El orgullo de ser "mujer, gitana y vasca" se desata en Otxarkoaga
La Asociación Amuge, junto a representantes del Gobierno Vasco y el Ayuntamiento de Bilbao, ha inaugurado el primer banco con la bandera romaní de Euskadi
Que la comunidad gitana vasca lleva cerca de seis siglos formando parte del tejido social de Euskadi es un hecho, pese a la resistencia de determinados sectores anclados a un discurso que obvia su arraigo en esta tierra. Así de tajante se ha mostrado este martes Tamara Clavería, responsable de la Asociación Amuge en declaraciones previas a la celebración del Día Internacional del Pueblo Gitano. Una jornada en la que se ha puesto el foco en su derecho a existir con libertad en el espacio público.
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Reivindicación con asiento propio
En el barrio bilbaino de Otxarkoaga, la demanda ha tomado forma con la inauguración de un banco urbano que luce la bandera del pueblo gitano. Se trata de la primera estructura de estas características que se instala en Euskal Herria. "Los espacios públicos también pertenecen al pueblo gitano. La iniciativa del banco simboliza esa presencia en las calles y en los barrios, que reivindicamos como propios. Pero el objetivo va más allá: no solo ocupar el espacio público, sino también acceder a los espacios de poder", ha explicado Clavería, que ha estado acompañada en el acto por la concejala de Igualdad y Fiestas del Ayuntamiento de Bilbao,Itziar Urtasun, y el director de Diversidad, Convivencia y Solidaridad del Gobierno Vasco, Txema Ezkerra.
Ezkerra, Por su parte, ha reafirmado el compromiso de la Administración Autonómica con los grupos y asociaciones que trabajan en favor de la comunidad gitana. En ese sentido, ha destacado que seguirá trabajando "desde una perspectiva de los derechos" para que todas las personas de esta comunidad gocen de mayores niveles de bienestar. Por otro lado, ha valorado como "fundamental" la labor realiza por el tejido asociativo progitano y ha garantizado que desde la dirección de Diversidad seguirán acompañándolo en su empeño por hacerse oír de manera directa en las instituciones.
El reto de la inclusión
“Quiero que otros jóvenes vean que nosotros también podemos estudiar”
En lo referente a los retos que encara la comunidad gitana, Tamara Clavería ha señalado como el principal un antigitanismo que sigue negándoles su identidad vasca. "Nosotras queremos seguir manteniendo nuestra cultura y hablamos en términos de inclusión: que se nos incluya, que seamos parte de la sociedad con nuestra propia identidad", ha reclamado. Además, también ha puesto especial énfasis en el género, ya que en las mujeres gitanas el racismo se cruza con el patriarcado. "Luchamos por nuestro pueblo, poniendo especial atención en las mujeres gitanas y en todas las violencias sistémicas que estamos viviendo", ha recalcado.
Esas violencias se traducen en dificultades para acceder a una vivienda o a un trabajo digno, según ha precisado la presidenta de Amuge, dos factores que considera fundamentales “para construir una vida con dignidad”. Ese horizonte, sin embargo, se ve condicionado por el racismo estructural que, según ha denunciado Clavería, atraviesa todas las esferas de la sociedad. "Mi identidad es la que es, pero no soy ladrona, delincuente o sucia por ser gitana. Yo soy Tamara Clavería y quiero que se me reconozca y se me cuide. Quiero sentirme libre porque soy una ciudadana con derechos", ha reclamado.
El orgullo de ser "mujer, gitana y vasca"
Cada vez son más las mujeres gitanas que se integran en el sistema universitario y ponen punto y final a su vida académica con un titulo que las habilita como profesionales de primer nivel. No obstante, Clavería también ha advertido de que ese título corre el riesgo de quedarse en papel mojado. Al salir de la facultad, las graduadas se enfrentan a un mundo laboral que las discrimina. "Evidentemente, la educación es un ascensor, pero si luego no consigues un empleo... Hace falta hace mucho trabajo desde las escuelas: que se acabe con la segregación escolar, que las personas gitanas hablen en euskera en todos los centros educativos... Es fundamental que se nos sienta y se nos lea como a todos los ciudadanos", ha precisado.
En ese orden de ideas, Txema Ezkerra ha recordado que el pueblo gitano tiene "un profundo arraigo" en Euskadi, donde lleva asentado desde hace más de 600 años, aunque tal y como ha señalado, sigue en marcha una estrategia que intenta presentarles como una comunidad recién llegada. "Se trata de una comunidad con características y una cultura propias que deben ser fomentadas y puestas en valor, conviviendo con ellas como se hace con otras muchas", ha subrayado. En ningún caso, ha añadido, deben renunciar a su identidad. Y es que, para Tamara Clavería, ser mujer, gitana y vasca "es un orgullo".
Y ese orgullo también ha sido celebrado. Además de reivindicar, hoy también se ha festejado entonando el Gelem, Gelem –himno gitano que podría traducirse como Anduve, Anduve–. Después de la actuación del coro, exclusivamente femenino, ha sido el turno de Gure Golé y Txiki Golé, que han convertido la plaza Kepa Enbeitia en una pista de baile.
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