Entre cajas, percheros y rebajas: el verano que revela la otra cara de las tiendas en Bilbao
Las rebajas de verano llenan las tiendas de compradores, pero también de jóvenes que aprovechan estos meses para ahorrar y ganar experiencia
Con la llegada de las rebajas, las tiendas de Bizkaia vuelven a llenarse de gente buscando el mejor descuento. Los probadores no paran, las colas en las cajas se alargan y las dependientas apenas tienen tiempo para recolocar una prenda antes de que otra desaparezca del perchero. Mientras miles de personas aprovechan julio para renovar el armario, Sui Bermúdez, de 19 años, vive el verano desde el otro lado del mostrador.
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No es su primera campaña. El verano pasado ya trabajó durante julio y agosto y, cuando terminó aquella experiencia, volvió a incorporarse al comercio durante la campaña de Navidad. Este año repite con un objetivo muy claro, el de ahorrar pensando en el futuro. “Mi meta ahora mismo es guardar dinero para poder comprarme una casa”, explica.
Durante el resto del año estudia un grado superior de Diseño de Interiores, pero cuando llegan las campañas comerciales cambia las clases por el uniforme. Es una decisión que volvería a tomar, aunque reconoce que trabajar le ha cambiado por completo la forma de ver este tipo de empleos.
La realidad desde el otro lado del mostrador
Hasta que empezó a trabajar pensaba que ser dependienta era mucho más sencillo. Bastaron unos días para descubrir que la imagen que tenía desde fuera no se parecía demasiado a la realidad.
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“Pensaba que era fácil, pero luego te das cuenta de que son muchas horas y que prácticamente no paras”, reconoce. A eso se suma el reto de llegar sin experiencia y tener que aprender deprisa para seguir el ritmo del resto del equipo. En su caso asegura que consiguió adaptarse rápido, aunque entiende que para otras personas puede resultar mucho más complicado.
Trabajar en una tienda también le ha servido para valorar mucho más a quienes pasan todo el año atendiendo al público. Ahora entiende la carga de trabajo, el movimiento de un lado a otro constante y la presión que supone intentar llegar a todo cuando la tienda está llena.
Paciencia, mucha paciencia
Si hay algo que le ha enseñado el comercio es que no todos los días son iguales. Aunque asegura que la mayoría de clientes son educados, también ha vivido situaciones desagradables.
Si hay algo que le ha enseñado el comercio es que no todos los días no son iguales. Aunque asegura que la mayoría de clientes son educados, también ha vivido situaciones desagradables.
“Trabajar de cara al público implica aprender a entender al cliente incluso cuando crees queno tiene razón. Aprendes a desarrollar una habilidad social que quizás en otros momentos de la vida no la has tenido”.
Sui tiene claro que estos trabajos sirven para mucho más que ganar dinero en verano, ayudan a desenvolverse con personas muy diferentes y a tener mucha más paciencia.
También reconoce que, por incorporarse solo durante campañas concretas, alguna vez ha sentido que tenía que demostrar más que otros compañeros. Aun así, intenta comprender la situación de quienes llevan muchos años trabajando y prefiere quedarse con la parte positiva de la experiencia.
Una experiencia que también enseña
Después de varias campañas, Sui tiene claro que estos trabajos sirven para mucho más que ganar un sueldo durante el verano. Cree que ayudan a desenvolverse con personas muy diferentes, a aprender a trabajar bajo presión y a adquirir experiencia desde muy joven.
Eso sí, si tuviera que aconsejar a otros estudiantes, matiza su respuesta. Considera que trabajar en verano merece la pena cuando hace falta ahorrar o ganar experiencia, pero también cree que, siempre que las circunstancias lo permitan, estudiar debe seguir siendo la prioridad para poder acceder a mejores oportunidades laborales.
Pensando en el futuro
Mientras tanto, seguirá compaginando las campañas comerciales con sus estudios de Diseño de Interiores. Se define como una persona organizada y asegura que esa es la clave para sacar adelante ambas cosas sin renunciar también a tener tiempo para ella. Mientras las rebajas continúan llenando la Gran Vía de compradores, ella seguirá organizando perchas, atendiendo clientes y sumando una nueva campaña a su currículum. En septiembre volverá a las clases para continuar sus estudios de Diseño de Interiores, teniendo algunos ahorros en el bolsillo y más experiencia laboral.
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