Bilbao celebra este 23 de abril el Día Internacional del Libro con una feria que ha vuelto a llenar sus casetas y a atraer lectores de todas las edades. Entre firmas, recomendaciones y descubrimientos literarios, el ambiente ha demostrado que la lectura en papel continúa muy presente, aunque adaptada a los nuevos hábitos. 

Desde el otro lado del mostrador, Aitor Mazas, dueño de la librería LibrosBilbao, valora positivamente la jornada. Con una de las casetas más grandes del recinto y una amplia selección de títulos, destaca que citas como esta “vienen bien para que la gente nos conozca". Con más de una década al frente de su propio negocio y una vida vinculada al mundo del libro, defiende que el hábito del lector no ha disminuído: “La gente, contra lo que se cree, lee más ahora, pero lee otras cosas”.

Aitor Mazas, dueño de la librería LibrosBilbao Borja Guerrero

En su opinión, el auge de las pantallas ha transformado la forma de consumir textos, haciéndolos más breves y accesibles, pero también ha generado nuevas oportunidades al libro físico. “Muchos lectores descubren obras en digital y luego quieren tenerlas”, explica, subrayando cómo ambas formas de lectura pueden complementarse. 

Entre el público joven también se percibe ese equilibrio. Rita y Liselot, dos asistentes a la feria, coinciden en su preferencia por el papel, aunque reconocen las ventajas del formato digital. “Intento leer cada día al menos un rato antes de dormir”, señala Rita, quien considera la lectura una forma de desconectar del uso constante de pantallas.

Las ventajas del formato digital

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Por su parte, Liselot destaca el valor sensorial del libro físico: “El tocar un libro y tenerlo en casa da gusto”, afirma, aunque admite que la comodidad y el peso hacen atractivo al formato digital. Ambas subrayan además el interés de la feria por dar visibilidad a realidades sociales, como la situación en Palestina, presente en algunos de los títulos expuestos. 

La jornada vuelve a demostrar que el Día del Libro sigue siendo una cita clave en la agenda cultural de la villa, un punto de encuentro entre libreros, lectores y curiosos donde conviven tradición y cambio. En Bilbao, al menos, las páginas siguen pasando.