Se llama Lurdes Gómez. Sin la u detrás de la o. En la forma de escribir su nombre ya se percibe cierta voluntad de vivir al margen de lo establecido. Ni le interesa ni parece estar dispuesta a quedarse en el redil. Por eso, es pintora autodidacta. Intentó seguir las normas de la academia, pero acabó dejándolas de lado. Lurdes pinta como vive: sin rodeos, a pecho descubierto. Esa misma sinceridad atraviesa Surcos, su última serie.
La obra ha tenido un dilatado recorrido por los bares del Casco Viejo, donde ha logrado imponerse al ruido y desviar la atención de los parroquianos de la barra al muro. “La gente me apoyó enseguida, al igual que los bares: me abrieron sus puertas casi de inmediato”, cuenta Lurdes. El éxito, pues, ha sido rotundo. Pero a ella eso no es lo que más le interesa. “El espectador se siente muy reflejado. “En uno, expresas que te encuentras mal, que estás sola; en otro, reflejas tu niñez, tus recuerdos; en el de más allá, pintas a tu familia con tres líneas. Para mí, mi familia es lo principal. Mi motor”, sostiene.
Señala los cuadros uno a uno, apoyada en una mesa del Txala, en la calle Somera. Destacan sobre el lienzo formas abstractas ––trazos, líneas–– que conviven con materiales naturales ––arena, hojarasca etc.––, que introducen textura y ruido en la superficie.
En su elaboración, Lurdes encontró un lugar de descanso y desahogo. Un espacio en el que decir lo que no puede conjugarse. Ni verbo ni sujeto, ni predicado: emoción pura que se desborda en un punto de inflexión. Cuenta que, después de 15 años trabajando en la misma empresa, se queda en paro. De golpe. Llegaron la duda, la sorpresa, la incertidumbre. Y, con ellas, la necesidad de entender qué hacer con todo eso. Empezó a ir al psicólogo.
“Le comenté que llevo pintando desde niña. Le enseñé algún cuadro y la respuesta fue clara: esto lo tiene que ver la gente”, recuerda. Dos años después, la gente no solo los ha visto, sino que se ha hecho con casi todos. Solo queda uno.
El arte como búsqueda de lo invisible
Sus cuadros giran alrededor de cuatro grandes temas: la verdad, la mentira, la vida y la soledad. Conceptos enormes, casi imposibles de abarcar, que ella intenta condensar en formas simples, texturas naturales y una paleta dominada por los tonos neutros y el dorado.
Cuando habla de la soledad, por ejemplo, describe una obra atravesada únicamente por una línea dorada en el centro. "Lo que quiero expresar es que, por muy sola que te encuentres, no dejas de brillar". Recuerda especialmente el caso de una joven que adquirió ese cuadro mientras atravesaba una etapa complicada de aislamiento.
El dorado aparece de forma recurrente en su trabajo. Funciona como una especie de hilo conductor visual y simbólico. "Lo interpreto como la salida, el final", explica.
Más allá de la estética, su objetivo es interpelar al espectador. Aspira a transmitir valores que considera cada vez más escasos: la franqueza, la sinceridad, la cercanía, el sentido de comunidad.
Quizá por eso insiste en que la clave de la acogida que está teniendo su obra no reside en ninguna estrategia de marketing, sino en la honestidad. "Soy como tú, una obrera. Si te gusta mi obra, quiero que te la lleves. Me enorgullece que conecte contigo".
Esa filosofía también se refleja en su manera de entender el acceso al arte. Sus cuadros mantienen precios contenidos y, consciente de que aun así pueden resultar inaccesibles para algunas personas, llegó incluso a organizar un sorteo navideño cuyos números se agotaron en apenas día y medio.
Defiende una visión del arte ligada a lo artesanal, lo local y los cuidados mutuos. Habla de valorar el trabajo de quien crea con sus manos, ya sea una pintora o una artesana que fabrica anillos. "Tenemos que cuidar más la comunidad y valorar lo nuestro", resume.
Una obra en transformación
Lejos de acomodarse en una fórmula reconocible, asegura encontrarse en un proceso constante de evolución. Trabaja ya en nuevas piezas que, aunque mantendrán su voluntad de reflejar emociones y experiencias humanas, explorarán otros conflictos y realidades.
"Será algo distinto", adelanta. "Intento desarrollar lo que tengo en la cabeza y expresar diferentes situaciones que ya se están produciendo en la calle".