosa cambia. "Por el día, con la ventana cerrada, parece que se aísla completamente. Pero por la noche siempre escuchas algo. Lo que más molesta son los camiones. Esta zona para entrar en el puente tiene una pequeña pendiente y tienen que acelerar el motor", relata. "Más allá de las ventanas, yo creo que el ruido se filtra por la propia fachada", argumenta. "Tendría que estar todo el edificio aislado para que no se oyera el ruido". - A. A.