25 hombres a prueba de fuego
25 HOMBRES SE PREPARARÁN A PARTIR DE LA PRÓXIMA SEMANA PARA FORMAR PARTE DEL EQUIPO FORAL DE BOMBEROS. | DEIA ha compartido uno de los duros entrenamientos que realizarán en Ispaster, el único campo donde las prácticas se realizan con fuego real
NO son dobles de acción que sustituyen a los actores en las escenas peligrosas. Son hombres a prueba de fuego que se entrenan para velar por Bizkaia cada vez que se produce un incendio o catástrofe. 400 bomberos a los que se sumarán otros 25 hombres que ahora comienzan su formación para así poder cubrir vacantes y puestos temporales que puedan surgir.
Con estos 25 nuevos bomberos, se suman ya 47 las nuevas incorporaciones, teniendo en cuenta que el pasado mes otros 23 bomberos se integraron en el Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento de la entidad foral culminando el proceso de la oferta de empleo público que se convocó en mayo de 2013.
Maniobras para atender desencarcelamientos en accidentes de tráfico o incendios catastróficos como el ocurrido en Bermeo hace dos años forman parte de los duros entrenamientos a los que se someterán antes de incorporarse a la plantilla de bomberos forales. Entre sus prácticas vivirán episodios con fuego real que les prepararán para su futuro.
Bizkaia es el único territorio que cuenta con un lugar donde poder practicar con fuego real. Se trata del campo de entrenamiento de Ispaster, que comenzó a funcionar en 1999 con el objetivo de dotar al Servicio de Extinción de Incendios de un lugar donde poder entrenar la extinción de incendios en escenarios reales, así como entrenar con fuego la extinción de gases inflamables.
Prácticas a tiempo real DEIA ha compartido uno de esos entrenamientos con 14 bomberos del parque de Artaza y Derio para entender el entrenamiento que tendrán que superar las nuevas incorporaciones.
Martes, nueve de la mañana. Kerman Fernández, Jon Iñaki Ubieta, Pablo Calvo, el cabo Aner Miranda y Aitor Arresti, de los parques de Derio y Artaza comienzan su duro entrenamiento en Ispaster. Se someten, junto a sus compañeros, a temperaturas de entre 200 y 300 grados pero lo hacen con entusiasmo. “Vamos equipo”, se animan en cada prueba.
“Hay un incendio, la víctima se quiere tirar por el balcón”, les grita el instructor a los bomberos. Uno de ellos interrumpe todo, sale corriendo y, tras adentrarse en el fuego, corre a por la víctima (simulado por el maniquí). En este caso, el herido ha salido bien.
Son prácticas que en la vida real pueden acabar con muertes. Cada segundo resulta vital, decisivo; una persona puede vivir o morir. Todo depende de la rapidez, y saber actuar del bombero. “Habéis tardado más de lo que esperaba. Si tú ves que una persona dice que se va a tirar por el balcón hay que dejarlo todo. Puede haber más víctimas, sí, pero al menos sabemos que una está viva y un bombero tiene que dejarlo todo para ir a rescatarla, aunque esté en el balcón y parezca que no le afecte tanto”, les aconseja el instructor tras la práctica. “Todos somos bomberos y esto nos va a ocurrir. Todo esto nos tiene que servir para la realidad? tenemos que actuar rápido, no hay tiempo de pensar porque el único que sabemos que está vivo tiene un ataque de miedo, no podemos permitir que se tire por el balcón, no al menos sin intentar ayudarle”, les comenta un segundo instructor antes de felicitarles también por su valentía, “habéis hecho un buen trabajo, lo hemos complicado para exponeros a lo más difícil”.
A lo lejos del corro, Javi Amutxategi toma nota de todo. Él se encuentra en un periodo de formación de tres meses para desarrollar después las funciones de subinspector. Serán sus buenas prácticas de ahora las que le conviertan en un jefe de guardia que vele por la seguridad vizcaina y dé órdenes posteriores. “Creo que trabajar con fuego real es súper importante para todos porque nos sometemos a tanto calor que al final aprendemos a trabajar y reaccionar rápido, cogemos prácticas para luego saber movernos en un incendio real donde lo importante son las personas que están dentro de las viviendas sufriendo el fuego”, dice con satisfacción por su trabajo. “Es duro, muy duro? pero me hace feliz, te tiene que gustar”, musita Javi con una amplia sonrisa.
El campo de entrenamiento está configurado en varias zonas: una primera en la que se ubican los contenedores de fuego donde, situados de manera superpuesta, puede simularse un incendio de vivienda, de garaje o industrial. La zona de contenedores modulares tienen tres pisos de alturas y se puede inundar de humo y calor para que los bomberos puedan entrenar las condiciones a las que se enfrentan. “Este es el único campo en el que pueden entrenar con fuego y resulta esencial y muy importante para todos, para las nuevas incorporaciones y para practicar los que llevan mucho tiempo”, asegura Oscar Bascones, bombero y encargado del departamento de Formación del parque de Bomberos de Urioste. “También tenemos una zona de contenedores especiales para practicas las condiciones especiales, además, de tener zonas de cubetas de líquidos inflamables y las llaves de gas”, añade Bascones.
La práctica resultará esencial para las nuevas incorporaciones y para los nuevos profesionales que no cuentan con la experiencia necesaria. Por eso, y para garantizar la seguridad de las maniobras del entrenamiento, “tenemos un grupo de instructores que ayudan en todo el entrenamiento y tenemos maniquíes que en cada maniobra se distribuyen por el escenario”, explica José Miguel Landa, sargento responsable del parque de maniobras de Ispaster. “Nos vienen bomberos de todo el Estado porque solo existe este campo de entrenamiento con fuego real, hemos tenido de Andorra, Francia? son entrenamientos muy importantes para practicar con el fuego”, opina el sargento Landa.