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De alcalde electo a títere de una dictadura: Federico Moyua

El cambio de denominación de la céntrica plaza reabre el debate sobre la evolución política de un alcalde que pasó del liberalismo a respaldar el poder autoritario

En imágenes: Bilbao recupera la Plaza ElípticaGaizka Portillo

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Es un hecho: el Ayuntamiento de Bilbao ya ha consumado el proceso para rebautizar oficialmente la plaza Moyua como plaza Elíptica. La medida se enmarca en la revisión del callejero impulsada por el consistorio para eliminar los últimos vestigios de etapas autoritarias en la villa. Es el caso del nombre aún oficial de la céntrica glorieta, que remite a Federico Moyua. 

Alcalde en dos ocasiones, su segundo mandato quedó marcado por su vinculación con la dictadura de Primo Rivera. En esa etapa, además, no accedió al cargo por elección, sino por designación directa del régimen. “Pertenecía, en origen, a una corriente monárquico-liberal, que en 1919 forma la Liga de Acción Monárquica, cuyos líderes se derivan hacia un concepto de Estado totalitario sostenido por la fuerza militar”, precisa Joseba Agirreazkuenaga, catedrático de Historia Contemporánea de la Euskal Herriko Unibertsitatea (EHU)

Origen liberal

Nacido en 1873, Moyúa se inscribía en una tradición liberal profundamente arraigada en Bilbao, una ciudad marcada por los asedios carlistas del siglo XIX, especialmente el segundo, ocurrido poco antes de su nacimiento. Esa tradición experimentó una bifurcación en los primeros años del caduco siglo XX, según detalla Agirreazkuenaga: “El liberalismo evoluciona, por un lado hacia el republicanismo y, por otro, hacia el monarquismo”

Es esta primera corriente la que se instala de manera mayoritaria en la villa, donde la cultura republicana tuvo una representación destacada en la composición de los gobiernos municipales democráticos. Así se cristaliza en las elecciones municipales de 1909, que tuvieron como resultado el primer mandato de Moyua. 

Poco antes de la celebración de los comicios, celebrados el 12 de diciembre, se produjo la separación definitiva de los dos partidos monárquicos liberal y conservador. Hasta ese momento, permanecieron unidos en Bilbao para hacer frente al carlismo, pero, tras la fragmentación de principios de siglo mencionada por Agirreazkuenaga, se conformó una fuerza netamente conservadora que se fundó en julio de 1909. 

Así, los monárquicos liberales de Moyua se sumaron en esas elecciones a la llamada Conjunción republicano-socialista, que obtuvo una victoria aplastante con un total de 14 concejales (7 republicanos, 5 socialistas y 2 liberales), mientras que los nacionalistas vascos obtuvieron 6 ediles.

Deriva autoritaria

Para el año 1924 los posicionamientos políticos de Moyua ya habían virado hacia una derecha cómoda con las fórmulas autoritarias de la dictadura de Primo de Rivera, instaurada el año anterior por un Golpe de Estado apoyado por gran parte del ejército y aprobado por el rey Alfonso XIII. 

En esa línea, Agirreazkuenaga explica que la dictadura de Primo de Rivera tenía la voluntad de frenar el ascenso de nuevas formas políticas en Bilbao. En los años previos, el crecimiento del republicanismo, del nacionalismo vasco –representado por el PNV– y del socialismo –con la presencia del PSOE– había comenzado a cuestionar la hegemonía de las élites monárquico-liberales.

Entre 1917 y 1919 accedieron a la alcaldía los primeros regidores nacionalistas, elegidos por los concejales, reflejo de una mayoría municipal distinta a la tradicional. Este cambio de ciclo político evidenciaba que una parte significativa de la ciudadanía bilbaina se inclinaba ya hacia opciones más democráticas, un proceso que la dictadura de Miguel Primo de Rivera trató de revertir mediante la intervención directa de las instituciones.

Este proceso se produjo durante la primera de las dos etapas en las que se divide la dictadura de Primo de Rivera: el Directorio Militar (1923-1925). Una época en la que las decisiones en materia de política municipal se producían de manera vertical, sin tener en cuenta la opinión de los vecinos de la villa.