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La vivienda, el eje común de autóctonos e inmigrantes

La carestía de los pisos, con el metro cuadrado superior a los 3.000 euros en Bilbao, es el gran problema

La vivienda, el eje común de autóctonos e inmigrantesOskar González

El acceso a la vivienda es el principal problema de los ciudadanos vascos, según el último Deustobarómetro de diciembre de 2025. Solo hay que mirar los principales portales inmobiliarios para saber que comprar o alquilar un piso se está convirtiendo en una utopía. El precio del metro cuadrado en Bilbao supera ampliamente los 3.000 euros y por esa oferta inmobiliaria la competencia es feroz. Tanto para los jóvenes nacidos en Bizkaia como para las personas de origen extranjero. 

“Hay una situación económica precaria porque los precios de la vivienda se están desmadrando”, asegura Xabier Aierdi, doctor en Sociología de la EHU y presidente de la Fundación Begirune. El conflicto de intereses que se ha provocado entre los vendedores, los inversores y la ciudadanía está provocando que acceder a un piso sea cada vez más difícil. 

Menor natalidad

Esas complicaciones tienen repercusiones más allá del factor económico ya que la falta de vivienda repercute directamente en la natalidad. “Si un joven no puede emanciparse, ¿cómo va a tener hijos?”, se cuestiona el experto. Además, esta situación es todavía más grave para los inmigrantes ya que “soportan condiciones peores” que la población autóctona. Son dos premisas interrelacionadas: sin vivienda no hay natalidad, por mucho que se apliquen políticas para favorecer un mayor nacimiento de niños y niñas. “Se están poniendo recetas de hace 100 años cuando la gente se marchaba de casa después de casarse con su piso propio”, apunta el presidente de la Fundación Begirune. 

Vida digna

De hecho, la vivienda se ha convertido en “un problema estructural” para el que la solución es complicada. Aierdi apuesta por implementar tres tipos de política: de vivienda, de empleo y de educación. Pero la primera de ellas es la primordial. “Tenemos que replicar lo que sucedió hace años: que la gente venga, tenga un empleo digno, pueda acceder a un domicilio y haya una escuela que le permita ascender socialmente”, sentencia el sociólogo porque “todos somos hijos de campesinos que hemos ido creciendo” a nivel social de generación en generación. – J. Pérez