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Un viaje de estudios diferente: "Los profesores casi nos peleamos por venir"

Cada vez más centros vizcainos apuestan por modelos más pedagógicos y compartidos ante la dificultad de encontrar docentes dispuestos a viajar

Un viaje de estudios diferente: "Los profesores casi nos peleamos por venir"Cedida

Ante la problemática de no encontrar profesores para el viaje de estudios, numerosos centros están comenzando a apostar por otros formatos más pedagógicos, en los que la carga de supervisar a los alumnos se comparte con padres, madres o familias de acogida. En el caso de Ikasbide Ikastetxea, el centro aboga por el Camino de Santiago.

El colegio lleva dos décadas organizando esta actividad con alumnos de 4º de la ESO. Este año realizaron el recorrido entre Sarria y Santiago, uno de los trayectos más populares del camino. “Es un viaje sencillo, pero con muchísimo valor para los estudiantes”, detalla Itziar Muñoz, directora de Secundaria.

Cinco etapas, más de cien kilómetros

En esta ocasión, el grupo estuvo acompañado también por dos madres del centro, que ayudaron con la logística y el transporte de comida o material. “Queríamos evitar el típico viaje a Salou y al final ha terminado siendo una experiencia tan gratificante que los profesores casi nos peleamos por venir”, bromean Elena Aginaco, Marivi Montes —profesoras— y Blanca López, profesora y directora del centro.

El problema no es viajar con alumnos, sino el formato del viaje. Muchos docentes rechazan modelos pensados únicamente desde el ocio, pero sí encuentran sentido a propuestas donde el aprendizaje y la convivencia siguen ocupando el centro. Durante cinco etapas y más de cien kilómetros, los estudiantes atravesaron lugares como Portomarín, Palas de Rei, Melide o Arzúa antes de llegar a Santiago de Compostela.

Llegar a la Plaza del Obradoiro

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Sin lugar a dudas, el momento más emocionante es la última etapa, cuando los alumnos se levantan a las cuatro de la mañana, se colocan las linternas en la cabeza y, en la oscuridad de la noche, comienzan a caminar hasta Santiago para llegar a la Plaza del Obradoiro y acudir a la Misa del Peregrino. “Cuando llegan a la plaza es uno de los momentos más emocionantes, se les nota enseguida en la cara”.

Aunque gestionar a 38 adolescentes nunca resulta sencillo, las docentes aseguran que el propio camino marca otro ritmo. “Es una manera mucho más distendida de conocerse y de aprender a esforzarse”, finalizan. Porque a veces basta una semana fuera de casa para generar aprendizajes y recuerdos que difícilmente caben en un examen.