Síguenos en redes sociales:

Vivir el día a día sobre dos ruedas

El bilbaino Iñigo arroyo participa en ‘got talent’ y consigue que los cuatro miembros del jurado le den el sí

Vivir el día a día sobre dos ruedasBorja Guerrero

NUNCA imaginó que en tan poco tiempo conseguiría todo lo que ha logrado. Iñigo Arroyo es un joven bilbaino de 21 años que desde “bien pequeñito” ha tenido mucho interés por el mundo de la bicicleta, en concreto, con las bmx.

Tanto es su “entusiasmo y pasión” por este deporte que necesitaba enseñar su talento a todo el mundo. A pesar de haber querido siempre presentarse a algún programa de televisión nunca se vio confiado para dar el paso. Pero, al final, sí que se animó a presentarse al casting del programa televisivo Got Talent. “Fueron ellos los que se pusieron en contacto conmigo vía Facebook porque debieron ver algún vídeo mío y me dijeron que era un buen candidato”, explica. Sin pensárselo dos veces, aceptó. De hecho, ha sido esta semana cuando ha podido verse en la pequeña pantalla desde el salón de su casa. “Estaba nerviosísimo y se me notó bastante”, confiesa.

Además, se define como una persona tímida y el haber acudido a un programa de televisión también ha sido un reto personal. “Reconozco que empecé un poco patoso pero no me esperaba conseguir los cuatro síes del jurado”. Precisamente, la mirada de Risto Mejide, uno de los integrantes del jurado, le puso “muy nervioso”. “Estaba deseando que me dejase de mirar un poco porque le veía con cara de muy cabreado”, se ríe. Llevaba la actuación preparada pero tras el inicio “un poco torpe” que tuvo se animó a probar acrobacias que no le solían salir cuando entrenaba. “No se por qué pero decidí improvisar un poco y al final me salió redondo”, confiesa.

Siempre ha sido un chaval “revoltoso” y reconoce que no podía parar quieto. A pesar de no saber por qué “nunca conseguía concentrarme con ninguna cosa” y recuerda que en clase era al que siempre “le echaban la bronca”. De hecho, a pesar de que su madre siempre le ha puesto normas en casa le “costaba bastante” cumplirlas porque “no me podía parar quieto”. Fue en segundo de primaria cuando le diagnosticaron hiperactividad.

A día de hoy, la concentración sigue siendo su punto débil pero cuando tiene entre sus manos su bicicleta bmx no hay nada que consiga distraerle. De hecho, relata que cuando tenía doce años, en primero de la ESO, se compró su primera bicicleta, de segunda mano, ahorrando el dinero de Navidad y de su cumpleaños. “Son bastante caras y mucha gente me decía que me lo pensase muy bien porque siempre dejaba todas las actividades a medias”, explica. Comenzó practicando kárate o balonmano pero él sentía que no era lo suyo. No se encontraba en su “salsa” y se sentía “muy desmotivado” a pesar de que reconoce “que no era muy bueno”.

No fue hasta hace cinco años cuando comenzó a practicarlo de una manera mucho más seria. “Al principio solamente iba a los parques donde se practica skate pero no conseguía tirarme porque me daba un poco de miedo”, explica. Comenzó a ver vídeos en Internet y se dio cuenta “que había mucha gente que hacía trucos y acrobacias con la bmx en el suelo”. Comenzó a practicar el deporte en solitario “probando cada vez trucos más curiosos” y lo que más le motivaba era ver que realmente conseguía realizar los diferentes movimientos que había visto en los vídeos. “No me ha enseñado nadie, he ido aprendiendo yo solo a cuenta de las caídas y de los errores”, admite.

Su entusiasmo era tal que decidió acudir al campeonato mundial Fise -en Montelier-, en el que quedó tercero. “Creo que hago cosas bastante curiosas y en este deporte la originalidad es una de las cosas más importantes que hay”, corrobora. De hecho, cuando acudió a la competición mundial Fise, su actual patrocinador Sergio Torrente se fijó en el. Vio algo diferente entre todos los competidores y se acercó para saber más de él. Además, fue él quién le propuso viajar a Londres un par de meses para que cogiese “mucha más experiencia” en el mundo del bmx. “Al principio fue bastante duro porque a pesar de que el pago del alquiler del primer mes me lo hizo Sergio, tenía que buscarme la vida para vivir”, confiesa. Además, según explica, “todo era más difícil” porque no tenía “ni pizca de idea” de inglés. Eso era una desventaja para encontrar trabajo “porque nadie te quería si no sabías el idioma”. Pero no todo termina como comienza. Principalmente eran dos los meses que estaría viviendo en Londres pero al final pasó nueve meses de su vida en Inglaterra.

Su experiencia en tierras londinenses le ha servido para “crecer como persona” pero sobre todo para sacarse las castañas del fuego por sí solo porque no sabía lo que era vivir fuera de casa. “Al final he practicado un poco pero tampoco tenía mucho tiempo”, confiesa. Lo que sí se ha dado cuenta es que hay “mucho público y nivel en Londres” respecto al mundo del bmx y reconoce que en el estado español, a pesar de no tener muchas personas que practiquen este deporte “sí que hay “muchísimo nivel” entre los que se montan encima de las dos ruedas.

TRES O CUATRO HORAS A pesar de que depende de la época del año varíen sus horas de entrenamiento, generalmente pasa alrededor de tres o cuatro horas encima de la bici practicando diferentes trucos. De hecho, recuerda que un día de verano estuvo durante todo el día practicando. Suele entrenar en una plaza de Barakaldo cerca de su casa. “Bajé pronto a la calle y volví a casa a la hora de comer pero después me volví a coger la bici y volví a casa a la noche”, relata. Y es que muchas veces no se necesita más. “Con una bmx soy feliz porque es mi vida”, confiesa. Este deporte urbano ha sido capaz de cambiar la vida a este joven. “Me ha dado un giro de 180 grados” porque hace lo que realmente le gusta.

Durante sus primeros años no destacó mucho porque no tenía mucho tiempo para practicar. Pero cuando estuvo un poco más libre se centró en su pasión y comenzó a ser “un poco más reconocido” y a viajar mucho más. “Comencé a ser totalmente feliz porque fue dar el paso de centrarme en este deporte urbano y cambiarme la vida totalmente”, admite.

A pesar de que su mayor aspiración en la vida es poder dedicarse algún día de manera profesional a ello, lo ve “imposible”. “Ojalá me pudiese ganar la vida de ello pero muy poca gente lo consigue”, declara. Por eso no ha dejado los estudios de lado. Tras terminar el grado de deporte, ahora está realizando un grado de actividades de venta. “Sé que este último grado es mucho de tratar de cara al público pero por eso me matriculé, para intentar solucionar mi timidez” además de adquirí conocimientos por si en un futuro necesita trabajar de ello.

A pesar de no llegar al cuarto de vida gracias a sus vivencias ha sabido “muy bien” cómo ganarse la vida. De hecho, durante el pasado verano, a finales de agosto, se puso en la plaza circular a realizar diferentes actuaciones para el público. “Gané algo de dinerillo así que estoy muy contento por ello”, confiesa. Pero Aste Nagusia no ha sido su único escenario de actuación porque también aprovechó las diferentes fiestas de los territorios bizkainos para demostrar su trabajo y talento. De hecho, fue tan buena la experiencia que para el verano de 2017 tiene pensado volver a realizarlo.