SOBRE el vino se han escrito mil y un tratados, y con su ayuda se han compuesto hermosas canciones de amor. Es reo culpable de sangrientas batallas y de crímenes horrendos, pero también ha sido y es capaz de despertar al genio de la inspiración. Y eso que tiene un sueño bien profundo, vistos los tiempos que corren, donde parece colgar un cartelón con el lema Cerrado por vacaciones sobre los ventanales de la imaginación.
El vino acompaña al hombre desde sus primeros pasos. Ha sido su veneno y su báculo desde tiempos inmemoriales. No en vano, en fechas recientes se ha encontrado la bodega más antigua conocida, datada en año 6000 a. C., en Armenia. El hallazgo desbanca a la vasija del año 5400 a. C., hallada en el poblado neolítico de Hajii Firuz Tepe, en los montes Zagros. El recipiente, según atestiguan los arqueólogos, está revestido por un residuo rojizo, presumiblemente vino. De estas y otras historias hablan y no callan los amantes del nieto de la vid e hijo de la uva. Un hermoso árbol genealógico.
En el Mediterráneo, un mar más civilizado que el Báltico, se echaba vino al agua (obsérvese el guiño: al contrario que los malos taberneros de antaño que bautizaban el vino...) para tener contento a Poseidón. Heredero de esa vieja costumbre, José Burgo mantiene ese deseo de complacer a sus amigos. Nacido hace un año bajo el nombre Museo Berri, el local que ha cambiado de denominación -Berri Iparragirre-, mantiene la tradición de un mandamiento tinto: amarás al vino por encima de todas las cosas.
Así lo acaba de demostrar la fiesta de aniversario con la que se celebró la efeméride. A ella acudieron, atraídos por los cantos de sirena de José, invitados como el sastre de Panamá, Oskar López, el gran croupier del vino en Bilbao, Manu Martín, quien en junio abrirá su nueva vinoteca; Joseba Irusta, Imanol Agirre, Pedro Uría, Mari Carmen Martínez; las abogadas Ana Quintana y Jasone Iraragorri, María Basterretxe, Marga Muñoz; el concejal de Obras y Servicios, José Luis Sabas; Natalia Aranguren, Isidro Elezgarai, Enrique Thate, quien ha dado ya matarile a todas las salchichas Athletic, la última obra de ingeniería gastronómica de su hermano Hermann; María José Aparicio, Yolanda Bengoa, Javier de Miguel, Juanma Díez, rey de copas del Mugi, Álvaro Palacios, Irune Madariaga, Miguel Odriozola y una legión de amigos que celebraron el primer año de vida de una casa de amigos.
A la cita con el recuerdo y con el futuro acudieron otros amigos. Todos ellos celebraron ese paso dado, sobre todo, en tiempos de cólera como los presentes, donde seguir es un ejercicio de supervivencia a diario. Así, Asier García, Antonio Ballesteros, Juan Moro, Jesús Valdivia, de quien decían, entre bromas y veras, que era descendiente del mismísimo Pedro de Valdivia, conquistador y fundador de la ciudad Santa María la Blanca de Valdivia, la ciudad más antigua del sur de Chile; Eva Fijo, Francisco Benito, Javier Mendiguren, Alicia Marañón, Eduardo Díez y una corte de vinómanos.
No es extraña tanta asistencia. No en vano, sus estanterías albergan hasta cerca de 2.000 vinos, con 250 referencias de todas las denominaciones de origen: Rioja, Ribera del Duero, Priorato, Penedés, Jumilla, Toro, Txakoli, Galicia, Mallorca... además de champanes y cavas. En sus anaqueles hay, por ejemplo, alguna botella de L'ermita o de Pingus que cuesta 1.200 euros. El local, tan de Bilbao, solo vende el vino por botellas.