BILBAO. Los Reyes Magos han repartido esta tarde toneladas de ilusión y magia a los niños que han asistido a las tradicionales cabalgatas que se han celebrados en los pueblos y capitales de Euskadi, entre discretas medidas de seguridad.
Los más pequeños de la casa han seguido el desfile, como es habitual cada año, llenos de excitación y asombro, ante el derroche de luces, color y magia de que han hecho gala las cabalgatas en las tres capitales vascas.
En Bilbao, Los Magos de Oriente han estrenado carrozas de mayor altura que en años precedentes para que los asistentes pudiesen contemplarles con mayor comodidad desde cualquier ángulo y posición en la calle.
Además, la Comitiva Real ha contado con diez carrozas de acompañamiento, dos camiones de Bomberos, ocho grupos de animación, música en directo y un dispositivo de seguridad y limpieza integrado por siete barredoras, cinco motoristas y tres coches de la Policúia Municipal y tres furgonetas antidisturbios de la Ertzaintza.
En total, más de 400 personas han tomado parte en el cortejo, entre artistas, técnicos, voluntarios, personal de seguridad, de organización y de limpieza, Bomberos y Policía Municipal.
Los Reyes Magos llegaron precedidos por la Gran Estrella de Oriente que guía tradicionalmente a los Magos de Oriente hasta la Villa con su larga estela de potentes destellos led.
A continuación, viajaron los miembros del Servicio de Correo Express, encargados de recoger y gestionar las cartas que los más pequeños escriben a sus majestades con su deseos.
Cerró la cabalgata como es costumbre desde hace pocos años, la carroza de la Fábrica de Caramelos, encargadaá de repartir las 3,5 toneladas de caramelos mediante unos lanzadores propulsados por potentes turbinas y 15 kilos de confeti biodegradable.