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Los artistas callejeros, contra la nueva ordenanza de terrazas de Bilbao: "Esta puede ser nuestra extinción"

La nueva norma, aprobada en marzo, veta las actuaciones en varios puntos céntricos de la capital bilbaina y prohíbe el uso de amplificadores

Los artistas callejeros, contra la nueva ordenanza de terrazas de Bilbao: "Esta puede ser nuestra extinción"Oskar González

Las calles de Bilbao podrían sonar muy distinto dentro de poco. Lo que comenzó como una reforma técnica de la Ordenanza de Terrazas ha terminado por abrir una brecha profunda entre el Ayuntamiento y el ecosistema cultural a pie de calle. Bajo el nombre de SOS Bilboko Kaleko Artistak, músicos, acróbatas y actores se han concentrado este sábado frente al Teatro Arriaga para denunciar lo que consideran un plan de "extinción" de su oficio. Entre pancartas, malabares improvisados y música, un centenar de artistas bajo el nombre de SOS Bilboko Kaleko Artistak han trasladado un mensaje tan simple como urgente: que la ciudad no les borre del mapa.

Lo que empezó como una revisión técnica de la Ordenanza de Terrazas ha terminado por convertirse, denuncian, como "la mayor amenaza que recuerdan" los artistas de calle en Bilbao. El Artículo 19 de la nueva normativa prohíbe actuar en los puntos más transitados de la ciudad como el Casco Viejo, Gran Vía, Diputación, Plaza Circular, Diputación, Ercilla, calle Navarra o Buenos Aires, y veta el uso de amplificadores o música pregrabada. Los grupos, además, no podrán superar las tres personas.

Aseguran haber hecho grandes esfuerzos durante estos últimos meses para generar un diálogo, pero denuncian que la aprobación de la ordenanza se ha hecho sin tener en cuenta ni su voz ni la de todas las personas que han mostrado su rechazo a este cambio. Desde el colectivo, piden, que se les permita usar altavoces de hasta 70 decibelios, formar grupos de más de tres artistas y poder actuar en las calles durante Aste Nagusia. "El Ayuntamiento llena la ciudad de macroeventos que superan los 100 decibelios y a nosotros nos prohíbe usar altavoces limitados a 70", remarcan desde el colectivo.

"La calle es nuestro escaparate"

Mai sabe bien lo que está en juego. Acróbata y fundadora de la compañía de circo Trotamundos, lleva años haciendo de las aceras bilbainas su escenario y su tarjeta de visita. "Si nos quitan la calle, perdemos gran parte de nuestro trabajo y también nuestra visibilidad", explica con una calma que no oculta la preocupación. "De estar ahí fuera te salen contratos para galas, para festivales, para eventos privados. La calle es el escaparate", explica.

Para Mai, el modelo a evitar tiene nombre propio: Barcelona. Allí, la progresiva restricción del arte callejero, acompañada de multas cada vez más elevadas, ha ido borrando poco a poco una escena que durante décadas fue seña de identidad. "No queremos que nos pase lo mismo", advierte. "El arte en la calle democratiza la cultura. No todo el mundo puede permitirse una entrada al Arriaga o al Campos Elíseos. Esto es abrir el arte al público general, a quien pasa por allí sin haberlo planeado", matiza.

"Dan vida a Bilbao"

Entre quienes cruzaban la plaza sin haberla convertido en destino, la sorpresa era la emoción más compartida. Marta Jiménez, vecina de Bilbao, se detuvo a leer la pancarta y tardó apenas un minuto en tomar partido. "No tenía ni idea de esta problemática", admitía, "pero me daría muchísima pena que desapareciesen". Marta, como tantos otros transeúntes que algún día se han convertido en público involuntario, pone el dedo en algo que va más allá de los decibelios y las ordenanzas. "Los artistas callejeros le dan vida a Bilbao. Una vida que de otra manera no tendría", señala.

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El concejal de Planificación Urbana, Asier Abaunza, se reunió este pasado viernes con representantes del colectivo y tendió la mano al diálogo, sin embargo, las movilización siguen adelante. El 15 de mayo llevarán sus alegaciones y firmas al registro municipal, y el 23 de mayo, en una marcha que partirá de Moyúa.