UNA patrulla de Pacific Blue dejaba por un momento los alrededores de la playa y subía ayer hasta el centro de Algorta. Quizás iban a ofrecer su ayuda para atajar la invasión extraterrestre protagonizada por Diana y todo el séquito de V... Por si acaso, los Cazafantasmas también andaban por ahí, e incluso, los Mosqueperros se ofrecían a echar un cable...
Este panorama un tanto disparatado era fruto de los carnavales de Algorta, que este año se ponían televisivos. En concreto, la temática de la fiesta del disfraz eran las series de televisión. Por eso, se vio a unas chicas caracterizadas como los policías que iban en bici, a una mujer vestida como Diana y con un hombre, disfrazado de rata, al lado, o a un grupo de amigos como los fieles mosqueteros, que en la serie de la tele eran perros... Y muchos más personajes de décadas pasadas, como la familia de La casa de la Pradera, los amigos y enemigos de Goku, unos cuantos inspectores Gadget. Sí, las series clásicas se impusieron a las modernas.
Las calles del barrio getxotarra, por lo tanto, empezaron a llenarse de personajes de la pequeña pantalla desde la mañana, porque como admitían los miembros de la comisión de fiestas de Algorta, organizadora del Carnaval, “la idea es que la gente salga todo el día y no solo por la noche, no queremos que sea como Nochevieja”. Así que a las 11.00 horas ya había una sesión de cuentacuentos programada y después, un poco de baile para los más pequeños. Todo ello, en la plaza San Nicolás, el epicentro de las pelucas, las pinturas, la purpurina y las caretas. Después, a las 12.30 horas se prendió la mecha festiva para las cuadrillas, porque ellas son un ingrediente indispensable en una celebración así. Desfile, photocall, pruebas por las calles... Ese era su menú principal. Y también, la comida popular, a la que no podían fallar y a la que se sumaron muchísimas más personas. Tantas como 500. Un brindis por la diversión y la buena sintonía en Algorta, que, efectivamente, se impregnó de buen rollo desde primera hora. Unos 16 grupos de jóvenes pasearon por el barrio en el desfile poniendo el colorido y una batukada, de lo más animada, puso el ritmo. Familias al completo también tomaron la plaza San Nicolás en un día que dejó que los rayos de sol se abrieran paso de vez en cuando.
Más marcha Por la tarde, los tonos musicales se abrieron paso con 3 viejos amigos y a continuación, con DJ Bull, que por la noche, puso de nuevo a bailar a los getxotarras y a los muchos visitantes que siempre se acercan a carnavales de Algorta, una fiesta que no sería posible sin los seis integrantes de Algortako Jai Batzordea. “Llevamos más o menos desde 2011 ocupándonos. Hace ya tiempo se organizaban, pero luego hubo un parón y decidimos recuperarlos. Empezamos a hacerlos los dos fines de semana, pero al final, por infraestructura y por economía, no podíamos, así que dejamos solo el segundo fin de semana”, explican los miembros de la comisión, que en “octubre o noviembre” ya comienzan a pensar y a ponerse manos a la obra con las labores de preparación y para ello, el Whatsapp siempre “anda a tope”.
Y este grupo de vecinos ha conseguido relanzar un evento que para el barrio se ha convertido en una cita imprescindible junto a las fiestas de San Ignacio. “Las cuadrillas nos ayudan mucho y también gente de manera puntual”, indican los jóvenes de Algortako Jai Batzordea -que iban disfrazados de los Fraggle Rock-, que siempre someten a votación a través de Facebook la temática de los carnavales. Este año triunfaron los Simpson, Steve Urkel, los Power Rangers y compañía, que hoy siguen dando guerra, porque una actuación de Biotz Alai Txiki, una txistorrada y una romería, entre otros actos, continúan los compases carnavaleros, que seguramente no podrán seguir los que anoche se quedaron hasta altas horas disfrutando de la fiesta en la que no caben las vergüenzas -los bares pudieron abrir hasta más tarde por normativa-.