Elixane Castresana
Balmaseda - Una letra y 12.000 kilómetros separan a la localidad vizcaina de Balmaseda de la chilena Balmaceda, pero les une mucho más desde que se hermanaron en 1993. Rubricaron el acuerdo en tierras americanas los integrantes de una expedición que ha reeditado un viaje inolvidable y retorna con un convenio de cooperación debajo del brazo que permitirá trabajar conjuntamente en iniciativas de turismo, gastronomía y energías sostenibles.
Hace 25 años el topónimo llamó la atención de Eugenio de Francisco. El entonces y ahora concejal por la Candidatura Local Independiente de la villa encartada, se percató de la similitud mientras ojeaba un atlas y a partir de ahí se propuso indagar en la historia para averiguar si existía otra relación más allá de lo alfabético. De haberla, podía rastrearse en la biografía de José Manuel Balmaceda “el último presidente de Chile del siglo XIX, muy querido por sus medidas en favor de los trabajadores”. En cierta medida, “con una vida paralela a la de Salvador Allende”, ya que el bloqueo de la derecha a sus reformas “derivó en una guerra y Balmaceda acabó suicidándose en 1891”. En su honor se bautizó al primer núcleo de población de la región más próxima a la frontera con Argentina, fundado el 1 de enero de 1917. Por la huella que dejó, “en casi todas las ciudades hay calles, plazas o parques llamados Balmaceda”. No se han hallado evidencias de que los antepasados del político procedan de la villa, aunque parece posible, dado que “su padre en realidad se apellidaba Balmaseda y cambió la letra para diferenciarse de su propio progenitor, el abuelo del presidente, que había emigrado a América desde Logroño”.
Con toda esta información en 1993 los balmasedanos Jesús Mari Peña, Manuel Salazar y el propio Eugenio de Francisco volaron a Chile después de contactar por teléfono con el entonces alcalde de Coyhaique -donde se encuentra Balmaceda, que no tiene sede consistorial propia- y allí rubricaron el acuerdo de hermanamiento, que se conserva en el Ayuntamiento de Balmaseda. Transcurridos 25 años y por esas mismas fechas, Eugenio y Jesús María Peña regresaban acompañados de la esposa de este último, Nora Gallego, y la pareja formada por Jon Cid y Nati Aguirre. El aeropuerto internacional de Balmaceda se ha desarrollado notablemente desde su primera visita y la carretera del Atlántico que vieron en obras “está concluida, pero no ha cumplido las expectativas de quienes pensaban que podía consolidarse como una alternativa al paso por el cabo de Hornos”. Claudio Herrera, profesor de la Universidad de Coyhaique que ya conoce Balmaseda de una etapa en la que residió en Donostia, les guió en el recorrido por los mismos lugares que conocieron hace 25 años. De la evolución que ha seguido Balmaceda, “nos sorprendió gratamente que se está reivindicando al pueblo mapuche”.
El 8 de octubre, aniversario del hermanamiento, ratificaron el acuerdo, se intercambiaron regalos y difundieron un mensaje de audio del alcalde de Balmaseda, Álvaro Parro, en el que expresa su disposición a cultivar la relación. Colaboración que se perfilará en la visita que el docente Claudio Herrera realizará a Balmaseda en marzo. Además, la villa quiere contribuir a que alumnos de la fuerza aérea de la localidad hermana disfruten de su viaje de fin de curso en Enkarterri. Confían en que los estudiantes recauden fondos para costearse los billetes de avión hasta Madrid para agasajarlos en Balmaseda y escribir otro capítulo de cariño familiar.