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Urduliz acampa en Santa Marina

216 vecinos de la localidad disfrutan este fin de semana de una jornada familiar en la naturaleza

Urduliz acampa en Santa Marina

Acampar en la naturaleza en un entorno privilegiado, alejados de las comodidades, a resguardo en una tienda de campaña y con la garantía de contar con provisiones para disfrutar de una jornada diferente. Así han pasado el fin de semana 216 vecinos de Urduliz -un centenar niños y el resto adultos-, quienes han vivido desde el pasado viernes hasta el sábado por la tarde una aventura en las campas de las peñas de Santa Marina, el pulmón verde de Urduliz. “Queríamos que los chavales disfrutasen de una aventura pasando el día al aire libre y alejados de su habitual rutina”, explicó Manex Lopategui, impulsor de la primera acampada familiar popular de Urduliz.

Una iniciativa que le llevaba tiempo rondando la cabeza y que, finalmente, se pudo llevar a cabo este fin de semana. Metódico como pocos, Manex preparó esta jornada hasta el último detalle con la colaboración de los aitas y amas, que se sumaron encantados a la iniciativa. “Hemos venido el 5% de la población de Urduliz. Somos en total 4.000 personas y a la acampada hemos venido más de 200”, valoró satisfecho Manex. “Todo el mundo se ha prestado a colaborar y ha salido todo muy bien”, prosiguió.

Así, con la amenaza de tormenta presente intentando aguar la aventura, los más de doscientos aventureros partieron el viernes a las seis de la tarde. Estaban citados a esa hora en la plaza Antsonekoa y, desde allí, iniciaron el camino cargados con todos tipo de enseres, para pasar una plácida jornada al raso. A los aitas y amas les tocó cargar con tiendas de campaña, sacos de dormir, colchones hinchables, carritos de bebe, comida, bebida y ropa de recambio. Todo ello para que sus hijos pudiesen disfrutar de una aventura en la naturaleza.

CAMPAMENTO Pese a la dureza de alguna de las rampas, superaron los obstáculos con rapidez y el cielo nublado obligó a imprimir velocidad a la acampada. Nadie quería mojarse y por eso la primera tarea fue distribuir y montar el campamento. Los txikis también colaboraron y, aunque el sirimiri hizo acto de presencia, la meteorología dio un respiro a los aventureros.

A los mandos de la organización, Manex y su equipo de ayudantes se afanaron en preparar la infraestructura para dar de cenar a más de 200 personas. “Para los adultos hemos preparado un picoteo variado y para los txikis perritos calientes”, detalló. Un menú infantil al más puro estilo boy scout.

Una vez instalados y con la tripa llena, la fiesta prosiguió con música y luces hasta bien entrada la madrugada. “Nos han dado las tres de la mañana, pero la gente se lo ha pasado muy bien. Todo el mundo está encantando”, resumió Manex.

Por la mañana, un desayuno para reponer fuerzas y a seguir disfrutando de la naturaleza. “Los chavales han terminado muy cansados”, apuntó el alma mater de esta jornada familiar que, probablemente, tendrá continuidad.

“Hay gente que ya me ha dicho para apuntarse el año que viene”, confirmó Manex, quien agradeció la colaboración de todos para limpiar el recinto. “Todo el mundo ha echado una mano porque cuando se va a la naturaleza, hay que dejarla como se encontraba”, resumió satisfecho.