TODO empezó en un taller improvisado en casa y todo pasó por el taller de su maestro, Pedro Rodríguez, uno de los grandes de la época. Javier Barroeta fue discípulo en aquellos intensos días de Madrid. Y todo pasó por las grandes pasarelas de París, donde Javier admiró a Hubert de Givenchy y a otros muchos. Aún hoy les sigue admirando. Aún hoy, cuando Javier Barroeta es el creador de alta costura del País Vasco con más tijera, con más nombre. Su nombre ya está estampado en el Gotha de la alta costura con hermosa caligrafía. Pese a la discreción que gasta, debieran, debiéramos, corearle a su paso. No en vano, ha llevado el nombre de esta tierra a las altas cumbres de la costura. Javier es uno de los elegidos.
un tipo diferente De aquellos viejos tiempos, de sus orígenes y de la necesidad de distinguirse, de hacerse diferente en el mundo del diseño y de la moda; de la necesidad de ahondar en la formación y de la lucha que requieren los nuevos tiempos para que se escuche la voz de los creadores; de su Escuela de Alta Costura y de ésta misma, de la aristocracia de la moda, en toda Bizkaia... De todo ello habló ayer Javier. No lo hizo al viento sino entre las cuatro paredes del salón de actos de la sede bilbaina de las Juntas Generales de Bizkaia, allá en Hurtado de Amezaga. Lo hizo al pronunciar su Lección de ingreso como Amigo de Número de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País en Bizkaia, siendo recibido en su ingreso por la Amiga de Número y profesora titular de la Universidad de Deusto, Begoña Cava. Todos quienes le escucharon convinieron en que Javier es un hombre acorde a su costura: un tipo diferente, singular.
Entre los presentes se encontraban el presidente de la RSBAP en Bizkaia, Mikel Badiola, el secreario Jesús Moya, José Luis Neyro, también Amigo de Número, Luis Fernando Barroeta, Lourdes Intxaurraga, María Erbide; la compañera de viaje en la vida de Javier, Adela Zuluaga, uno de sus hijos, Carlos Barroeta, Mikel Elorza, Miren Arzalluz, autora del libro Cristóbal Balenciaga, la forja del Maestro (1895-1936), Miguel Ángel Santos, Patxi Ortuzar, Maite Quitana, directora técnica de la Escuela de Alta Costura que defiende Javier y un buen número de familiares y amigos, no ya de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País sino del propio Javier.
No faltaron a la cita Jon Urrutxurtu, Vanesa Saiz, Marta Rey, Ángela Portillo, Izaskun Amann, Begoña Villanueva, Itxaso Elordui, Mikel Barandiaran, Juan Carlos Iturrondobeitia y Arantza Ellacuria entre otros. Ninguno de los presentes logró escuchar la lección sin emocionarse. Javier llamó a filas a la gente de alta sensibilidad y quienes le escucharon le siguieron sin dudarlo. Bajo el lema Javier Barroeta y la alta costura en Bizkaia sus palabras se recortaron en el aire hasta dibujar un hermoso patrón con el que hacer un traje a medida para el cuerpo de los discursos.
Se ha perdido, es cierto, el glamour de historias como las de ayer, cargadas de elegancia. Debiéramos lamentarnos por ello.