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La construcción rompe moldes: más tecnología, más mujeres y nuevos retos para el sector

Laura Gil, directora de Construcción de Altuna y Uria, defiende la transformación de un sector cada vez más innovador y diverso, aunque insiste en que el gran reto sigue siendo atraer talento femenino

La construcción rompe moldes: más tecnología, más mujeres y nuevos retos para el sectorDavid Vicente

Cuando se habla de construcción, muchas personas siguen imaginando una obra tradicional, dominada por hombres y alejada de la innovación. Sin embargo, la realidad del sector ha cambiado profundamente. Laura Gil lleva 25 años dedicada a la construcción y ha sido testigo de una transformación que está redefiniendo la forma de proyectar, ejecutar y gestionar las infraestructuras en Bilbao y Euskadi.

La directora de Construcción de Altuna y Uria asegura que la construcción vive una profunda evolución impulsada por la digitalización, la industrialización y la sostenibilidad, convirtiéndose en una industria cada vez más tecnológica, diversa y transversal. Aun así, considera que persiste un reto importante: atraer a más mujeres y dar visibilidad a una profesión que, pese a estar presente en la vida cotidiana de toda la sociedad, sigue siendo una gran desconocida.

"La construcción está detrás de prácticamente todo lo que hacemos cada día. Cuando salimos de casa utilizamos infraestructuras que alguien ha diseñado y construido, pero pocas veces pensamos en ello", explica. Carreteras, hospitales, colegios, viviendas, estaciones de metro, puentes, parques, puertos o las redes que llevan el agua hasta los hogares forman parte de un sector que construye ciudades y contribuye directamente a mejorar la calidad de vida de las personas.

Construir el presente de Euskadi

Su trayectoria profesional está ligada a algunas de las actuaciones más relevantes desarrolladas en Euskadi durante las últimas décadas. Participó en la urbanización de Abandoibarra, el proyecto que transformó la imagen de Bilbao, y actualmente dirige algunas de las principales obras de Altuna y Uria, como el soterramiento de La Avanzada, en Leioa; la construcción del Metro de Donostialdea; la Línea 5 del Metro de Bilbao, o el desarrollo, junto a la promotora Loiola, de más de un millar de viviendas en Zorrotzaurre, Durango y Donostia.

Sin embargo, cuando se le pregunta por el momento que más ha marcado su carrera, no cita ninguna de estas grandes infraestructuras.

"Más que un proyecto concreto, me han marcado los momentos de compañerismo y trabajo en equipo. Puedes ser la máxima responsable, pero sin el compromiso de todas las personas que participan en una obra es imposible alcanzar el objetivo común."

Abrirse camino

Laura Gil recuerda que, cuando comenzó a trabajar como jefa de obra, tuvo que abrirse camino en un entorno mayoritariamente masculino. Con el tiempo, comprobó que el respeto se gana con el trabajo, la constancia y la capacidad para resolver problemas, más allá del género.

En ese recorrido destaca el apoyo de su entorno y, especialmente, el de Rosa Moreno, su primera jefa de obra, quien le transmitió una idea que aún hoy mantiene presente: los únicos límites son los que una misma se impone. También reconoce que la juventud puede convertirse en un obstáculo al inicio de la carrera profesional, aunque es una barrera que termina desapareciendo con la experiencia.

Después de 25 años en el sector y ocupando uno de los puestos de mayor responsabilidad en una de las constructoras de referencia en Euskadi, asegura que lo que más le sigue motivando es comprobar cómo los proyectos terminan convirtiéndose en una realidad tangible.

Referentes para atraer talento femenino

Para Laura Gil, contar con referentes femeninos es clave para que las jóvenes contemplen la construcción como una opción profesional más cuando llega el momento de elegir sus estudios.

En este sentido, destaca el caso de Altuna y Uria, donde la mitad del equipo directivo está integrado por mujeres y María Uria preside el grupo. Además, cada vez son más las profesionales que ocupan puestos técnicos y de responsabilidad, un avance que considera fundamental para seguir incorporando talento al sector.

Una industria en plena transformación

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La construcción afronta desafíos como la falta de vivienda, la sostenibilidad, la industrialización y la digitalización, factores que están modificando la manera de planificar y ejecutar las obras. Gil reconoce que, pese a su experiencia, continúa aprendiendo cada día. "Siempre aparecen nuevos retos y nuevas formas de hacer las cosas", explica.

La incorporación de herramientas digitales, nuevos procesos industrializados y tecnologías avanzadas está acelerando la transformación del sector y favoreciendo la llegada de perfiles profesionales muy diversos. Una evolución que, en su opinión, permitirá construir de forma más eficiente, sostenible e innovadora.