Bizkaia ha sido históricamente un territorio marcado por la diversidad. En sus barrios, plazas y centros de trabajo confluyen acentos, orígenes y trayectorias vitales distintas que han ido moldeando el territorio. Sin embargo, esa convivencia no está exenta de tensiones. Los delitos de odio continúan siendo una de las expresiones más ásperas de esa fractura social, porque no solo atacan a la persona, sino que cuestionan su origen, su cultura y su identidad.

El último informe de incidentes de odio elaborado por la Ertzaintza refleja que durante 2024 se registraron en Bizkaia 73 delitos vinculados al racismo y la xenofobia, una cifra inferior a los 88 contabilizados el año anterior. El descenso apunta a una evolución positiva, aunque el propio estudio advierte de que la violencia sigue presente en buena parte de estos casos. De hecho, más de dos tercios de los incidentes registrados implicaron agresiones físicas, desde lesiones hasta amenazas o coacciones, confirmando que el racismo continúa manifestándose en las calles de forma directa.

El documento recoge además que los delitos motivados por racismo y xenofobia continúan siendo la principal categoría dentro del conjunto de incidentes de odio registrados en Euskadi. En Bizkaia se contabilizaron durante 2024 un total de 120 casos de delitos de odio por distintas motivaciones, frente a los 136 registrados el año anterior. Tras el racismo y la xenofobia, los incidentes vinculados a la orientación o identidad sexual constituyen la segunda tipología más frecuente, seguidos de aquellos relacionados con la ideología política, las creencias religiosas, la discapacidad o el género. Más allá de la evolución de las cifras, el análisis del informe vuelve a poner el foco en la naturaleza de estos delitos. Las agresiones físicas siguen siendo la forma más habitual en la que se materializan los incidentes de odio, una realidad que evidencia que la discriminación no se limita al ámbito del discurso, sino que continúa traduciéndose en episodios de violencia directa.

Los datos también muestran que, dentro de los delitos motivados por racismo o xenofobia, las víctimas pertenecen principalmente a personas de origen árabe y latinoamericano, seguidas por personas negras o africanas. Aunque la presencia de cada colectivo varía ligeramente de un año a otro, el patrón general se mantiene estable, reflejando dinámicas de discriminación que persisten en el tiempo. En términos territoriales, Bizkaia continúa concentrando aproximadamente la mitad de los delitos de odio registrados en Euskadi, una distribución que guarda relación con su peso demográfico.

Frenar el racismo

Este contexto ha llevado a las instituciones vizcainas a reforzar sus iniciativas de sensibilización y convivencia un año más coincidiendo con la proximidad del Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial, que se conmemora este sábado. En ese marco, la Diputación Foral de Bizkaia presentó ayer en Portugalete la campaña Bizkaia Koloretan, con el objetivo de visibilizar la diversidad cultural del territorio y promover una reflexión colectiva en torno a la convivencia.

Durante la presentación, la diputada foral de Empleo, Cohesión Social e Igualdad, Teresa Laespada, defendió la necesidad de seguir fortaleciendo las políticas públicas dirigidas a combatir la discriminación y reforzar el respeto entre culturas. “Queremos una Bizkaia donde todas las personas puedan vivir con dignidad. La diversidad es riqueza colectiva”, señaló, subrayando que el reto de las instituciones pasa por garantizar que todas las personas puedan vivir y desarrollarse en igualdad de condiciones.

La campaña “Bizkaia Koloretan” busca trasladar ese mensaje al espacio público a través de acciones de sensibilización, actividades culturales y propuestas participativas dirigidas a la ciudadanía. Según explicó Laespada, el objetivo es avanzar hacia una sociedad más consciente y comprometida con la convivencia, en la que la diversidad cultural sea entendida como un elemento que fortalece el tejido social.

Plan foral

La responsable foral recordó además que la Diputación desarrolla diferentes iniciativas destinadas a promover la inclusión social y prevenir los discursos de odio. Entre ellas destaca el Plan Foral de Diversidad, dotado con 900.000 euros y que respalda 66 proyectos impulsados por 55 entidades sociales de Bizkaia. Estas iniciativas abarcan desde programas educativos hasta actividades culturales y comunitarias orientadas a generar espacios de encuentro entre personas de distintos orígenes. “Nuestro objetivo es construir una Bizkaia donde todas las personas se sientan parte de la comunidad y puedan ejercer plenamente sus derechos”, añadió. La presentación de la campaña tuvo lugar en un acto abierto al público celebrado en Portugalete que combinó intervenciones institucionales con expresiones culturales vinculadas a la diversidad. Música, baile y la creación de un grafiti en directo formaron parte de una jornada simbólica con la que se quiso trasladar el mensaje de convivencia al espacio público.

La alcaldesa de Portugalete, María José Blanco, destacó durante el encuentro que la diversidad ha formado parte de la historia del municipio y ha contribuido a enriquecer su vida social y cultural a lo largo de las últimas décadas. A su juicio, iniciativas de este tipo permiten reforzar un mensaje claro: la convivencia se construye desde el respeto y desde el reconocimiento de la pluralidad que caracteriza al territorio. “Portugalete siempre ha sido y seguirá siendo un municipio de acogida”, remarcó.

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La jornada sirvió además como punto de partida para DAMBA Festival, un encuentro multicultural y antirracista que se desarrollará a lo largo de la semana con actividades culturales, educativas y musicales en distintos espacios del área metropolitana de Bilbao.

El informe policial y el desarrollo de iniciativas institucionales y culturales refleja una realidad compleja. Por un lado, los registros apuntan a una reducción en los delitos de odio motivados por racismo en Bizkaia. Por otro, el peso de las agresiones físicas dentro de estos incidentes evidencia que el problema sigue presente y requiere una respuesta sostenida en el tiempo. En ese escenario, campañas como Bizkaia Koloretan suponen un halo de esperanza más que necesario para el territorio.