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La resistencia 'noruega' encarnada en el farmacéutico

Jon Peli González conoce a los vecinos y es un pilar para ellos

La resistencia 'noruega' encarnada en el farmacéuticoGaizka Portillo

Si hay una zona nórdica en Bilbao esa es Olabeaga. Por sus calles se ven banderas de Noruega como reconocimiento al poso que tiene ese país en el barrio. Y en la farmacia de Jon Peli González Etxebarria hay una que preside la entrada. “Este barrio tiene el sobrenombre de Noruega porque era aquí donde atracaban los barcos noruegos y descargaban su mercancía”, explica el farmacéutico. Al lado de la ría estaban las “típicas tascas donde se emborrachaban” y de ahí, que como comenta entre risas este hombre, “haya muchos pelirrojos” en Olabeaga. 

Son más de dos décadas las que lleva Jon Peli con su farmacia abierta y tiene claro que ya no se mueve del barrio. “Me jubilaré aquí”, asegura el farmacéutico que calcula que en unos 5 años podrá comenzar su nueva vida sin trabajar. Su establecimiento es uno de los puntos neurálgicos del barrio por donde pasan los vecinos a recoger sus medicaciones. Por ello, es una de las personas que conoce a todos los vecinos. “Me dices el nombre de una persona y te digo quién es su hermano o su primo”, apunta González Etxebarria. 

La relación es especialmente estrecha con las personas mayores. “Aunque está viniendo gente joven a vivir porque los pisos no son tan caros como en otras zonas de Bilbao, hay mucha gente mayor y moverse les supone un problema”, relata el farmacéutico quien pone como ejemplo las pruebas del Sintrom, un medicamento anticoagulante que tienen prescrito muchos vecinos. “Necesitan coger un taxi para ir al ambulatorio”, resalta rememorando cómo hace unos años había un “pequeño dispensario al que venía la enfermera los martes y jueves”. Esta atención sanitaria desapareció y complicó la rutina de los vecinos. 

Cuidador

En su trabajo diario se nota la faceta humana que se ve en pequeños gestos como la preparación de la medicación a sus clientes. “Sé los vecinos que tienen ayuda domiciliaria y a través de este servicio les preparo las pastillas que tienen que tomar de lunes a domingo mañana, tarde y noche”, describe el farmacéutico sobre este servicio gratuito para los mayores. Y los resultados de este control de dosis se empiezan a notar enseguida ya que, según Jon Peli, muchas personas reducen la medicación que toman porque la tienen “más controlada”. 

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Su ubicación y los años de experiencia le permitirían dar el salto a la isla de Zorrotzaurre pero Jon Peli se mantiene fiel a sus clientes de las últimas décadas. “Sería más rentable pero no me compensa”, indica este hombre consciente de que su negocio es uno de los pocos que dan vida a un barrio sin servicios. “Si me moviera, tendría más estrés porque el de al lado vende el gel a un céntimo menos que yo”, comenta agradeciendo que Olabeaga sea un barrio tranquilo.

Desde su farmacia, Jon Peli ve cómo evoluciona la isla de Zorrotzaurre y reclama que una pasarela o “el arco de San Mamés, como se habló en su momento”, conecten dos barrios con una historia común. “Cuando hicieron el canal de Deusto y expropiaron a la gente, muchos vinieron a vivir aquí. Por lo que la gente de ambos barrios se lleva muy bien”, concluye con la esperanza de que Olabeaga renazca de su estado actual y los proyectos promuevan un barrio con todo su esplendor.